Documento elaborado por la Secretaría de Políticas Universitarias con respuestas a las preguntas más frecuentes sobre los Ciclos Generales de Conocimientos Básicos.

¿Para qué la propuesta de los Ciclos?

La propuesta de los Ciclos es una línea de política pública dirigida a todo el sistema universitario,  que se orienta a resolver dos problemas: (1) una parte de las causas del fracaso y la deserción en los dos primeros años de estudios superiores y (2) las deficiencias en la formación básica y general con la consecuente especialización excesiva desde el inicio de los estudios de nivel de grado. Esto constituye un obstáculo al desarrollo de una sólida formación en ese nivel e impide además la articulación entre carreras, ya sean de una misma facultad o unidad académica, o entre facultades de una misma universidad y también entre las carreras afines de distintas universidades. Una buena formación básica no afecta la especialidad del grado, al contrario, es su mejor fundamento. Los estudios que se especializan desde el primer año son los de tipo instrumental, característicos de las carreras técnicas y no de los estudios de grado universitarios o de las carreras profesionales.

Alrededor de un 60% de los estudiantes que cada año ingresan a la universidad abandonan su carrera en primer año, un porcentaje menor, pero todavía importante lo hacen en el segundo año. Algunos de esos estudiantes cambian de carrera, la mayoría abandonan sus estudios. Se señalan diversas causas de ese tan alto nivel de fracaso. Algunas son externas a la universidad: los problemas socioeconómicos, las deficiencias de formación que se arrastran de los niveles anteriores de la educación, la falta de adecuada orientación vocacional, entre otras.

Pero también existen causas que son propias del sistema universitario. Las peores condiciones para el aprendizaje se dan muchas veces en los primeros años. Incluso en carreras y universidades que no tienen problemas de masividad, los cursos de los primeros años suelen ser multitudinarios. Los recursos, en general escasos, lo son aún más (laboratorios, acceso a equipos de computación, disponibilidad de bibliografía, etc.), las modalidades pedagógicas no necesariamente están preparadas para ayudar a los estudiantes en esa difícil transición que es el acceso a la educación superior. Los diseños curriculares tienen estructura tubular y no permiten canalizar decisiones de cambio de carrera de manera no traumática, teniendo generalmente que empezar de nuevo luego de arduos trámites para cambiar de carrera.

Nuestro país necesita, en una estrategia de desarrollo y de mejoramiento de la calidad de vida de sus habitantes, muchas más personas con más formación, y no puede desperdiciar las ganas de estudiar de tantos jóvenes. Y esos estudios tendrán más provecho si lograr fundar sus estudios de grado en una buena formación básica que les permita especializarse a lo largo de toda su vida profesional, adaptarse más fácilmente a mercados de trabajo cambiantes y demandantes de perfiles profesionales flexibles. Además, es necesario tener en cuenta que la producción y aplicación de conocimiento científico y tecnológico crecientemente se produce en campos que trascienden las fronteras disciplinarias que tradicionalmente conocemos y cada vez más aún en terrenos transdisciplinarios.



¿Si no resuelven todo, qué propuesta hay para atender los otros problemas?

El derecho de los ciudadanos a la educación converge con la necesidad de la Nación de contar con una sociedad integrada por personas bien formadas. Crear más y mejores oportunidades de alcanzar una buena formación en los distintos niveles del sistema educativo es entonces, claramente, una política prioritaria para el Estado. Pero este problema no se resuelve sólo en el sistema educativo, requiere en gran medida la solución de otros problemas, la inclusión de los excluidos, revertir la injusticia en la distribución de la riqueza, la creación de puestos de trabajo, la reducción de la pobreza, entre otros. Distintas políticas de otras áreas del Estado se orientan a intentar resolver  este profundo déficit social.

Para la solución de estos problemas, el sistema universitario no puede dar una respuesta absoluta, pero puede colaborar.  A eso apuntan los programas de becas, el Programa de Articulación con la Educación Media, las propuestas que muchas universidades llevan adelante en espacios de orientación vocacional. Los Ciclos no tienen un propósito remedial, no se proponen resolver las deficiencias estructurales de formación que los estudiantes puedan arrastrar de la escuela media.



¿Esta es la única manera de mejorar el trabajo universitario para disminuir la deserción en los primeros años?

Evidentemente no, y de hecho hay iniciativas de algunas universidades que abordan esta cuestión con estrategias que no incluyen la implementación de Ciclos iniciales diferenciados. De cualquier manera, la ventaja de esta propuesta es que permite abordar dos objetivos juntos, el desarrollo de una modalidad de gestión curricular específica para la problemática de los primeros años y un diseño curricular que permita el desarrollo de una sólida formación general básica que facilite las opciones entre carreras una vez iniciados los estudios. Además, en el mediano plazo podrá pensarse en certificar estos estudios básicos, de manera que aquellos que finalmente no continúen hasta finalizar la carrera puedan contar con una certificación de la formación adquirida.



¿En qué consisten los Ciclos Generales de Conocimientos Básicos?

Los Ciclos son una manera específica de organizar la gestión curricular y la estructura del currículo de los dos primeros años de las carreras de grado. Es específica en tanto se hacen cargo de la problemática de la retención y el rendimiento en la etapa inicial de los estudios universitarios sin ser una instancia previa, sino con una modalidad adecuada para el trabajo de los estudiantes iniciales, asumiendo que están experimentando una cantidad de cambios, no sólo en los aspectos relacionados con el objeto y las características de los estudios, sino también en sus relaciones sociales, en el ejercicio de su responsabilidad y, en muchos casos, afrontando también el desarraigo.
Además, como estructura curricular específica se organiza de tal manera que facilita el logro de una sólida y buena formación básica general definiendo habilidades y conocimientos que son generales y básicos para determinados conjuntos de áreas disciplinarias afines, en un momento previo y fundante de la posterior especialización en el grado.


¿Qué supone el cambio de la gestión curricular?
 
 Los dos primeros años de las carreras deben adquirir un estilo propio, adaptado a esta tarea de facilitar la inserción de los nuevos estudiantes en los estudios universitarios. Para eso debe implementarse una administración integral del currículo que tenga en cuenta criterios especialmente diseñados para ese fin. La proporción de alumnos por docente debe permitir el desarrollo de procesos de enseñanza-aprendizaje intensos, con mucho diálogo, con orientación personalizada. Los perfiles y la formación de los docentes deben ser apropiados para estos objetivos; su vocación debe ser la de lograr que, cada año, una mayor proporción de alumnos logre aprender. Se deben desplegar estrategias pedagógicas inclusivas, que permitan no sólo la adquisición de los contenidos y habilidades que la carrera requiere, sino también de los modos de abordaje que las distintas disciplinas exigen y de las prácticas propias de la cultura universitaria. Se debe recurrir a estrategias innovativas, incluso de educación no presencial, como refuerzo y como recurso para procesar la masividad. La gestión de estos Ciclos debe proporcionarle a los alumnos el más amigable acceso a la información sobre la vida universitaria, facilitarles los trámites, hacer previsibles las condiciones de cursado, las evaluaciones, el acceso a la bibliografía, a la formación práctica. La infraestructura y el equipamiento deben estar previstos para el éxito de los estudiantes y no para los pocos que hasta ahora logran pasar el primer año. Debe darse prioridad a la atención de los alumnos; en esta primera parte de las carreras deben constituirse referentes, entre docentes y administrativos, a los que naturalmente los estudiantes puedan recurrir durante su proceso de inserción.

Deben ser efectivos en la gestión de procesos de integración de docentes y actividades curriculares de áreas afines que se desempeñan en ámbitos institucionales distintos y relativamente aislados unos de otros con la finalidad de lograr diseños curriculares y procesos de formación de buena calidad y de carácter verdaderamente general y básico.


¿En qué consiste el cambio curricular de los Ciclos?

Básicamente se trata de identificar cuáles son las carreras que exigen, para sus primeros dos años, una formación afín, establecer consensos sobre los contenidos y las habilidades que esa formación comprende e incluso sobre las asignaturas que los contienen; y finalmente reconocer oficialmente estas equivalencias para que funcionen de manera automática. Un caso muy evidente es el de las carreras de ingeniería, que en sus muchas especialidades siempre parte de una formación básica en la que predominan los estudios de matemática y la enseñanza de la física, a pesar de lo cual en muchas universidades resulta complicado cambiar de una a otra incluso al comienzo de segundo año y más complicado aún tomar cursos equivalentes de ciencias exactas en facultades de la misma universidad. Esto sucede porque las materias tienen diferente carga horaria, o nombres diversos, u otras diferencias que más tienen que ver con la historia institucional que con razones disciplinarias o pedagógicas. Se trata de un diseño curricular que asuma el criterio de formación equivalente, permita reconocer lo que un estudiante ya aprendió y se lo reconozca para otras carreras, si es que decide cambiar. Una vez que la propuesta se extienda más entre las universidades se estudiará la posibilidad de otorgar un diploma de esta formación. Este diploma serviría para retomar estudios en la misma u en otra universidad, sin comenzar de nuevo y sin pasar por los engorrosos trámites de equivalencias y, para los que no continúen estudiando, será la certificación de los conocimientos y las habilidades adquiridos.



¿Cómo impactan en las carreras de grado?

Los Ciclos no modifican los títulos profesionales o las carreras de grado, ni en su extensión, ni en sus alcances. Cuando se trate de carreras habilitantes para el ejercicio profesional ésta seguirá, como antes, siendo otorgada en el grado y no pasará al posgrado. En Argentina las habilitaciones profesionales se dan en el grado y no en el posgrado y no se pretende cambiar esa tradición. Tampoco afecta el nivel de especialización que tradicionalmente tienen las distintas disciplinas o profesiones.

Cambiará sí el plan de estudios en lo correspondiente a los primeros años, muchas veces apenas en la denominación de las asignaturas o cátedras. En otros casos no serán necesarios mayores modificaciones, sólo se reconocerán equivalencias entre un diseño curricular y otros correspondientes a otras carreras. Como se ve, la propuesta de los Ciclos no implica una estructura curricular rígida, igual para todos, si no más bien el reconocimiento de formaciones equivalentes que pueden alcanzarse con distintos trayectos curriculares.



¿Por qué esta propuesta cuenta con una línea especial de financiamiento?

Porque recuperar aunque sea una parte de los estudiantes que hoy abandonan prematuramente sus estudios es una prioridad para la sociedad y para el Estado, y porque esta modalidad exige una mayor inversión. Los Ciclos no son una modalidad que se proponga reducir el presupuesto universitario. En realidad exige inversiones específicas para su puesta en práctica; en algunos casos se requerirán más docentes para atender personalizadamente a los estudiantes y si se logra mejorar la retención habrá que adecuar la infraestructura y el equipamiento de los laboratorios para esa mayor cantidad de alumnos que permanece en la carrera. Se trata de invertir en prioridades el poco dinero que la situación económica del país permite agregar al presupuesto de las universidades nacionales.

Tampoco se trata de un financiamiento que encubra otros objetivos secundarios o no explícitos: los Ciclos son compatibles con la estructura que cada universidad ha elegido, tanto para su organización académica (cátedras, departamentos) o para su conducción.
 


¿La formación general básica prepara mejor para los estudios específicos de cada carrera?

La propuesta está en plural (Ciclos) porque no puede pensarse una formación básica que sirva para todas las carreras indistintamente. Se piensa en varias opciones cuyo número deberá surgir de la discusión entre expertos y comunidades universitarias e incluso puede quedar abierto. Cada Ciclo expresará un consenso sobre la formación básica que es conveniente para determinado grupo de carreras, sin forzar las cosas. Este análisis permitirá reforzar la formación porque se habrán determinado más exactamente los contenidos y las habilidades que el estudiante va a necesitar para el ciclo profesional, es decir, para los dos o tres años finales de la carrera. Las condiciones de trabajo en los ciclos le permitirán también un mejor aprovechamiento. Cuánto más sólida sea la formación básica mejor desempeño tendrán los estudiantes en los años superiores de su carrera y tendrá también una mayor capacidad para adaptarse a los cambios futuros en su vida profesional.



¿Cómo se complementan los Consorcios de Familias de Carreras y los Ciclos Generales de Conocimientos Básicos?

Son dos estrategias que convergen a los mismos objetivos. Los Consorcios se han venido definiendo entre universidades de una misma región para carreras afines, atendieron en primer término el objetivo de la articulación, permitiendo la movilidad de los estudiantes entre esas carreras y en una segunda etapa profundizarán el cambio de modalidad de gestión curricular para lograr el objetivo de mejorar la retención y el rendimiento de los estudiantes. Los Ciclos Generales se definirán a partir de estas experiencias exitosas y se trabajarán también en otras áreas en las que no hay todavía Ciclos implementados. Una vez definidos los contenidos mínimos, las habilidades y los criterios que debe caracterizar a cada Ciclo General, la Universidad que esté interesada podrá incorporarlo para las carreras correspondientes. Entre los Consorcios y los Ciclos Generales que se vayan definiendo se establecerán equivalencias para establecer un sistema más amplio y coherente.



¿Qué no son los Ciclos?

Los Ciclos propuestos no son una instancia previa a las carreras de grado (en ese y otros sentidos se diferencia del Ciclo Básico de la Universidad de Buenos Aires), sus cursos no son masivos, no imponen modalidades de ingreso diferentes de las que cada universidad tiene hoy establecidas, no alargan ni acortan las carreras y no modifican la salida profesional del grado ni le quitan el nivel de especialidad que hoy tiene en cada carrera. No obligan a determinadas reformas en la estructura académica de las universidades ni, en los estatutos de las universidades. Tampoco son obligatorios ni se condiciona a esta propuesta el dinero que reciben las universidades. Sólo tienen un financiamiento específico, es decir, si una universidad nacional decide trabajar en esto, el Estado colabora con la inversión ya que se necesita más dinero para implementarlos.