Una investigación desarrollada en la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco, sostiene que los alumnos están poco motivados por aprender Química. “Si bien la motivación no es crucial para el aprendizaje de corta duración, -explicó Sandra Alcalde, responsable de la investigación - es indispensable para el tipo de aprendizaje conceptual involucrado en el dominio de cualquier disciplina, y en
especial en materias, como la Química Ambiental”.
Antes de embarcarse de lleno en la investigación para conocer las causas de la desmotivación, la docente e investigadora de la Facultad de Ciencias Naturales, analizó la situación de la enseñanza preuniversitaria y la preferencia de la mayoría de los alumnos ingresantes hacia carreras humanísticas.
También recalcó la importancia de conocer la situación del medio ambiente regional y la respuesta de los distintos niveles educativos hacia la educación ambiental. Puntualizó que algunos de los problemas se localizaban en los currículos de la química que no estaban integrados a otras disciplinas y a partir de esta deducción decidió elaborar una hipótesis centrada en la integración de los contenidos de la asignatura Química Orgánica (que se dicta en algunas carreras de la Facultad de
Ciencias Naturales), con los problemas usuales que ocurren en la industria del petróleo y del gas y que afectan directa o indirectamente a la sociedad y al medio.
Así comenzó a delinear la asignatura Química Ambiental y la posibilidad de que los estudiantes universitarios relacionaran los conocimientos teóricos con los prácticos a través del estudio de casos concretos recreando situaciones reales mediante la investigación teórico-practica de situaciones ambientales y aplicarlas al proceso de aprendizaje.
El trabajo de los estudiantes consistió en elaborar metodologías que relacionaran los conocimientos teóricos con los prácticos, haciendo posible que desde esta perspectiva se evaluaran las ventajas de la enseñanza de la Química, sus condicionantes y conceptos previos, con la finalidad de reencauzar significados construidos por los propios educandos.
La Química Ambiental como nueva instancia metodológica posibilitó un enfoque interdisciplinario, integrador que permitió una mayor contextualización del marco natural, social, cultural e histórico en que la actividad estuvo situada. “El resultado obtenido fue cierta autonomía y motivación en el alumno para trabajar en clase, aplicando los conocimientos a la problemática de la zona”.
Como resultado, la investigadora opinó que “a través de esta propuesta metodológica se ha logrado una mayor concientización de los alumnos universitarios sobre el medio ambiente”. Resaltó también que se ha alcanzado una mayor actitud positiva al estudio de la Química después del cursado de Química Ambiental con un aumento en la motivación que consideró de un cincuenta a un noventa por ciento por parte de los alumnos”.
En opinión de la docente, es necesario incluir esta asignatura en los planes de estudios de la enseñanza media y superior ya que “el interés por esta innovación curricular fue demostrado tanto por los docentes de nivel EGB3 como por los alumnos de nivel universitario”, relató. Su currículum innovador también ha sido reconocido por la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales, UNPSJB, al adoptarla como curso de extensión para docentes de nivel medio.
Para finalizar, Sandra Alcalde dijo que en líneas generales, los objetivos propuestos han sido positivos y “esta nueva implementación de modelo didáctico ha permitido una motivación importante para que el cursado de la Cátedra de Química Ambiental, aliente el futuro desarrollo profesional de los estudiantes y lograr mayor concientización hacia el medio ambiente”.
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