Investigadores de la Universidad Nacional del Sur (Bahía Blanca) califican positivamente la factibilidad del sudoeste bonaerense para la explotación forestal y el desarrollo de la industria maderera.
La aptitud de las tierras, el control de la erosión, la promoción legal y la demanda internacional; junto a la posibilidad de generar empleo, son las fortalezas de la región para desarrollar la industria maderera, una alternativa redituable y ventajosa aunque poco considerada por los productores. Así lo afirman estudios de la UNS, dirigidos por la magíster Regina Durán.
“La actividad forestal podría ser un complemento a las producciones que caracterizan a la región”, sostienen las investigaciones. La implantación de árboles en terrenos no aptos para la actividad agrícola favorecería el ambiente al crear un nuevo sistema ecológico, ambiental y económico. Además, “impulsar el sector maderero promovería nuevas inversiones, incrementaría las operaciones de abastecimiento de insumos, la reactivación de industrias locales relacionadas y la creación de otras nuevas”, agregan. Las opciones de explotación industrial del producto de las plantaciones pueden ser muebles, envases, pallets, manufacturas de madera y papel, tanto para el consumo interno como para la exportación.
Ecológicamente, la forestación favorece la conservación de los suelos, el control de la erosión hídrica y eólica y la disminución del escurrimiento superficial, al aumentar la masa vegetal. En cuanto a las ventajas económicas, tiene la capacidad de generar empleo en todo el territorio, a partir de la existencia de pequeños aserraderos en la zona bajo estudio, así como la posibilidad de establecer emprendimientos de mayor envergadura al atraer nuevas inversiones. Sin embargo, esta opción no es considerada como una posibilidad por los productores, ya que se ha detectado que carecen de información acerca de los requerimientos para el establecimiento de la implantación, y no están habituados al riesgo de actividades que implican plazos más largos.
El equipo de trabajo estuvo integrado por las licenciadas en administración Lorena Gandini y Marina Cordisco, las contadoras Liliana Scopponi y María Susana Fuertes, los ingenieros forestales Edith Pitsch y Gustavo Boyer –de la Muicipalidad de Puán y el Ministerio de Asuntos Agrarios de la provincia de Buenos Aires- y el magíster en ciencias agrarias Luis Caro, junto a alumnos avanzados de la Licenciatura en Administración.
Según los investigadores, la provincia de Buenos Aires tiene 61 mil hectáreas aptas para la plantación, y características muy favorables para el asentamiento y realización de actividades forestales: clima templado, numerosos espejos de agua, acceso a puertos y disponibilidad de mano de obra. Además, desde 1997 está vigente un Plan de Incentivos a la Actividad Forestal, implementado desde el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación, el cual entrega sin cargo plantines a los productores, y se implementa en forma paralela a los incentivos otorgados por el Estado nacional. Paralelamente, se menciona que las empresas del polo industrial de Bahía Blanca son fuentes factibles de financiamiento para las plantaciones forestales, ya que existen normas legales que obligan a compensar el impacto ambiental desfavorable que ocasionan.
Entre las especies a plantar, el trabajo sugiere los tipos de pinos, eucaliptos, tamariscos y algarrobos, debido a que su permanencia histórica ha probado que se adaptan fácilmente. Por ello, son potenciales fuentes de materia prima para esta industria, aunque deben reconocerse los requerimientos agroecológicos de cada una y cada lugar. En este sentido, el área de estudio está comprendida por los municipios de Carmen de Patagones, Villarino, Bahía Blanca, Coronel Rosales, Coronel Dorrego, Tres Arroyos, Puán, Saavedra, Coronel Pringles, Pellegrini, Tornquist, Guaminí y Salliqueló. Ellos se encuentran en tres provincias biogeográficas diferentes: “pampeana”, “del espinal” y “del monte”, las cuales presentan desigualdades en las características productivas, las condiciones climáticas, edáficas y fisiográficas, pero son todas aptas para el desarrollo forestal.
Los estudios, que se realizan desde hace cinco años, indican que “la plantación forestal contribuiría a la creación de fuentes de trabajo más estables y con conocimientos más tecnificados, favoreciendo el asentamiento estable. Además, beneficiaría a pequeñas y medianas empresas propiciando nuevas actividades y nuevos negocios”.
Las investigadoras concluyen que “es factible y viable la puesta en marcha de proyectos forestales que actúen como agentes de cambio para incentivar el desarrollo regional. Así, se podrá incentivar actividades económicas destinadas a la obtención de productos diferenciados, con alto valor agregado, en armonía con el medio ambiente, y concretando la creación de ventajas competitivas dinámicas, sostenibles y sustentables en el tiempo”.
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