Investigador de la Universidad Nacional del Sur (Bahía Blanca) participó de un trabajo que también podría ser útil para tratar el Parkinson, las esquizofrenias y los desórdenes bipolares.
Una colaboración internacional entre los laboratorios de los doctores Nibaldo Inestrosa, de la Pontificia Universidad Católica en Santiago de Chile, y de Francisco Barrantes, de la Universidad Nacional del Sur en Bahía Blanca, ha logrado descifrar parte de un enigma clave en la enfermedad del Alzheimer.
El doctor Francisco Barrantes es Investigador Superior del Conicet y docente de la UNS. Dirige el Instituto de Investigaciones Bioquímicas de Bahía Blanca (INIBIBB) dependiente de ambas instituciones. Es además titular de la cátedra UNESCO de Neurobiología y Neorofísica Molecular. Trabajó en el Instituto Max Planck de Alemania con Erwin Neher y Bert Sakmann, ganadores del Premio Nobel de Medicina en 1991, y obtuvo el premio Konex en 2003.
Según explican los investigadores "La comunicación entre las células nerviosas --las neuronas-- es mediada por sustancias denominadas neurotransmisores, encargadas de transmitir la información codificada en un lenguaje cuyo “alfabeto” lo constituyen precisamente dichos neurotransmisores, sustancias químicas relativamente simples y pequeñas".
"Otras moléculas mucho más grandes (gigantescas en comparación a los neurotransmisores) y de naturaleza proteica, que se encuentran en la superficie de las neuronas, reciben el estímulo químico, decodifican el mensaje, y lo amplifican. Estas proteínas son denominadas `receptores de neurotransmisores'. Entre las docenas de neurotransmisores que operan en el cerebro, la acetilcolina y sus receptores cumplen un papel muy destacado. ¿Por qué? Varios estudios han demostrado que las proteínas receptoras del neurotransmisor acetilcolina participan en aspectos muy importantes de la función neural, tales como el desarrollo del sistema nervioso, y en procesos cognitivos del más alto nivel, como el aprendizaje y la memoria", se agregó.
"La función de un subtipo --alfa 7-- del receptor de acetilcolina cerebral se ve alterada en desórdenes como la enfermedad de Alzheimer o la de Parkinson, en las esquizofrenias, y en los desórdenes bipolares. En particular, el número de receptores alfa 7 disminuye notablemente en la enfermedad de Alzheimer. Poco se sabe acerca de los mecanismos que regulan la localización y funciones del receptor alfa-7 en el cerebro".
Mediante sus trabajos, los equipos de investigación de ambos profesionales demostraron cómo una familia de proteínas señalizadoras denominadas Wnt modula el destino y ubicación del receptor de acetilcolina alfa 7 en la zona de contacto entre dos neuronas, la sinapsis.
El profesor Inestrosa es un experto en proteínas Wnt y el profesor Barrantes introdujo en Bahía Blanca, ya hace más de dos décadas, la investigación sobre los receptores de acetilcolina.
Este trabajo, en el cual colaboró la becaria del CONICET Sofía Vallés, contó con el apoyo de un subsidio internacional de la SeCyT de la Nación y el CONICYT chileno, y acaba de ser publicado en la prestigiosa revista "Journal of Neuroscience", el órgano de la Sociedad de Neurociencias estadounidense.
¿Cómo lo hicieron? Concretamente, los científicos se valieron de técnicas de ingeniería genética y microscopía de fluorescencia para demostrar que las proteínas señalizadoras Wnt son capaces de regular tanto el número de receptores alfa 7 como su localización en la sinapsis en cultivo de neuronas.
Este hallazgo tiene importantes repercusiones en la comprensión de las enfermedades neurodegenerativas en general, y sugiere posibles estrategias para su tratamiento, ya que si en la enfermedad de Alzheimer estos receptores disminuyen drásticamente, así como también la función de neurotransmisión sináptica, las proteínas señalizadoras Wnt podrían proteger de tales pérdidas y mejorar los procesos cognitivos como el aprendizaje y la memoria.
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