Arte en el galpón:
una experiencia de pensamiento creativo

"...el arte, ampliamente concebido,
debería ser la base de la educación."
Herbert Read, Educación por el arte, 1955.

La vista del Pasaje Seaver de Horacio March se convierte en un ensamblaje de formas abstractas y colores; un sencillo Paisaje de Villa Ballester por Raúl Soldi, se transforma en una obra expresionista donde las líneas rectas no alcanzan a contener el estallido del color; la Cabeza de mujer de Raquel Forner recupera los acentos de máscara africana a los que debe el origen de su lenguaje; se nos revela de modo irrefutable que el retratado Antonio Mónaco tenía orejas grandes y coloradas, por lo menos en la visión de Miguel Carlos Victorica. De éste y otros modos los chicos de la Escuela N°2, D.E. N° 19 y los de la Escuela N°16, D.E. N°1, reinterpretaron las obras de grandes maestros de la pintura argentina, en el marco de esta feliz experiencia llamada Arte en el Galpón. Instados a recrear obras de algunos de los principales artistas argentinos, y bajo la guía del pintor Richard Sturgeon, enriquecieron su interpretación de las más variadas formas. A veces revelaron sentidos ocultos en las obras, - tal el caso de la maternidad implícita en la obra de Sívori, ya señalada por la Curadora, Lic. María Elena Babino -, en otros casos proyectaron sentidos nuevos, transformándolas radicalmente – el retrato de Berni La niña del balón, por ejemplo, se vio en varios casos convertido en un gran balón casualmente acompañado por una niña -. Siempre, la mirada de los chicos implicó un redescubrimiento y una apropiación muy personales del Patrimonio Artístico del Ministerio de Educación.

Ya a mediados del S. XX Herbert Read había sentado las bases teóricas de una educación basada en el contacto con lo artístico. Frente a conceptos educativos fundados en una visión puramente intelectualista, Read propuso una valoración del factor estético. Éste se vuelve fundamental en toda respuesta organizada de la conducta, desde la instintiva a la cognitiva, dado que toda pauta de organización es estética. Para Read las imágenes no constituían meras ilustraciones del pensamiento abstracto sino parte vital del desarrollo mismo del proceso del pensar. "Gran parte del pensar se desarrolla en forma de imaginar y gran parte de la física moderna, por ejemplo, se enuncia en imágenes..."1. Pero, además señaló la existencia en el niño de imágenes "eidéticas", imágenes subjetivas que son percibidas con la claridad de la sensación o el recuerdo y cuya aparición pervive en las artistas visuales, tanto como en los músicos y poetas.

Desde entonces se viene desarrollando una nueva postura acerca del pensamiento creativo que sigue la huella trazada por Read. En nuestros días, un teórico preocupado por el tema como Elliot Eisner, desarrolla este vínculo imprescindible entre educación y arte, como central a toda forma de pensamiento creativo. Señala entonces cuatro tipos de conducta creativa: la de quien es capaz de correr límites ampliando los usos de objetos o ideas comunes; la de quien inventa, combinando objetos o ideas existentes para crear otros nuevos; la de quien rompe límites cuestionando radicalmente los supuestos contemporáneos y reestructurando nuestra visión de la realidad; y, finalmente, la de quien es capaz de organizar determinados elementos de manera satisfactoria, armoniosa y funcional, quien es capaz de organizar estéticamente2.

Los artistas suelen encarnar estos diversos tipos y grados de conducta creativa al proporcionarnos, ya sea un nuevo orden de los datos sensibles, ya sea un orden armónico de determinados elementos, ya una nueva visión de mundo. Los chicos que participaron en Arte en el galpón, también lo han hecho así. Algunos ampliaron la visión que suministraba la obra que estaban recreando, volviendo evidentes algunos elementos que pasaban desapercibidos. Otros, combinaron de modo novedoso los datos para crear algo nuevo. Y al hacerlo proporcionaron una diferente imagen de mundo. Como los chicos de 1° y 5° grado que tomaron El paseo del jefe de Horacio Butler para devolvernos una imagen de inquietud que sobrepasa en mucho el expresionismo contenido de la obra original. Allí el espacio se desarma, los acentos de color se transforman en manchas decididas, y la vía del tren, a lo lejos, es un elemento vital y punzante que se hunde en la imagen. O los alumnos de 6° y 4° grado que convirtieron la paleta agrisada del Rancho cordobés de Walter de Navazio en un contrapunto de rojos y verdes. O los otros, de 4° grado, que trasladaron la inquietud de la perdiz muerta en la Naturaleza muerta de Marcos Tiglio, a un espacio plástico de manchas de color donde el blanco del paño de base desaparece.

Arte en el galpón vincula a nuestros chicos con el patrimonio iconográfico de nuestro "gran arte" y al hacerlo, cumple con un primer objetivo. Nos devuelve esa imaginería reelaborada por los niños y allí se completa un circuito más profundo y vital: el del ejercicio del pensamiento creativo, aplicable luego a todas las esferas del conocimiento, junto al de la resignificación de esas imágenes desde la más espontánea y libre de las miradas.

*Lic. Graciela C. Sarti


1 Herbert Read, Educación por el arte, Barcelona - Buenos Aires - México, Paidós, 1996, p. 74.
2 Elliot Eisner, "Creatividad y salud psicológica en la adolescencia", en J. P. Guilford y otros, Creatividad y educación, Barcelona - Buenos Aires, Paidós, 1983.
* Licenciada en Historia del Arte (U.B.A.).
Profesora en el Curso de Capacitación Docente del Instituto Vocacional de Arte de la Ciudad de Buenos Aires.
Docente en los Departamentos de Arte (Facultad de Filosofía y Letras) e Imagen y Sonido (Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo) de la Universidad de Buenos Aires.