Qué hay que saber hoy sobre Educación Inicial
El privilegio de recibir a los más pequeños

Equipo de Educación Inicial
Patricia Miranda (coordinación)
Analía Quiroz
Susana Santaren
Rosana Ponce

En esta etapa clave para la vida, las instituciones escolares deben tener en cuenta algunas características y condiciones que posibiliten el desarrollo de la tarea pedagógica, y enriquezcan la construcción del mundo simbólico infantil.

En Educación Inicial, cuando reconocemos que el ingreso de los niños y las niñas en nuestras instituciones es una de las experiencias vitales más importantes, hablamos de enseñanza, de cuidados, de ambiente estimulante, de acompañamiento, entre otras cuestiones. Tenemos la responsabilidad y también el privilegio de recibir a los más pequeños; de acompañarlos en su crecimiento individual y social y de esta manera tejer una trama rica en experiencia infantil.

Construcción subjetiva, condición humana, constitución del aparato psíquico, tienen en la primera infancia un tiempo y un espacio donde las interrelaciones entre los adultos y los niños posibilitan u obturan los procesos de simbolización.

La interacción entre los niños abre a otros modos de relacionarse, de confrontarse, de descentrarse, de enfrentarse a otros conflictos y a otros guiones de juegos. En tales sentidos, consideramos a la Educación Inicial tanto un derecho como una oportunidad para los niños como sujetos singulares. Nuestra sociedad tiene la tarea de recibirlos y constituirlos en sujetos de derecho.

Cualquiera sea el ámbito de la Educación Inicial que reciba a niñas y niños, desde la sala de bebés hasta la de cinco años, tiene como plataforma común la problemática del ingreso al terreno del aprendizaje, a la construcción de vínculos, a comenzar a significar el mundo, a aprehender el lenguaje, a aprender a relacionarse afectivamente en el vínculo con el otro. Estos objetivos comunes no desconocen las distintas condiciones emocionales e intelectuales que hay entre un bebé y un niño de 5 años; solo los niños nos plantean el enigma que nos impone la presencia del otro y la necesidad de ofrecer una envoltura en el marco de la tarea pedagógica que les permita pensar, explorar, probar, indagar, aprender.

Las instituciones de Educación Inicial

Pensamos en instituciones de Educación Inicial que reciban con hospitalidad, al reconocer la singularidad de cada niño, que pongan a su disposición los bienes culturales y permitan su participación en la construcción de la cultura.

Pensamos en una Educación Inicial que abra un espacio de juego, de libertad, de imaginación; un espacio para establecer una multiplicidad de lazos.

Pensamos en una Educación Inicial en la que el fuerte desafío que enfrentamos en términos de inclusión social sea también percibido y pensado como problema de la transmisión cultural, de la justicia curricular y del entramado entre las generaciones.

Pensamos en la posibilidad de que el vínculo pedagógico permita construir una diferencia respecto del punto de partida de niños y niñas en términos de experiencia y ampliación de saberes y de capital cultural.

Pensamos una Educación Inicial en la que el abordaje del conflicto permita la reflexión sobre las reglas implícitas que toda gramática institucional tiene, en la que los rituales y los estereotipos sean objeto de un trabajo profesional que permita su desnaturalización y su transformación.

Pensamos en una Educación Inicial que genere condiciones para la tarea colectiva, así como momentos de reflexión y de encuentro profesional, que posibiliten vivir la institución como soporte para enseñar y aprender.

La confianza en el futuro a partir del conocimiento

Con el objetivo de contribuir a asegurar una base de unidad del sistema educativo nacional y garantizar que todas las niñas y los niños que acceden a la Educación Inicial alcancen saberes equivalentes, con independencia de su ubicación social y territorial, es que el Consejo Federal aprobó en 2004 un conjunto de saberes prioritarios y relevantes que, incorporados como objetos de enseñanza, contribuyan a desarrollar, construir y ampliar las posibilidades cognitivas, expresivas y sociales que los niños ponen en juego y recrean cotidianamente en su encuentro con la cultura. Revisemos brevemente los principales entre ellos:

El juego. Es en los niños un motor del desarrollo cognitivo y promotor de diferentes tipos de conocimientos. Nos referimos al juego dramático y de construcciones, a los juegos tradicionales que si no son enseñados se pierden, a los juegos con convenciones como los de cartas, dados, tableros entre otros para el estímulo del pensamiento matemático, a los juegos en espacios abiertos, entre los principales formatos a los que intencionalmente se les da lugar.

La lengua oral y escrita. Las oportunidades que tendrán los niños de explorar las posibilidades de representación y comunicación son múltiples y variadas. El trabajo en el nivel apunta a la posibilidad de formar una comunidad de lectores. En sus diferentes géneros, los cuentos, poesías, adivinanzas presentan a los niños un mundo imaginario y fantástico; los textos informativos, por su parte, dan respuestas a las primeras preguntas sobre el entorno social y natural que tanto asombran a niñas y niños.

El movimiento. Se trata de ofrecer un espacio de exploración de las posibilidades y límites que ofrece el cuerpo, a través de su peculiar forma de expresión y de la educación física.

Las producciones visuales plásticas y artesanales que la humanidad considera valiosas tanto en el ámbito internacional como local, son una oportunidad para que los más chicos inicien su conocimiento del campo y al mismo tiempo para promover el hacer de los niños con diferentes herramientas y soportes.

Y la música deviene placentera a través de la escucha y la composición. Así, se espera que ingresen en las salas, no solo las excelentes obras destinadas a los niños, sino también el tango, la música clásica, el rock, el folclore, las murgas, el canto, el baile.

Para terminar, creemos que la buena enseñanza necesita, además de las condiciones materiales y simbólicas necesarias, contar con maestros y directivos que den lugar a los aportes y problemas de las familias para que el deseo de enseñar y el de aprender se entrelacen.

     
   
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