Padres
por Rudy

Esta vez la señorita Silvia pensó que la cosa iba a ser fácil. Una reunión de padres, de gente de su misma edad, o parecida. De personas educadas con el mismo modelo que ella, en tiempos en los que nadie decía "actitudinal" ni "presencial". Y, de hecho, todo era presencial. Porque lo virtual no existía. Con el relax que puede darle la proximidad de un clima adulto, pacífico, de consenso, de ideas que se debaten no que se arrojan, la señorita Silvia se aproximó al aula. Esperaba contar, además, con la presencia de la señora directora. Pero, a último momento, la máxima autoridad de la escuela no se hizo presente. Ella se lo pierde, pensó la señorita Silvia; y enfiló recta, confiada como nunca, hacia el aula.

A pocos metros de su objetivo, ciertos sonidos a mitad de camino entre un murmullo y un huracán, la detuvieron en seco.

¡Guau, sordos ruidos oír se dejan de la charla entre los padres!, se dijo. Bueno, es que la escuela los debe hacer regresar a tiempos más felices. Igual van a tener que revisar su "actitud aúlica" ¡Son adultos, no pueden tener un perfil comportamental tan infantil!.

Al abrir la puerta del aula, no pudo creer lo que veían sus oídos, lo que escuchaban sus ojos. Gritos, saltos, tizas que volaban. pensó que se había equivocado de colegio, de siglo. Pero no, eran los padres de sus alumnos. Decidió apelar a un viejo truco. De pronto, gritó:

-¡Buenos días, alumnos!
-¡Bue-nos-dí-as se-ño-ri-ta!- se escuchó masivamente.

¡Dio resultado! La señorita Silvia no dejó pasar la oportunidad.

-Bueno, hoy vamos a hablar acerca de qué es lo que queremos de la escuela.
-Uy, seño, no estudié. -este fue el padre de Lucas.
-Yo, hay una cosa que quiero., seño -esta fue la madre de la dulce Julieta-, quiero. quiero. quiero ¡Uy, no sé lo que quiero!
-¡Yo sí sé qué es lo que quiero, seño! -dijo el papá de Sebas-, ¡quiero ir al baño!
-Yo no entiendo a estos padres -esta fue la mamá de Ariel-, a mí me parece que como padres tendríamos que pedirle a la escuela más clases de inglés, de computación, de artesanías, de esperanto, de artes marciales antiguas, talleres de reflexión, de teatro, de filatelia, de nutrición, de integración, de sobreadaptación, de interacción, de interjección.
-¿Algo más?
-¡Síííí, grupos de "solos y solas" para padres separados! -esta fue la mamá de Joaquín.
-A mí me gustaría que la escuela fuera de cuádruple jornada. Y que haya clases los sábados, los domingos, los feriados, los días de vacaciones, los 29 de febrero si el año es bisiesto.
-¡Pero entonces no van a estar nunca en tu casa!
-No hay problema, vengo a visitarlos a la escuela y si me dejan, me quedo a vivir yo también acá.
-¡YO quiero que les enseñen a cocinar en inglés! ¡Dis is a churrasco!, ¿du iu uant a chóripan?. así después vienen los turistas y nos podemos ganar unos pesitos.
-¡Paren, paren! ¡estamos hablando de la escuela, del templo del saber, del segundo hogar de nuestros hijos! -este fue el padre de Merce.
-¿Segundo hogar? ¿Qué, no me digan que el chanta del padre de mi hijo se vino a vivir a la escuela?, ¡jah! -esta fue la mamá de Gastón María.
-¡Paren, chicos, digo padres. la idea es pensar entre todos cómo hacer que la escuela sea mejor.
-¡Sí, cómo salvar a la escuela pública, y evitar que se privatice, se contamine, se pulverice, se convierta en un conejo! -este fue el padre de Alejandrito.

La señorita Silvia no sabía qué hacer. y casi casi se le ocurre pedirles a todos el cuaderno de comunicaciones, y ponerles una mala nota, que luego tuvieran que traer firmada. por sus hijos.

   
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