Dar clases en el otro lado

En General Cabrera, a 60 kilómetros de Río Cuarto, provincia de Córdoba, la escuela primaria Fray Pío Bentivoglio desarrolla un espacio de capacitación institucional impulsado por la gestión directiva y respaldado por la pasión de sus docentes, la creatividad de sus alumnos y alumnas, y la activa participación de la comunidad.

Ana Abramowski
Fotos: Luis Tenewicki


No vaya a ser que por buscar salidas nos quedemos sin entradas, ¿eh?. Mafalda

Los docentes de la escuela primaria Fray Pío Bentivoglio parecen haber prestado atención a la recomendación de Mafalda. Desde hace varios años vienen ensayando múltiples entradas para que la enseñanza y el aprendizaje sucedan, en un intento por contrarrestar el estigma que la escuela arrastra desde su fundación: "Esta escuela nació en 1926 con un mandato asistencialista por excelencia, por eso siempre tuvo comedor. Esa era la función principal de la institución, nunca se priorizó lo académico", admite Laura Bongiovanni, quien comenzó a trabajar en la escuela en 1983 y desde el año 2002 es la directora del establecimiento.

La escuela Fray Pío –ex Escuela Nacional Nº 253– se encuentra en el Barrio Argentino de la ciudad de General Cabrera y recibe cerca de 280 alumnos. Gracias a un trabajo pedagógico sostenido –y no por un cambio en la composición de su matrícula–, la institución se está sacando de encima el mote de ser “la escuela de los pobres, de los negritos”. “Tuvimos que trabajar mucho internamente para entender que a los alumnos y alumnas hay que aceptarlos como son, esto es lo que tenemos, y hay que ofrecer a partir de ahí. La situación socioeconómica no la vamos a cambiar, así que hay que trabajar con esta realidad”, resume Bongiovanni.

General Cabrera tiene 12.000 habitantes y está ubicada a 60 kilómetros de Río Cuarto, provincia de Córdoba. Su sostén económico es la cosecha e industrialización del maní. La ciudad tiene una aceitera, Olca, pero la empresa de renombre de la zona está en General Deheza, un municipio ubicado también sobre la Ruta 158, 10 kilómetros al norte.

Como muchos pueblos y ciudades de la Argentina, Cabrera se constituyó alrededor del trazado del ferrocarril. Hoy el tren ya no transporta pasajeros sino cargas de la Aceitera General Deheza, pero sus vías insisten en dividir a la localidad en dos, y la escuela Fray Pío está del otro lado.

Del otro lado viven las familias que envían a sus hijos a esta escuela, algunas de las cuales proceden de Santiago del Estero y de Tucumán. La mayoría de los padres se emplean como jornaleros rurales: "Se ocupan de recibir las bolsas de maní, palear el maní para trasladarlo de silo en silo", explica Elsa Vieira, vicedirectora de la escuela, y agrega: "Muchas mamás son sostén de la familia, y trabajan de empleadas domésticas o de picoteadoras de maní. En esta zona hay muchas empresas que se dedican a producir el maní confitería y eso exige el separado y la limpieza, que se hace en forma manual".


Una oferta ampliada

Desde inicios del 2006, la Fray Pío está dentro del plan de jornada ampliada de la provincia de Córdoba, concretándose así una demanda realizada durante casi diez años para extender la jornada escolar: "Los chicos no tenían el hábito ni las posibilidades económicas de realizar actividades extracurriculares: estudiar inglés, teatro, hacer deportes. Nosotros pretendíamos que permanecieran más tiempo en la escuela para que tuvieran más formación y pudieran compensar eso que el resto de la comunidad hace en forma privada", explica la directora. La jornada ampliada implica dos horas más de trabajo por día, y las disciplinas que se agregaron al currículum son: literatura, música, inglés, mutimedia, teatro y educación física.

La inclusión en este proyecto posibilitó que la escuela sistematizara un trabajo vinculado a la expresión y al arte que ya venía realizando. Además, permitió incorporar -en palabras de Bongiovanni- un "plantel de gente con una cabeza y una mirada distinta, más abierta, y eso está contribuyendo, porque los docentes en general somos un poco estructurados". "Pretendemos que se abra la posibilidad de dar clases desde otro lugar", argumenta Martín "Pachi" Falcati, el profesor de circo.

Autoconvocadas a estudiar

La búsqueda de abordajes renovados atraviesa a esta escuela desde los años noventa. En esa época, Laura Bongiovanni era maestra de primer grado y le preocupaba que muchos de sus alumnos tuvieran dificultades para aprender a leer y escribir. Durante unas vacaciones de verano, un libro de Emilia Ferreiro llegó a sus manos y la perspectiva psicogenética se convirtió en una alternativa seductora. De inmediato se armó un grupo de estudio y en marzo comenzaron los primeros ensayos: "Había que animarse -recuerda Bongiovanni-, nosotras habíamos estudiado la teoría y teníamos que arriesgarnos a hacer el diseño de la didáctica. Con los años fuimos mejorando la propuesta, nos pudimos conectar con profesionales que estaban haciendo investigación didáctica".

Lo que comenzó como una formación autoconvocada por un grupo de maestras despreocupadas por los puntajes y los escalafones, se fue sistematizando y hoy la Fray Pío tiene un espacio de capacitación institucional impulsado por la gestión directiva: "Todos los años tratamos de hacer formación específica en un área, con algún profesional. Empezamos con el área de Lengua, que siempre fue una de las debilidades de la institución, después hicimos Matemática, luego Sociales, y nos queda para profundizar el área de Naturales", sintetizan la directora y la vice.

Planificar en equipo también se considera una tarea formativa que comparten los docentes con el personal directivo. Bongiovanni asegura: "Es prioridad de la gestión directiva estar en contacto con el trabajo pedagógico, realizar las planificaciones con los docentes, conocer lo que están haciendo en las aulas, porque de otro modo no se puede asesorar". Y considera que "si bien el docente es autónomo, hay que tener unidad de criterios para poder trabajar con coherencia desde la perspectiva didáctica pedagógica".

Mafalda como eje

Durante el mes de febrero, mientras realizan el proyecto institucional anual, las maestras eligen un eje de trabajo común a todos los grados. Este año decidieron que la historieta de Mafalda, de Quino, iba a atravesar el conjunto de las planificaciones.

El circo y el trabajo social

Es muy común el uso de metáforas circenses para nombrar realidades actuales, entre ellas las escolares: hacer malabares, sentirse un poco un equilibrista, a veces un payaso. En la escuela Fray Pío también se hacen malabares, equilibrio y payasadas: desparramados en colchonetas o colgados de telas y trapecios, los niños y las niñas transitan la delgada línea que separa -al mismo tiempo que acerca- al juego de la realidad más cruda.

"El riesgo está implícito en el circo, pero como juego y con un mecanismo de control: las colchonetas, los adultos que tratamos que los chicos no se golpeen. Los chicos que están en situación de riesgo todo el día se enganchan muy fácil con el circo. Siguen trabajando lo riesgoso, se divierten, pero en una forma distinta a la de la calle", detalla Martín Falcati, a cargo de las clases de circo. Bongiovanni completa la idea:"El circo permite que el riesgo azaroso al que están expuestas estas comunidades se convierta en un riesgo cuidado, controlado. El circo es utilizado como herramienta de intervención,y se prioriza el trabajo social por sobre la disciplina circense".

"Lo que buscamos es modificar la actitud de los chicos y empezar a darles la posibilidad de que utilicen el cuerpo para otra cosa; y que lo valoren, lo respeten, lo cuiden", resume Falcati.


Mafalda se lee, se tararea, se dramatiza, se dibuja. Sus preguntas pueblan las paredes de la galería y de las aulas, se reparte en forma de señaladores, sirve para jugar al dominó o para descifrar enigmas. En la clase de Lengua, a cargo de Gloria Borra, los chicos y las chicas de 2º grado cantan un mantantirulirulá en el que Mafalda y su mamá discuten por un tema crítico: la sopa. Los de 1º juegan a las adivinanzas con los personajes de la historieta: "Tiene un almacén. No quiere recibir lo que le devuelven los clientes porque siempre quiere ganar plata. ¿Quién es?".

Los alumnos y alumnas de 3º y 4º abrieron el Todo Mafalda y trabajaron en profundidad los episodios en los que Mafalda y sus amigos van a la escuela. En la hora de Multimedia, con el profesor Luis Marcelo Fiorito, dramatizaron y filmaron distintas situaciones escolares protagonizadas por la famosa nena del moño. Los de 5º y 6º trabajaron las viñetas desde la perspectiva política y sociocultural. Luego se dio paso al trabajo con otras historietas e historietistas: Nick, Fontanarrosa, Caloi, Sendra y Anteojito y Antifaz.

Todas las producciones de los chicos y las chicas se presentaron entre el 30 de junio y el 4 de julio en la Feria del Libro organizada por la Fray Pío. La Feria se realiza desde hace cuatro años y una de sus finalidades es abrir la escuela a todo el pueblo y lograr un impacto comunitario: "A raíz de estas actividades, la gente del otro lado de la vía empezó a visitar la escuela", explica la directora, y advierte: "El objetivo no es recaudar fondos, sino introducir la lectura. El primer año, nuestros alumnos no compraron un solo libro. Estos dos últimos años, los chicos se reservan aunque sea dos pesos para comprarse un libro".

Los papás y las mamás también son invitados a colaborar en el armado de la Feria. Este año, un grupo de padres concurrió a la escuela para elaborar, junto con los chicos, unos rompecabezas de madera con los distintos personajes de la historieta. El año pasado, las madres de los alumnos de 5º grado cosieron los disfraces de los personajes de Robin Hood que sus hijos vistieron en la muestra. La confección fue realizada en la escuela, a partir de la implementación de un taller de costura.

Las familias también participan en otro proyecto institucional, la Expo Chef, que se organiza hace cuatro años desde el área de Ciencias Naturales: "Se trabajan los contenidos de las distintas disciplinas y después se realizan actividades extra, como por ejemplo fabricar pan, leche saborizada, ensaladas de fruta, eso se hace con los padres", concluye Bongiovanni.

El disco de Los primeritos

A partir de un proyecto llamado "Seguimiento de autor", todos los grados abordan en profundidad un autor de literatura infantojuvenil. Durante el año pasado, los alumnos de 1º grado trabajaron con María Elena Walsh, leyeron su obra, escucharon distintas versiones de sus canciones e hicieron un CD, A nuestro gusto... Lo mejor de María Elena. El último tema está compuesto e interpretado por los nenes y las nenas -Los primeritos de la Fray Pío- y se llama Manuelita después de París. La canción narra el regreso de Manuelita a Pehuajó a buscar a su Tortugo, luego de su fallido tratamiento de belleza realizado en París. Indiferente a las arrugas, el Tortugo le declara su amor y le propone matrimonio. Y se casan, tienen cuatro hijos y viven felices.

Esta Manuelita se parece bastante a Susanita, ¿qué diría hoy Mafalda ante esta escena? Los alumnos y alumnas de la Fray Pío Bentivoglio están en condiciones de imaginar, sin duda, un sinnúmero de respuestas.


   
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