Programa Nacional de Alfabetización
Una condición de ciudadanía

"Nadie renuncia a la palabra por propia voluntad". La reflexión, que encabeza el Cuaderno de Apoyo para Alfabetizadores, puede parecer obvia, pero no lo es: lo prueban los miles de jóvenes y adultos que día a día se suman al Programa Nacional de Alfabetización y Educación Básica, para obtener finalmente esos saberes primarios que alguna vez les fueron negados.

Ariel -un preso que cumple su condena en la Unidad Penitenciaria N° 24 de Florencio Varela- lo explica a la perfección: "Hoy, gracias a la educación que recibimos, estamos enseñando a pibes que no pudieron ejercer ese derecho, o no supieron que la educación es algo que tenemos que reclamar, que es nuestro; y nadie nos puede ni nos tiene que arrebatar ese derecho".

En más de una oportunidad, el ministro de Educación, Ciencia y Tecnología, Daniel Filmus, ha señalado: "Saber leer y escribir es condición de ciudadanía. Quien no sabe leer ni escribir no puede participar en la toma de decisiones". Tal como lo plantea el documento base de la Década de la Alfabetización de las Naciones Unidas (2003-2012), "es la base del aprendizaje de toda la vida, dentro y fuera de la escuela. Es el requisito esencial para alcanzar la 'Educación para todos.'''



Son 65.000 alumnos. La mayoría de ellos ya recibió su constancia de alfabetización básica; algunos otros están en camino de conseguirla. Los alfabetizadores que los acompañan en ese trayecto -voluntarios todos- trabajan en villas, clubes, iglesias, comedores, cárceles, casas propias o prestadas. Hasta el momento, la cartera educativa nacional -coordinadora general del Programa- ha firmado convenios de implementación con 158 entidades públicas y privadas de 21 jurisdicciones, que pueden agruparse de acuerdo con las siguientes categorías:

. Estados municipales.
. Organismos del Estado Nacional.
. Estados provinciales.
. Universidades.
. Organizaciones de la comunidad.
. Organizaciones gremiales.

El convenio habilita a las organizaciones participantes a convocar y seleccionar a los alfabetizadores, y a inscribir a las personas interesadas en alfabetizarse. El Ministerio tiene a su cargo la provisión de los materiales de apoyo para los docentes y de los útiles escolares que los alumnos necesitan para llevar adelante la tarea; además de realizar jornadas de capacitación, y encuentros regionales para recoger inquietudes y conocer los avances del Programa en cada provincia.

Por otra parte, el acuerdo compromete a las entidades a prestar los espacios necesarios para que funcionen los centros de alfabetización, a equiparlos adecuadamente y distribuir el material y los viáticos que otorga el Ministerio. Cada trimestre, las organizaciones participantes deben entregar una nómina de las personas inscriptas en el Programa, con el objetivo de facilitar su posterior inclusión en el sistema educativo formal para jóvenes y adultos, y completar así su educación básica.

Durante el primer semestre de 2006 se capacitaron 2.910 alfabetizadores, y se abrieron 1.010 centros de alfabetización. A fines de junio, se iniciaron los segundos encuentros regionales en el noroeste argentino y en las provincias de Entre Ríos, Santa Fe y Córdoba.

Silvina Seijas

Recuperar la dignidad
Por Sergio Eduardo de la Vega*

Por Sergio Eduardo de la Vega* Alos 18 años, cuando me tocó realizar el Servicio Militar Obligatorio, tomé por primera vez contacto con el analfabetismo.

Al estar tan lejos de nuestras casas, las cartas eran palabras que acortaban las distancias y el tiempo con nuestras familias. Pero no todos podían hacerlo.Mis compañeros, los que se animaban, me pedían que les leyera las cartas, y después que las respondiera.

Para mí era extraño, incomprensible. Mi sorpresa se mezclaba con la indignación y con la inquietud. Los domingos nos juntábamos, con algunos, a achicar distancias con la familia.

En ese entonces tomé la decisión de prepararme para esta tarea. En 1997 ingresé al Programa de Alfabetización "Educación Básica y Trabajo para Jóvenes y Adultos", de la Municipalidad de Buenos Aires.

Mientras realizaba mi labor en la Asociación de Cartoneros de Villa Itatí llegó, en 2004, la propuesta de participar de una experiencia en el contexto del Programa Nacional de Alfabetización, junto con una compañera. Así iniciamos el desafío de alfabetizar a un grupo de siete personas, utilizando el manual desarrollado por el Programa. Nuestra experiencia fue registrada en una serie de videos que hoy se entregan junto con el manual. Me sigue sorprendiendo, como aquella primera vez, la cantidad de hermanos que aún no han accedido a este derecho; el amplio margen de edades, sean hombres o mujeres. Pero lo que más me sorprende es la valentía, la fortaleza y el deseo que tienen de superar esa situación. En cuanto se establece el vínculo de confianza con el alfabetizador, comienza un camino que no tiene fin. Y a pesar de encontrarse en situaciones profundamente desfavorables, estas personas deciden transformar ese aspecto de sus vidas.

La inclusión al mundo de la lectoescritura permite ayudar a los hijos en las tareas de la escuela, buscar direcciones, leer los medicamentos, llenar formularios, descifrar carteles en supermercados, escribir una carta... y seguiríamos sorprendiéndonos de todas las cosas que se pueden hacer. Y aunque la palabra "dignidad" no se haya leído, es el mayor valor que un alfabetizando ha recuperado.

*Profesor para la Enseñanza Primaria. Maestro de Adultos. Alfabetizador.
     
   
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