Número 8 - Carta de Lectores |
Puestos a pensar en un lugar donde un grupo de chicos pasa buena parte de su tiempo libre, tal vez la escuela no sea la primera idea que viene a nuestra mente. Mucho menos si el plan involucra un juego en el que la reflexión, la paciencia y la serenidad de movimientos son premisas básicas. Sin embargo, algo muy parecido a eso es lo que está pasando en la Escuela de Educación Media y Polimodal N° 2 de Guernica, provincia de Buenos Aires, donde más de 110 alumnos y alumnas asisten al Taller de Ajedrez que dicta Félix Fernández, junto a otros docentes de la institución. Félix, que enseña ajedrez desde 1980 en la Municipalidad de Presidente Perón, cuenta que en un comienzo los chicos hacían tablas en los recreos o en las horas libres, compartiendo terreno con otros juegos de mesa como el truco y el dominó. Un ambiente bullicioso poco favorable para el despliegue adecuado del juego-ciencia. Hasta que Fernández, de briosos 75 años, le propuso a la directora de la escuela formar un Taller de Ajedrez, en el contexto del Programa Nacional de Ajedrez Educativo del Ministerio de Educación. El taller se sumó a las otras propuestas extracurriculares que ofrece la institución, que funciona en doble turno -desde las 7.30 hasta las 18.30- y que recibe diariamente a 580 jóvenes. Los docentes coinciden en señalar que los cambios comenzaron a notarse en sus alumnos: "Yo veo cambios muy grandes en chicos que, de otra manera, nunca hubiesen accedido al ajedrez; esos chicos cambiaron la cabeza", dice Ernesto Francovich, docente del Taller de Ajedrez de la E. E. M. N° 2 y profesor de apoyo en materias como Física y Química. Y explica: "La capacidad de razonamiento necesita ejercitarse porque si no, queda limitada. Tengo alumnos a los que les costaba mucho la matemática, y cuando empezaron a jugar ajedrez les resultó más fácil, porque el juego estimula directamente la agilidad para razonar". El profesor de Matemáticas del establecimiento, Rodolfo Gutiérrez, también utilizó el juego para los propósitos de su clase. Sobre la base de una capacitación organizada por el Programa Nacional de Ajedrez Educativo, sugirió a sus alumnos abordar el tablero desde la geometría y el álgebra. "La propuesta es que piensen qué pasaría con el tablero si estuviese construido con otras medidas, o con otros materiales -dice Gutiérrez-. Es útil, porque les permite observar que a partir de fórmulas y métodos diferentes se puede llegar a un mismo resultado. En ese sentido, les da confianza en su tarea, porque desarrollan variantes que no están en ningún libro, con una orientación mínima del docente". Ariel Moreno, alumno de último año del polimodal, y Guillermo Avalos, recién egresado de la E. E. M. N° 2, coinciden en que aprender el juego les dio una visión más amplia para resolver los problemas, sobre todo los que involucran números. "Te hace pensar mucho y también desarrollás la paciencia, porque tenés que esperar a que el otro jugador haga su movimiento", señala Guillermo. Él y Ariel participaron, el año pasado, del "ajedrez viviente" que se organizó en la escuela para celebrar la visita del Gran Maestro Oscar Panno. La representación, coordinada por la profesora Elizabeth Burgos -que dicta Lengua y Literatura y conduce el Taller de Teatro-, reprodujo a la perfección el tramo final de una partida que el ajedrecista ruso Alexander Alekhine le ganó a un coronel alemán. Pero sobre todas las cuestiones, los docentes y las autoridades de la escuela valoran el espacio de encuentro para los alumnos y para la comunidad, que se generó a partir del Taller de Ajedrez: "Acá los chicos se sienten contenidos; muchos vienen a contraturno, a participar en los talleres. La escuela funciona como lugar de encuentro, donde los chicos vienen a aprender otras cosas", explica Marcela Leoz, la vicedirectora. Tal como dice Félix Fernández: "El ajedrez, además de construir un intelecto más elevado, construye la amistad". Silvina Seijas Fotos: Roberto Azcárate
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