Nueva música ciudadana
Tango en zapatillas


El tango y el rock siempre mantuvieron una estrecha relación en las temáticas de sus letras. Pero en los últimos años, las fronteras se acortaron para dar forma a una nueva música contemporánea. Un tango joven y renovado que adopta modelos de construcción rockeros.


"Lo del tango es una idea que me toca aunque no quiera", canta Fito Páez en el tema Carabelas Nada. La frase resume el sentimiento de una parte importante de la generación rockera hacia el 2 x 4: mezcla de admiración y contagio por ósmosis. Desde sus comienzos, una gran cantidad de letras del rock argentino transitaron tópicos instalados por el tango. ¿O acaso aquella "vía muerta calle con asfalto siempre destrozado" que describe el tema Avellaneda Blues de Manal no es una herencia directa de la pluma de Homero Manzi? La mirada siempre puesta en la calle, el desamor, la nostalgia, los amigos, la figura materna y los bares son parte del legado poético que la guardia del tango entregó a los rockeros.

El reconocimiento continúa. Algunos ejemplos son la versión eléctrica de Los Piojos del tango Yira Yira de Discépolo, las interpretaciones de clásicos como Volver o Malena en el disco "El Cantante" de Andrés Calamaro, y hasta la adopción de Osvaldo Pugliese como santo protector por parte de varios grupos de rock. Ahora bien: hasta hace poco tiempo, la actitud de las nuevas generaciones para con el tango no parecía superar el respeto y la admiración. Este factor incidió en que las melodías de arrabal empiecen a tomar forma de piezas de museo. Las bateas dedicadas al tango se reducían para dejar lugar a propuestas más comerciales. Cada vez menos espacios mantenían esas viejas orquestas en sus parlantes modernos.

Sin embargo, la devaluación de 2001 facilitó la llegada de turistas extranjeros. Por entonces, la cumbia villera era el reflejo social de la debacle argentina. El tango, a un paso de quedar embalsamado, rompió la vidriera y se transformó en atracción turística y material de exportación. La Argentina volvió a ser la meca del tango para el resto del mundo. El auge puede verse en decenas de festivales, espectáculos y apertura de nuevas milongas.

Por suerte, la moda no logra transformar a la cultura del tango en souvenir. Dentro del abanico de posibilidades, se dieron a conocer nuevas tendencias musicales que renuevan el aire. Más cerca de la necesidad y la intuición que del oportunismo económico, los nuevos grupos comienzan a darle forma a una nueva música contemporánea.

La esencia arrabalera es el denominador común de estos proyectos con estilos diferentes. Los ejemplos que se mencionan a continuación son solo algunos exponentes de una tendencia emergente mucho más amplia. Bajo Fondo Tango Club y Gotan Project presentan la fusión entre el tango y la electrónica. Carla Pugliese, la nieta de Osvaldo, busca su identidad sonora desde el sintetizador. La Orquesta Típica Fernández Fierro interpreta clásicos con actitud rockera y sus músicos sacuden en escena sus "raros peinados nuevos". Romina y Los Urbanos, La Chicana y Buenos Aires Negro aportan composiciones propias sin temor a mezclar la distorsión y el bandoneón. En sus letras aparecen cartoneros donde antes había un farol, trenes devastados donde chirriaba un tranvía y gigantes marquesinas donde antes alumbraba una luz de almacén.

Hugo "Peche" Estévez, cantante y letrista de Buenos Aires Negro, hace visible en su poesía a los personajes urbanos agazapados: "Buenos días a los pibes que duermen en los rincones / como perros vagabundos / sin más madre que Retiro", entona en Buenos Días Buenos Aires. La descripción escapa de la postal turística y se transforma en denuncia.

Por su parte, Romina Grosso, vocalista de Los Urbanos, lucha por no aferrarse a la nostalgia característica del tango tradicional: "No dejes que me abandone en la mueca de lo que podría ser", implora en El cielo acá, dándole crédito a la esperanza.

Sin dejar de reconocer las experiencias pasadas que influencian sus proyectos, los referentes de la renovación del tango eluden las comparaciones, esquivan los rótulos, no negocian su libertad artística y buscan una identidad propia. La actitud y la cofradía entre sus integrantes muchas veces están por sobre los conocimientos técnicos. Esta es una característica más emparentada al rock que al tango. Dice Julio Coviello, bandoneonista de la Orquesta Típica Fernández Fierro: "No nos interesa bajarnos los pantalones por un euro. Para nosotros el tango es de dientes apretados, pero no vamos a caminar por la calle como si fuésemos tangueros de la década del 40". Por su parte, "Peche" Estévez señala su falta de interés en definir a Buenos Aires Negro: "No me importa si es tango o es rock. A veces digo que es tango para enojar a los que se creen sus dueños, pero elijo que mi disco esté en una batea de rock. Ahí van los jóvenes, que son los que me interesan".

Esta nueva cultura no se limita solo a cuestiones musicales o estéticas. La mayoría de los grupos toman la autogestión como modelo de construcción para sus proyectos. Intentan organizar sus propios conciertos, financiar sus discos y crear lógicas propias de relacionarse con el medio. De esta forma adoptan el lema "Hacelo vos mismo", una síntesis de la cultura punk sobre viejas consignas anarquistas. Dentro de la música argentina, esta manera de organización se asemeja más a la experiencia de Los Redonditos de Ricota que al modo de las antiguas orquestas. Ya sea por convicción ideológica o falta de interés de los productores en nuevas propuestas, en estos grupos asoma la necesidad de crear formas renovadoras de entender y hacer política.

Si la irrupción de Astor Piazzolla dividió las aguas entre aquellos que lo consideraban parte del tango y aquellos que no, el crecimiento de estas agrupaciones llevaría al duelo directo a los guapos de antaño. Ahora el tango se puede bailar en zapatillas. Los seguidores manejan códigos rockeros y prefieren la cresta a la gomina. Estas nuevas tendencias dan al género una chance de renovación, desarrollo, evolución y crecimiento. Sus propuestas aportan al bagaje cultural del país. Convocan a los jóvenes, incentivan a repasar la historia y continúan en la búsqueda de sentimientos comunes que identifiquen a los habitantes de todo el país.

Diego Skliar
Periodista, editor de la revista Unísono y conductor en FM La Tribu.
   
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