Hegemonía
por Rudy

La señorita Silvia se preguntó, como todos los días, si lo que estaba haciendo era correcto. Ella era una maestra, una simple mortal, debía enfrentarse a sus propias inseguridades, y por si esto fuera poco, sostener la educación de treinta niños, de treinta pequeños críticos cuestionadores implacables, de treinta maneras distintas de preguntarse por el futuro, por el presente, por el pasado.

No pudo evitar evocar a su propia maestra. tan segura de sí misma, tan firme en sus convicciones, que por otra parte sus alumnos no se atrevían a poner en duda, ni siquiera a averiguar. Pero ella es una más de la generación de los que llegaron demasiado tarde a los huevos fritos y demasiado temprano a la computadora. Y allá va, entre el colesterol y la informática, manteniendo mientras pueda una imagen actitudinal, comportamental y presencial acorde con las coyunturas, o sea "haciendo lo que puede". Y como siempre, entró al aula. No sin antes recordar que en tiempos de su maestra ni siquiera existían las palabras "actitudinal, comportamental y presencial".

Allí estaban ellos. Todos, o casi todos. Y ella. Toda. O casi toda.

-Buenos días, chicos., hoy vamos a hablar del mundo que nos rodea.

-¡Ay, seño! -la dulce Julieta rompió el fuego-. ¿El mundo nos tiene rodeados? ¡en cualquier momento nos atrapa, entonces! -Sí -se sumó Joaquín- y nos dice: "¡Ríndanse y tendrán un juicio justo!", como vi ayer en una película por la tele.

-¡A mí eso me lo dice mi papá cuando se enoja porque no quiero comer! -esta es Mónica Juanayelén- y no se da cuenta de que yo no como, para ser linda como las chicas de la tele! -¡¡¡Vos no entendés nada, nada de nada!!! Esas chicas no comen mientras están en la tele, pero apenas las cámaras se alejan, se morfan una vaca entera!!! -este fue Joaquín.

-¿Y las que son vegetarianas? -preguntó Lucas, siempre ecologista.

-¡Una soja entera!

-¡Y entonces, ¿cómo hacen para ser flaquitas?

-¡Eso es puro truco!!! Hoy, con una cámara de tele podés hacer cualquier cosa: que un flaco se vea gordo, que un negro se vea blanco, que un huesito de carne parezca un asado completo, que un corrupto se vea honesto.! -Sí, ¡hasta pueden hacer que lo que gana mi papá parezca un sueldo! -¡Ríndanse y tendrán un sueldo justo! -dijo Javier.

-¿Y eso, qué tiene que ver?

-Nada, lo dije por sumarme a la mayoría hegemónica -otra vez Javi.

-¿A lo que "deje Mónica"? ¡Dejala tranquila, que coma lo que quiera; y lo que no quiera, lo tiran!

-¡No, la comida no se tira, porque contamina, ensucia y, además, en el mundo hay muchas personas que tienen hambre!

-¡Y si tienen hambre, ¿por qué no comen? ¡Todos quieren ser flaquitos como las modelos? -otra vez Mónica. -¡¿Ay, nena, lo único que pensás es en las modelos?

-No, totalmente no, en realidad en lo que más pienso es en "los" modelos. -Bueno, en estos últimos tiempos cambiaron los modelos económicos, culturales, sociales -atinó a decir la señorita Silvia.

-Ay, seño -otra vez Mónica-, ¡me encantaría ver a los modelos mientras se cambian!

La señorita Silvia se agarró la cabeza con las dos manos y se preguntó qué podían aprender los chicos en una escuela, cuando tenían tanta información a su alcance en la tele y en internet. Y la respuesta se le apareció clara, concisa y simple: A preguntar, en la escuela pueden aprender a preguntar.

   
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