Encuentro con adolescentes
Tienen la palabra

Muchas veces los adultos hablamos por los jóvenes, o nos quejamos de sus actitudes. Sin embargo, no siempre nos detenemos a escucharlos. ¿Qué opinan del mundo? ¿Cómo ven sus propias vidas? ¿Qué problemas enfrentan? El Monitor conversó con un grupo de chicos y chicas de Bariloche y Dina Huapi sobre esos y otros temas. Sus respuestas contienen análisis y percepciones que pueden gustarnos más, o menos; y con las que podemos estar o no de acuerdo.

Pero vale la pena escucharlos, y seguir pensando cómo les ofrecemos una educación que dialogue con las situaciones que atraviesan en sus vidas cotidianas.


En una charla extensa, se cruzaron ocho realidades distintas: responsabilidades diferentes, entornos disímiles, familias con pocas cosas en común y experiencias personales incomparables. Sin embargo, existen puntos de encuentro entre quienes participaron en estas conversaciones: todos son adolescentes que viven en la zona del lago Nahuel Huapi, en la provincia de Río Negro, y todos pasan al menos cuatro horas de su día en el mismo lugar: la escuela.

Natalia, de quinto año; e Ignacio y Juan Pablo -de tercero- concurren al CEM 20, ubicado en el barrio El Alto de la ciudad de San Carlos de Bariloche. Marianela y Darío -los dos de quinto-, Diego y Paula -de segundo- y Feliciano -de primero- van al CEM 96 de Dina Huapi, pueblo de cuatro mil habitantes ubicado a 17 kilómetros de Bariloche.

En una charla de más de cinco horas hablaron acerca de varios temas: sus gustos y pasiones, lo que creen que van a hacer después del secundario, lo que hay que cambiar del mundo, qué piensan de la droga, sus opiniones sobre la política y su relación con los adultos.

Pasiones

¿Qué les gusta hacer?

Marianela: Me apasiona bailar: folclore, murga, danza contemporánea.

Feliciano: A mí me hace feliz cantar todo tipo de canciones. Es como si algo quisiera salir pero no puede; y la única forma de calmarlo es cantando. Hay canciones que me vuelven loco. Para el 2008, con mi primo vamos a formar una banda pero todavía nos falta comprar los instrumentos.

Diego: Jugar al fútbol y estar con mis amigos. Algún día queremos comprarnos un terreno en Dina Huapi para construir una casa donde vivamos todos juntos.

Paula: Leer, cantar, jugar al hándbol y al fútbol.

Darío: Me encanta todo lo relacionado con la música: escuchar, componer, leer y producir. Todo el día hago música.

Natalia: Me gusta bailar salsa. Pero mis pasiones son mi hija y mi futura familia.

¿Qué piensan hacer cuando terminen el secundario?

Marianela: Quiero estudiar medicina en la escuela de Cipolletti. Como del arte no se puede vivir, estudiaré para ser médica y por otro lado, bailaré. Tengo familiares en Canadá y me imagino viviendo allá. Pero quiero estudiar acá, quedarme un tiempo más con mis viejos.

Ignacio: Mecánica, me encantan los autos. Me gustaría irme a otro lado, por ejemplo a Buenos Aires.

Natalia: Por ahora supongo que me voy a ir a vivir con mi novio y mi hijita. Y espero el año que viene estudiar para ser guía de turismo.

Feliciano: Hay muchas opciones. Por lo que yo me tiro más es por chapa y pintura, hace un tiempo laburé con mi viejo y me gustó la cosa. No quiero irme del lugar donde nací, tengo la idea de hacerme una casa en Dina y quedarme ahí siempre.

Diego: No sé. Hoy para trabajar te piden inglés, portugués, muchas cosas. Repetí primero y ahora segundo, tendría que estar en cuarto. Muchas veces dije: "Ya no quiero estudiar más". Pero charlé con mis padres y ellos me contaron que se criaron en el campo y no tuvieron la oportunidad de estudiar que yo sí tengo. Por eso quiero terminar.

Realidades

¿Cómo ven el mundo?

Feliciano: A mí no me gusta la contaminación que veo en todos lados. El Nahuel Huapi está muy mal por la gente irresponsable.

Marianela: En Bariloche se ve muchísimo y en Dina Huapi se está empezando a ver. Da pena porque siempre fue un lugar limpio, y ahora la costa del lago está sucia y los baldíos son depósitos de basura.

Darío: Para mí el mundo está desunido por las guerras. Vos tenés esto y yo te lo quiero sacar. Y después, se intenta superar a la naturaleza y por eso suceden el tsunami y todas las catástrofes, porque la naturaleza no quiere que hagas esto y es sabia. El ser humano quiere llenarse de guita, sin importarle lo que pueda pasar. La plata trae problemas.

Paula: ¿Pero quién tiene toda la plata? Estados Unidos, los países desarrollados.

Juan Pablo: Es que falta un acuerdo entre todos. En lugares como África hay recursos naturales, pero la mitad de la población se muere de hambre. Los de Estados Unidos son los dueños del mundo y no les importa nada.

Ignacio: Es verdad, tienen todo, destruyeron Irak y ahora quieren invadir Irán. Latinoamérica tiene que unirse. Y ya está, si tenemos de todo. Habría que hacer como Cuba, una cosa así. Pelear todos por un cambio.

Paula: ¿Qué pasa acá, en la Patagonia? De a poco nos sacan todo, vienen y compran tierras, y la mayoría es gente de Estados Unidos.

Darío: Yo creo que estamos siendo un poco egoístas, porque la pregunta es cómo arreglar el mundo, pero estamos hablando de América Latina, nomás. No se trata de poner a este país contra este otro.

Paula: Hay que poner a todos contra Estados Unidos.

Darío: Entonces, llegamos a que se tiran las bombas atómicas y ¡se acabó el mundo!

Ignacio: Para mí ya está. Así va a ser siempre. Así o peor...

Paula: Todos dicen que nosotros, los de nuestra generación, somos los que vamos a poder cambiar algo. Lo que se puede manejar, hay que intentarlo desde uno mismo: el respeto, evitar el egoísmo.

Darío: Va a costar.



Política

De ustedes ocho, solo dos -Darío y Juan Pablo- participan en los centros de estudiantes de sus colegios.
¿La política sirve para algo?


Darío: La política, así como está planteada, no sirve para nada. Y está probado científicamente. (risas)

Paula: Por ahí hay políticos con buenas intenciones, pero no los dejan.

Juan Pablo: Haber gente, hay. Lo que no tiene es posibilidades de participación.

Los políticos a nivel nacional, más que buscar soluciones tratan de embromar a la gente... Nosotros, en el Centro de Estudiantes, no estamos por plata; en la política que se hace aquí, cada estudiante trata de sacar lo mejor para todos. Esa debería ser la idea de la política.

Paula: Esa es la idea de la política. Lo que pasa es que a los políticos ya se les olvidó.

Marianela: Lo mejor que podría pasar es que alguno de nosotros se dedicara y pudiera cambiar las cosas desde adentro, no desde afuera.

Feliciano: Entre mi hermano y yo discutimos muchas veces y titulamos a este país como "El país de los ricos". Hay gente que vive en la calle y los ricos les pasan por al lado y no les dan ni bola. Además, los políticos se quejan de que la gente roba y no se dan cuenta de que muchas veces es para comer. Me da mucha rabia. Ojalá que cuando seamos grandes las cosas no sean tan así.

Marianela: No me gusta el país ni cómo lo preparan, todo va a terminar bastante mal. Nosotros somos los que vamos a manejar el país y no creo que nos den la educación que corresponde. A muchos de los profesores no les calienta nada, que una estudie o no, y solo les interesa la nota, aunque te copies. No están buscando que vos sepas, sino tener un estorbo menos.

Feliciano: La mayoría de los jóvenes del mundo o son pobres o no tienen un futuro bueno.

Natalia: Es verdad, y en este país está muy mal hecha la distribución de la riqueza. Que haya tanta pobreza en un país tan rico es increíble, sobre todo en la Patagonia, donde tenés de todo. Pero está relacionado con la política. Y la culpa es de la gente, porque tenemos la posibilidad de votar. También es responsabilidad nuestra que lleguemos a sacar a todos esos corruptos y poder manejar bien las cosas.

Juventud

¿Qué ventajas tiene ser joven?

Ignacio: Todo. Está bueno, me gustaría quedarme acá.

Paula: Tenés ganas de vivir. Si tenés ganas de salir, salís...

Juan Pablo: Pienso que si termino la secundaria, no voy a poder joder tanto como ahora. Vivís la vida cuando sos joven, cuando sos grande ya no te das tanto el gusto porque tenés responsabilidades...

Darío: Yo creo que no podemos opinar porque nunca tuvimos 40 o 45 años. Aunque mi viejo me dice: "Cómo me gustaría tener tu edad".

Juan Pablo: Sí, esta es la mejor edad. Por los hijos, a los 40 años no te podés mandar jodas. Después te morís, ¿y qué? Amargo, toda tu vida. La juventud es la mejor etapa de la vida.

Darío: Igual, yo creo que la responsabilidad también hace a la felicidad, porque tampoco vas a estar todo el día tirado en la cama. Así no vas a ser un tipo feliz, te vas a sentir una larva. Si un día yo me quedo dormido y no voy a la escuela, me preguntan: "¿No fuiste a la escuela?". Y yo pienso: "Uh, lo único que tengo que hacer es ir a la escuela y no voy". Así también pasa en las vacaciones: el primer mes, joya. Pero después, cuando están por empezar las clases, ya querés volver a la escuela.

¿Qué pasa con la droga?

Juan Pablo: Hay mucha. Hasta a pibitos de 9 años los ves fumando o con la bolsa de pegamento. En todos lados.

Ignacio: En los lugares de más plata se drogarán, pero estoy seguro de que no con pegamento.

Paula: ¿En tu barrio usan éxtasis?

Juan Pablo: La gente que tiene plata, sí... Pero si no hay plata, se drogan con otra cosa, y eso les afecta mucho más que si fumaran porro.

Darío: Yo salgo de un pub, y cuando decís que vas ahí, la gente te identifica como alguien que fuma porro.

Paula: Porque se escucha reggae.

Darío: Claro, te etiquetan. Por ejemplo: si escuchás reggae, fumás marihuana. Si escuchás música electrónica, te das con LSD o éxtasis. Y no tiene nada que ver.

Paula: Un día, yo estaba en un boliche y un pibe estaba fumando un porro. Vino el guardia y le dijo: "Si me lo das, no te echo". El pibe se lo dio y el cana se lo guardó.

Darío: Y claro, ¿qué te pensás que hace la policía cuando agarra marihuana? Camiones con toneladas. La droga está absolutamente en todos lados, hasta en el lugar donde menos te imaginás.

Marianela: La droga existió siempre. Solo que ahora es más normal el que fuma porro que el que no lo hace. Siempre que salgo, para mí es normal ver a un pibe con marihuana. En definitiva, es la decisión de cada uno.

Adultos

¿Cuál es la relación con sus padres? ¿Cómo la viven?

Ignacio: Mi vieja no entiende cosas de la calle. Como por ejemplo, el boliche. Los pibes con los que salgo, ella piensa que sabe. A veces tiene razón, aunque muchas veces, tus padres creen que te entienden, ¿pero te entienden?

Darío: A mí, lo que me da mucha bronca es que -creo- para los padres, los pibes no pueden sentir cosas de adultos, no pueden estar deprimidos. Creen que los sentimientos empiezan a determinada edad.

Paula: Hay cosas que nos molestan de los padres. Pero está bien, porque les importamos. Hay que tratarlos bien.

Darío: Y no pasarles por encima.

Diego: Mis problemas no se los cuento a mis viejos. No puedo estar en casa, me aburro y me siento mal. Salgo de la escuela, llego a casa, como algo y me voy. Después vuelvo tarde, y algunos días ni veo a mi familia. Los fines de semana tampoco, porque ahora estamos yendo a trabajar sábados y domingos con un amigo.

Natalia: Si no hay contención, no tenés ganas de estar en tu casa. Todo lo que yo hago, para mis padres es raro. Si no podés contener a tus hijos, que no te sorprenda que se vayan. Los amo a mis viejos pero me quiero ir. En mi casa no hay posibilidad de opinar: si mi mamá está en desacuerdo conmigo me pega una bofetada.

Diego: A los viejos nunca los vas a dejar de querer, pero yo en mi casa no puedo estar. Y tengo un grupo de amigos -que son cinco- a los que les pasa lo mismo.

Marianela: Yo, por suerte, tengo mucha charla con mis viejos, pero hay cosas que con ellos no hablo. Aunque sé que cualquier tema como drogas, sexo o alcohol lo puedo conversar tranquila. Tal vez lo que me cuesta más son los temas personales.

Diego: A mi hermana de 14 yo le pude explicar muchas cosas sobre cómo cuidarse.

Natalia: Cómo me gustaría tener un hermano así.

Diego: Pero a mí nunca me hablaron de esos temas. Lo que aprendí fue en el colegio, porque tuvimos clases de educación sexual.

Marianela: Bueno, varias de mis compañeras tuvieron su primera relación sexual en primer año y estas clases recién se están dando desde hace dos años. O sea, esas chicas no sabían cómo cuidarse.

Silvia Pazos
Ivan Schuliaquer
Fotos: I.S.


     
   
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