Entrevista al cineasta Tristán Bauer

Una televisión para educar

El director de Encuentro, la nueva señal de televisión educativa que produce el Ministerio de Educación, está convencido de la función social de los medios audiovisuales, y asegura que el canal permitirá explorar las enormes posibilidades que brindan las nuevas tecnologías para hacer accesibles los contenidos educativos.

Deslumbrado por las posibilidades del lenguaje audiovisual como despertador de vocaciones y como herramienta seductora para el aprendizaje, el cineasta y flamante director de Encuentro -canal de televisión educativa que lanza el Ministerio de Educación de la Nación- Tristán Bauer cuenta cómo se prepara para este desafío.

El director de, entre otras, Cortázar, y la multipremiada Iluminados por el fuego, analiza la función social que puede desempeñar esta señal federal -que estará en el aire en la segunda mitad de este año- si apunta hacia el aprendizaje, la autoestima y la construcción de identidad de los argentinos.

- ¿Qué papel puede cumplir el nuevo canal como herramienta educativa?

-Hoy los medios audiovisuales están muy amalgamados, es difícil hablar de televisión sin hablar de internet, o de cine sin referirse a la televisión, y de lo que significan los avances en las nuevas tecnologías. Sin embargo, apuntamos a la masividad de la televisión; no es una señal específica para un determinado segmento de la comunidad educativa . Hablamos de un canal que será de aire, de cable y satelital, y que tiene la intención de llegar, incluso, a los lugares donde resulta más complicado, como las 12 mil escuelas rurales que hay en la Argentina.

-¿Contra qué prejuicios deberán luchar como canal de televisión educativa?

-En principio, contra el criterio que dice que la televisión educativa es aburrida. Nuestra manera de encarar esta problemática es jugar con todas las posibilidades que tiene el lenguaje audiovisual. Trabajar con la imagen, con la rítmica, con la música. A la vez, en la televisión es muy fuerte la identificación con las personalidades. Por eso en la señal participan Adrián Paenza, el Chango Spasiuk, Jorge Ginzburg y Pino Solanas, entre otros. Todos nos acompañan para que el conocimiento no vaya por el lado de la imposición sino por la vía de la seducción, de lo atractivo, hasta del entretenimiento.

-¿Qué permite el lenguaje audiovisual?

-Cuando se pensaba la televisión educativa, muchas veces se producía un divorcio muy fuerte entre los contenidos y los hacedores de esos contenidos; nuestro trabajo es que ese vínculo se produzca bien. No solo que los contenidos sean interesantes y de la mejor calidad, sino que también la transformación de estos en un producto audiovisual resulte cautivante. Estamos trabajando, por ejemplo, las batallas de la Independencia conducidas por San Martín. Eso podría ser resuelto con un gran profesor ante un pizarrón o puede hacerse con un trabajo -que es el que estamos realizando- donde se reconstruyan estas batallas con la utilización de animación computada, materiales de archivo, películas históricas y visitando los lugares de los acontecimientos; y contar una historia a partir de la recreación de figuras como San Martín, sacándoles provecho a las posibilidades que brindan estos recursos tecnológicos y estéticos.

-Además de los temas que forman parte de la currícula, ¿qué otras cosas se van a narrar en el canal?

-Una propuesta es la producción de las mismas escuelas, que gracias a la tecnología de las pequeñas cámaras aportan nuevas miradas. Bruno Stagnaro trabaja en una serie que recorre experiencias en escuelas de todo el país. Por otro lado, hay un programa sobre oficios que prepara Eduardo Mignogna. Por ejemplo, uno es un curso de albañilería que sirve para construir una vivienda, pero también cuenta las historias de vida de esos maestros y alumnos. La educación técnica es otro punto fuerte: ver un parque de diversiones no con una mirada externa sino desde la tecnología, para observar qué fenómenos de la física y de la química operan.

- ¿Tendrán que educar la mirada de los espectadores?

-Es un tema muy complejo, porque ¿qué significa eso cuando los jóvenes de hoy poseen una formación audiovisual tan distinta? Tengo 47 años, y cuando era chico había solo tres canales de aire -en blanco y negro- y estaban las salas cinematográficas, ese era mi imaginario audiovisual. Hoy, en los centros urbanos, los niños y los jóvenes se forman con un bombardeo permanente de la televisión con varios canales, con muchas salas cinematográficas y todas las posibilidades que aportan internet, el video, el dvd. También es cierto que hay sectores que nunca han ido al cine. O sea, la formación en la cultura de la imagen es muy diferente. Pero creo que son líneas que marchan en cierta simultaneidad: construyendo una imagen y proponiendo una, se da también una formación de esa mirada. Pensamos una señal muy hermanada a internet, que permita un ida y vuelta, que sea un vehículo de comunicación. Por eso, la señal se llama Encuentro. Está pensada no desde la idea de una caja sabia que dispara conocimientos, sino desde un lugar de reunión entre participantes que tienen en común el deseo y la voluntad de aprender y conocer. Trabajamos sobre todas estas dudas.

-Acerca de su labor como cineasta -Jorge Luis Borges, Julio Cortázar, Eva Perón, está preparando un documental sobre Ernesto Che Guevara -, ¿qué posibilidades abre el trabajo con una iconografía argentina tan presente en sus películas?

-Mi cine está muy vinculado con la memoria, esto tiene que ver con una búsqueda de la identidad que, en definitiva, es una construcción. En todo caso, mi línea de trabajo se inscribe en una voluntad de cambio, porque mirar hacia el pasado busca obtener una reflexión para la transformación. Soy de los que piensan que no podemos avanzar ni como individuos ni como sociedad si no somos capaces de evaluar nuestro pasado. No con ánimo de fijarnos en la nostalgia ni en el regodeo de una herida; sino para proponer una mirada sobre el pasado, con voluntad de avanzar hacia el futuro. Hay que analizar los errores, los aciertos y los conflictos, y las dificultades para verlos.

Algunas experiencias internacionales de TV educativa

La televisión puede transformarse, por su lenguaje y por la forma directa en que penetra en la vida cotidiana, en una herramienta didáctica increíblemente cautivante. Lo han comprobado países como Inglaterra con la BBC (quizás una de las televisiones educativas más logradas); Canadá con TV Ontario; Estados Unidos y su sistema de canales públicos, que incluye corporaciones con fines pedagógicos como National Program Service (NPS), la Public Broadcasting Service (PBS), la Corporation for Public Broadcasting (CPB) y el Sesame Workshop (cuyo producto más célebre es Plaza Sésamo); Francia con la Cinquiéme; el convenio del Ministerio de Educación español con Radiotelevisión Española (RTVE), entre otros.

Como ya lo habían confirmado tanto la Televisión Educativa Mexicana como TV Escola y Futura (brasileñas), Chile y la Argentina reafirman -con sus inminentes creaciones de emisoras educativas- que la tevé no está relegada al mero rol de golosina visual. "El espacio audiovisual permite maravillosas formas de lectura de nuestras realidades -reflexiona el prestigioso pedagogo Omar Chanona Burguete- . Es un universo de innumerables desarrollos tecnológicos en los que testimonios, expresiones y construcciones se corporizan en la pantalla para alimentar de datos, sucesos e ideas nuestra forma de ser y estar en nuestras cotidianidades y sus futuros posibles".

Jésica Tritten
Asistente de la Dirección de Encuentro.


-¿Esa línea de trabajo se trasladará al canal?

- Sí, y en ese sentido tenemos una gran responsabilidad. Para cosas que de alguna manera están latentes en la memoria de los argentinos, la televisión puede dar un carácter muy vívido. El proyecto del canal educativo nos permitirá hablar de figuras en el campo de la ciencia y la política como, por ejemplo, el General Mosconi; lo que significó su obra, el surgimiento de YPF, y decir: "Miren, este hombre no es un extraterrestre, sino un argentino que pudo construir una empresa petrolera ejemplar para toda América Latina". En ese sentido creo que aparece la tradición de mi cine, en estos valores vinculados con la autoestima y con las posibilidades de transformación. Retroceder y analizar lo que fue la Noche de los Bastones Largos, lo que significó en el campo académico. Todas estas ideas vinculadas con nuestra memoria deben tener una presencia fuerte en nuestra señal.

-¿Cuál debe ser la función social del canal?

-El aprendizaje. La imagen tiene muchos rasgos, pero uno muy importante es el de actuar como un enorme despertador. De conciencias, sobre todo. Si somos capaces, por ejemplo, de hacer un programa sobre matemáticas y que niños y jóvenes descubran una pasión, o de crear programas que hablen de Luis Federico Leloir y Bernardo Houssay, hoy personajes desconocidos por la mayoría de la población. Si esto logra cautivar a maestras y maestros para que lo utilicen en sus clases, está clara la importancia que puede tener el canal educativo. Aunque es difícil dar un paso más y profundizar, ahí me parece que los libros y la lectura son irreemplazables. Pero sin duda, y por haber sido cautivado por ese lenguaje, estoy seguro de que, como despertador, lo audiovisual es imbatible.

-¿Hacia dónde debe apuntar el aprendizaje?

-No hay nada más hermoso en el mundo que aprender, y queremos demostrarlo. Que sea un aprendizaje para el cambio, para la transformación. El día en que uno conoce a los padres fundadores de la independencia, esas ideas de una América Latina más justa, uno empieza a ver distinto a su continente. Cuando uno ve cómo desde la ciencia se puede transformar, sanar y curar, empieza a tener una visión distinta de la ciencia y, sobre todo, del mundo.

La función social del cine

Iluminados por el fuego, la última realización de Tristán Bauer, fue vista por más de 330 mil personas en cines de todo el país. Además, el film dedicado a la guerra de Malvinas recibió numerosos premios internacionales, como el Goya a la mejor película extranjera de habla hispana.

-¿Por qué una película sobre Malvinas?


Gastón Pauls, en una escena de Iluminados por el fuego.

-Sobre Malvinas existían dos posturas claras: Una era desmalvinizar y silenciar el tema, línea que nació al día siguiente de la derrota, cuando volvieron los combatientes, a quienes -entre otras cosas- les hicieron firmar documentos donde los obligaban a no hablar acerca de lo que habían vivido. Los gobiernos democráticos que sucedieron a la dictadura continuaron en esa dirección. Y frente a esta desmalvinización estaba la otra postura, también triste y que hablaba de la gesta de Malvinas, de los héroes. Sobre esa pantalla exterior y superficial no se permitía profundizar. Ninguna de las dos corrientes dejaban poner la lupa y sumergirse en la gran problemática que representa Malvinas.

-¿Cómo piensa que actúa Iluminados por el fuego sobre la memoria colectiva?

- Creo que la película tuvo un rol importante, porque fue masiva a nivel nacional y reconocida a nivel internacional (en América Latina, España e Inglaterra). Y proponiendo una sola línea clara y precisa, que era la de hablar sobre Malvinas: de los suicidios, de la soberanía, en la búsqueda de revisar el pasado. Iluminados. deja bien en claro que Malvinas es un eslabón más de esa cadena de horror que fue la dictadura militar. Es una gran felicidad haber descubierto la masividad del cine ya que, más allá del trabajo de artesano, está la función social de una obra cinematográfica.


Ivan Schuliaquer
Fotos: Luis Tenewicki

   
   
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