Los manuales escolares y la identidad de género Pablo Scharagrodsky*

Desde finales del siglo XIX y durante gran parte del siglo XX, el Estado se encargó de regular y controlar, a través de disposiciones minuciosas y de políticas centralizadas, todo lo que tenía que ocurrir en el seno de las instituciones educativas. Los libros y los manuales escolares no fueron la excepción. Si bien la preocupación y el control sobre ellos varió a lo largo del tiempo, nunca fueron obviados ya que se convirtieron en importantes medios de producción, transmisión, circulación y distribución de un conjunto de 'temas y problemas'. Entre dichos 'temas' se destacaron aquellos que hicieron referencia a la identidad de género.

La mayoría de los textos y manuales escolares, con independencia del área de conocimiento, contribuyeron a definir determinados 'guiones generizados' para alumnas y para alumnos. De esta manera, por ejemplo, las niñas para convertirse en 'verdaderas niñas' debían aprender ciertos atributos, propiedades y cualidades:

"Una niña debe ser dulce, suave, cariñosa siempre... Siempre con buenos modales y con discreción, pues nada hay más feo en una niña y en una mujer, que la falta de femineidad".1
Al mismo tiempo que se contribuyó a establecer un ideal femenino vinculado con la dulzura, el amor, el decoro, la prolijidad y los afectos, se sancionó todo aquello que estuviese por fuera de este ideal. Los textos y manuales escolares plantearon un fuerte temor a la virilización femenina o a la transgresión de 'supuestos deseos indecentes'. Estos temores y ansiedades excedieron largamente el ámbito escolar.

Por otro lado, la construcción de una cierta masculinidad estuvo asegurada a partir de la prescripción de determinadas actitudes, gestos y mandatos vinculados a ciertos roles y posiciones sociales ligados imaginariamente al universo 'masculino'. El niño debía ser valiente, ser caballero o ser viril. El padre debía ser proveedor, dar el ejemplo o estar laboralmente ocupado en el espacio público.

La presencia de ciertos ritos de pasaje escolares colaboraron en la conversión y cambio del ser niño al ser hombre.
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"Ponerse pantalones largos obliga a portarse muy bien... Manuel Ramón debió querer empezar a ser hombre, tenía derecho a fumar, a demorarse en la calle, a faltar en la escuela, a buscar amigos mayores que él y a salir con ellos.. Yo no me pondré pantalones largos para parecer hombre; me los pondré para comenzar a ser hombre".3
A su vez, la imagen del varón adulto estuvo, en muchos casos representada por el padre, cuyas funciones eran ser proveedor de la familia con el sudor de su trabajo:
"El papá de Luisito y Zelmita es un hombre alto, fornido, de anchas espaldas y rostro inteligente y varonil... Merced a sus hábitos de orden y economía; merced a su acendrado amor al trabajo; merced a sus vigorosas iniciativas y acrisolada honradez, se ha labrado una posición holgada...".4
Ser el padre habilitaba ciertos mandatos como "dar lecciones". Por el contrario, la madre brindaba consejos y en varias ocasiones se convertía en la mediadora para tomar alguna decisión entre el padre y el niño o la niña. Sin embargo, en los textos escolares, aparece el padre como poseedor de 'la última palabra'.

Estos y otros ejemplos fueron paulatinamente colaborando en la esencialización y en la naturalización de la masculinidad y de la feminidad excluyendo o silenciando otras alternativas posibles. La diferencia sexual tomada como sinónimo de desigualdad fue una característica recurrente en los textos escolares - aunque con ciertos cambios y maticesdesde finales del siglo XIX hasta la década de los 70 del siglo XX. En las últimas tres décadas los 'guiones generizados'se han reconfigurado. Las tradicionales diferencias entre mujeres y varones se han hecho menores. No obstante, algunos textos escolares mantienen cierta instancia en la construcción de la diferencia jerarquizada con fuertes consecuencias en el armado de las masculinidades y feminidades.

*Universidad Nacional de Quilmes /Universidad Nacional de La Plata.

1 Estrella Gutiérrez, F. y Barrio De Estrella Gutiérrez, J., Días de Infancia. Libro de lectura para cuarto grado, Bs. As., Kapelusz, 1942.
2 En cambio, el camino de niñita a mujer, en los textos escolares, pareciera ser un pasaje con menos desafíos y cambios. Pareciera que de la niñita a la madre hay un solo pasaje: el matrimonio y el hogar.
3 Capdevilla y Velloso, Ruta Gloriosa, Bs. As., Kapelusz, 1957.
4 Montes V., La frase, Bs. As., 1909. Imágenes: Universidad de Lujan, pag.web

   
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