La escuela ideal
por Rudy

La señorita Silvia caminaba hacia el aula, como todos los días. ¿Como todos los días? ¡Pero si cada día era distinto! Bueno, ella terminaba algo nerviosa y en medio de un volcán, pero lo que daba origen a tanto nervio y erupción era distinto cada vez. Los chicos la sorprendían, siempre; por más que ella ensayara todas las opciones actitudinales, procedimentales y conceptuales que los manuales y los programas le proponían.

-¿¡Qué están aprendiendo los chicos en la escuela?- se preguntaba- ¿ Cómo será para ellos una buena escuela? ¿Cuál sería para los chicos la escuela soñada? Aunque si lo pensaba, los chicos no sueñan con una escuela, salvo que se trate de un sueño castigo, y los obligasen a realizar en los sueños las tareas que no pudieron realizar despiertos. ¿Y por qué no trabajar el tema con ellos? ¡Uy, la señorita Silvia tuvo una idea, y ahora no podía echarse atrás! Y se mandó, nomás. Entró, saludó, y dijo:

-Chicos, ¿cómo sería para ustedes una escuela ideal? Silencio. Murmullo. Silencio. Murmullo. Silencio. Murmullo.

-Sería una escuela en la que mis compañeros no me peguen.- dijo Javier.

-¿Una escuela sin violencia?- se alegró la señorita.

-No, ¡una escuela en donde el único que pegue sea yo!

-Ah, no, esa es tu escuela ideal, pero en la mía, yo te pego a vos!

-¡Y en la mía, yo te pego más fuerte!

-¡Y en la mía hay sandwiches para todos, pero no los convido!

-¡Mejor no se acerquen a mi escuela ideal, porque hay un guardián armado!- este fue Gonzalo

-¿¡Un guardián armado en la escuela ideal?- se espantó la señorita Silvia.

-Bueno, seño, las escuelas ideales de ahora no son como las de antes, donde usted podía ir tranquila, ¿vio?

-Pero Gonzalo, Javi, Sebas.chicos. estoy hablando de la escuela que a ustedes les gustaría.

-¿Y cómo sería esa escuela, señorita?- este fue la dulce Julieta.

-¡Es lo que les estoy preguntando a ustedes!

-Ay, no, seño -siguió la dulce Julieta- así es la escuela común, pero en la escuela ideal, son los chicos los que preguntan, y los maestros los que contestan.

-¡Esaaa!- dijo Javi-. Y si yo le pregunto "¿Les puedo pegar a mis compañeros?", usted me contesta "¡Sí, Javi!".

-Y si yo le pregunto "¿Hay papas fritas?", usted me contesta "Sí", ¡y me trae papas fritas!- ese fue Joaquín.

-Y si yo le pregunto "¿Cuánto es 456 por 432?", usted me contesta: "Eso no importa", ¡y nos cuenta un cuento, o un chiste!

-Pero chicos, en esa escuela ideal, no aprenderían nada.

-La escuela ideal es aquella donde el alumno puede desarrollar su bienestar físico, mental y social -dijo de repente Ariel.

-¿Eso es lo que pensás, Ari? -la señorita Silvia se sorprendió.

-No, seño, eso lo escuché en la tele. Pero lo dijo un maestro, y como usted también es maestra, pensé que le iba a gustar. Pero veo que los de la tele se equivocaron, como cuando dan el pronóstico ¿vio que cuando anuncian sol, llueve? ¡¿En qué escuela habrán aprendido a adivinar el tiempo?

-Eso no se adivina, Ari, se predice.

-Bueno, seño, entonces mejor si les hubieran enseñado a adivinarlo.

-¡Che, no le contestes así a la seño!

-¡Y vos no me digas lo que tengo que hacer!

-¡Y vos no me digas que no te diga lo que tenés que hacer!

Otra vez. Y entonces la señorita Silvia se contestó:"la escuela ideal es aquella capaz de enseñarles a los alumnos que la escuela ideal, no existe".s


   
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