Memoria

De qué hablamos cuando hablamos de democracia

El cine y la literatura como disparadores de debates, relatos y reflexiones en torno al trabajo de enseñar. Este fue el eje de Cine Maestro, una propuesta de capacitación que se desarrolló en Paraná, Entre Ríos, entre junio y noviembre del año pasado. Aquí, la coordinadora de esta experiencia narra los pormenores de la cita de los docentes con las artes.

Es lo que nos unió como ciudadanos". "La coronación del neoliberalismo que fragmentó a la sociedad". "Un mero procedimiento para elegir representantes cada dos años". "Un ámbito donde se pueden expresar voces disonantes". Estas son algunas de las definiciones de la democracia, formuladas por los ganadores del concurso 20 años de democracia en la Argentina organizado por el Ministerio de Educación de la Nación y la Secretaría de Derechos Humanos del Ministerio de Justicia.

Ambos organismos convocaron a los estudiantes de los Institutos de Formación Docente (IFD) de todo el país a presentar ensayos acerca de la democracia que se construyó en la Argentina, la que se quiere construir, y los medios para lograrlo. Estas premisas llevaron a los alumnos a analizar el pasado reciente, explicar sus consecuencias en la actualidad y considerar las posibles prácticas alternativas.

Los cinco trabajos premiados destacan los importantes cambios socioculturales ocurridos en las dos décadas ininterrumpidas de democracia, y la evolución en la percepción de los ciudadanos respecto de la política y las instituciones. "La sociedad de los '90 tuvo grandes diferencias con aquellos ciudadanos que lucharon por sus ideales durante la época de los '70, y con los esperanzados que a través de su voto persiguieron utopías de los 80", opina María Gabriela Sillitti, de la Ciudad de Buenos Aires, autora de uno de los trabajos ganadores.

Los jóvenes también se refirieron a la influencia de la última dictadura militar en la sociedad. Marcela Oviedo, de Despeñaderos (provincia de Córdoba), afirma: "En democracia, la sociedad argentina no superó la ideología impuesta por la dictadura. La protesta social es fragmentaria, porque la sociedad está fragmentada; el neoliberalismo que nos llevó a la destrucción económica nos dañó aún más como seres humanos". Y se pregunta: "¿Acaso creímos que por votar estábamos en democracia, que esa única participación era suficiente para garantizar los derechos humanos?". Enrique Santiago Ward, de Lobos (provincia de Buenos Aires), coincide: "Un solo chico con hambre, una sola familia en la calle, contradicen los principios elementales de una vida en democracia, donde el derecho rige la convivencia".

La mayoría de los participantes asistieron a la escuela en democracia. Para ellos, la disyuntiva fundamental se define entre mercado y Estado.


En los '90, según María Gabriela, la elección quedó clara: "Todo fue tan hermoso. Se llenaron las casas de electrodomésticos, las mujeres de pieles y aspiradoras modernas.Todo se modernizó y la robótica comenzó una larga amistad con el hombre alienado. Cambiaron así los hábitos y las modas: la cultura se transformó. El consumismo desaforado se relajaba en el estilo petulante del poder. Todo gracias a la estabilidad económica y bancaria, como una hábil maniobra de un representante corrupto. Todo gracias a la desocupación y la exclusión social que sufría ese rincón del país que los grandes diarios no encontraban".

El concurso se propuso colaborar con los IFD para estimular una lectura crítica del pasado y del presente, la reflexión sobre los problemas de la democracia en la Argentina y los cambios económicos y culturales durante ese período. A la vez, buscó fomentar que los estudiantes se involucraran con su realidad cercana, a partir del desarrollo del espíritu crítico que favorezca la participación ciudadana y reduzca la posibilidad de instauración de una dictadura.

DEMOCRACIA Y ESCUELA

Los futuros docentes, guiados por un tutor, se refieren a las deudas y logros de la democracia entre 1983 y 2003 y, sobre todo, a cómo la escuela transitó esos años y al papel transformador que puede cumplir.

"La escuela, la institución para la formación integral de los futuros ciudadanos, no puede permanecer ilesa ante la problemática de la sociedad. La crisis educativa es apenas una parte de una sociedad en estado crítico; por lo tanto, es insensato abstraerla de su contexto", plantea Enrique Ward, y sentencia: "La escuela no puede ocultar lo que pasa, debe mostrar la realidad, para que existan auténticas posibilidades de cambio".

Elena Andrada, de la ciudad de San Juan, resalta el lugar transformador de la escuela: "Como educadores, tenemos en nuestras manos una inapreciable herramienta para la liberación simbólica y el logro de conquistas sociales: el aula. Desde allí podemos enunciar que la dignidad es la única vía para no quedar sometidos a la categoría de mercancía, y también para fundar la resistencia".

20 años de democracia en la Argentina fue organizado con la convicción de que la única manera de no repetir los años oscuros de la dictadura es enseñar a vivir -y convivir- en democracia desde las escuelas, donde la tolerancia y la pluralidad deben ocupar un lugar central.

El rol de la escuela y de los docentes es valorado como un medio fundamental para superar la crisis. Héctor Ríos, de Cañuelas (provincia de Buenos Aires), sostiene: "La escuela ha desempeñado un papel muy importante en la superación de las crisis, ya sea desde su rol de educadora -la educación aún hoy es el mejor medio para salir de la pobreza- o bien en el rol surgido de la crisis: el de la asistencia social. Sin voluntad, profesionalismo y vocación de los docentes en el servicio a la comunidad, no hubiera sido posible sobrellevar ambas tareas. Gran parte de la sociedad reconoce este esfuerzo, pero también la necesidad de que la escuela recupere su papel fundacional como premisa indispensable para lograr una educación para todos, gratuita y de calidad".

Ward valora el rol de los Institutos de Formación Docente en la tarea de construir una sociedad democrática: "La escuela, en su carácter obligatorio, posee un papel privilegiado: por ella pasaron nuestros políticos, empresarios y docentes". Y concluye: "Se debe empezar por la educación Superior. Solo con docentes ávidos de un mundo mejor se formarán personas con posibilidades de realizarlo".

Ivan Schuliaquer y Analía V. Aprea

     
   
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