¿Cómo fue tu
docente preferido/a?

 

COMIDA PARA CONOCERSE
"Mi maestra preferida fue la de primer grado, se llamaba Elda. Era una gran persona, muy buena maestra. Me acuerdo de que nos invitó a comer a su casa para que nos pudiéramos conocer todos, y para ayudarnos a enfrentar los miedos ante la nueva etapa que arrancaba".
(Leandro Caldirola, estudiante de Marketing, 21 años)

SINCERO Y AMIGO
"Se llamaba Amadeo. Era un hombre alto, franco, sincero en la enseñanza y amigo de los alumnos. No solo nos enseñaba mucho del programa sino también de la vida. Él decía que el hombre siempre debía estar dispuesto a ganarse la vida con una pala en la mano. Nos aconsejaba muy bien. Incluso, trataba de manera muy delicada el tema sexual”.
(Carlos Cruz, jubilado, 77 años)

PREPARADOS PARA DISFRUTAR
"Siempre me gustaron los profesores que sabían mucho, que preparaban bien la clase y que disfrutaban de lo que transmitían. Una se da cuenta cuando se puede establecer una buena comunicación con el docente o cuando solo viene a cumplir una tarea que mucho no le gusta".
(Graciela Munurno, maestra, 52 años)


ENAMORADA DE CORTÁZAR

"Fue mi profesora de Literatura de 5º año del secundario. Era comprensiva, respetuosa, delicada, inteligente y creativa. Estaba enamorada de Cortázar y lo proponía como modelo para buscarles otra vuelta a las cosas. Fomentaba en nosotros la creatividad y tenía una concepción muy parecida a la mía alrededor de que el saber se construye de manera colectiva y con el aporte de todos".
(Grisel Ladizesky,estudiante de Música, 19 años)

EL PIZARRÓN EQUIVOCADO
“Se llamaba Olga. Nos trataba mejor que otros maestros y enseñaba muy bien Matemática. La recuerdo como muy despistada. Una vez le tocaba dar clase en otro grado, pero se equivocó; entró en el aula, se puso a escribir en el pizarrón y hasta que no llegó la otra maestra y le dijo que tenía que ir a otro grado, no se dio cuenta”.
(Facundo, 13 años)

LA PELIRROJA DE OJOS CELESTES
"Fue mi maestra en quinto, sexto y séptimo grado. Se llamaba Viviana y daba Inglés, tenía 18 o 19 años. Yo la veía como una mujer grande y madura. La recuerdo de piel blanca, pelirroja y de ojos celestes. Yo estaba enamorado. Era muy estricta con el cumplimiento de las tareas y la carpeta. Igual, yo tenía muy buena relación con ella. Su humor era muy particular: una mezcla de sarcasmo e inteligencia. Incluso, nos acompañó al viaje de egresados y nos escribió una carta a cada uno".
(Diego Bitis, analista de sistemas, 27 años)

PANORAMA ABIERTO
"Tuve varios que me marcaron. Recuerdo sobre todo a dos. Uno era profesor de Física, muy didáctico, todo lo que me enseñó me quedó grabado; lograba que, a los que nos interesaba la materia, nos quedaran las cosas. El otro era de Economía Política y podía explicar de manera clara temas muy complejos. Ambos tenían la virtud de relacionar su materia con la vida cotidiana. Pero lo que más me gustaba de ellos es que abrían un panorama y mostraban un camino que después quedaba en uno profundizar o no".
(Norberto Oscar Di Yorio, comerciante, 54 años)

TODOS LOS DEL JARDÍN
"Para mí, todos los del Jardín fueron mis maestros preferidos. Todos me enseñaron cosas. Uno me enseñó lo que yo más quería: jugar al fútbol. Otro me enseñó a ver el universo. Pero todos son los mejores".
(Javier, 6 años)

Y PENSAR QUE LA ODIABAS
"Creo que fue Carrasco, mi profesora de Lengua del secundario, porque me abrió los ojos sin darme cuenta. Quiero decir que sus enseñanzas me llegaron después. La odié mucho durante el período en que fue mi profesora, era muy exigente y tenía pocas pulgas. Casi me quedo fuera del colegio por su culpa. Ella me mostró que el esfuerzo es más importante de lo que yo creía; y no sirve de nada tener suerte y talento si no te ponés las pilas. Hay gente que se vuelve trascendente cuando se interesa por vos. Ella se interesó por hacerme responsable, siguió mi caso y me fastidió para que le diera para adelante. Con el tiempo me di cuenta de que lo hizo por mi bien y no porque me odiara".
(Damián Olarticochea, empleado, 22 años)

VIAJE A LAS ESTRELLAS
"Fue Carlos Páez Márquez. Yo tenía trece años cuando lo conocí en una actividad extraprogramática del colegio al que iba. Él me acercó a la astronomía y a la fotografía astronómica. A lo largo de casi siete años, con Carlos aprendí a estudiar, a pensar, a resumir un texto, a buscar bibliografía. A la vez, también me enseñó sobre la vida y la gente, siempre con un estilo muy casual, fluido y heterodoxo. Entre otras cosas, insistía en que era necesario desarrollar un criterio propio y me alentaba a comprobar por mí mismo las teorías. Así fue como construí un telescopio, armé mi primer laboratorio fotográfico en casa y me pasé gran parte de mi adolescencia trepado a los techos y terrazas mirando las estrellas y fascinándome con el universo. Recuerdo todo ese tiempo como un período casi mágico. Sin duda, Carlos fue para mí un padre sustituto, ya que el mío murió cuando yo tenía seis años".
(Máximo Parpagnoli, fotógrafo, 45 años)


   
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