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| Capacitación Docentes de película |
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El cine y la literatura como disparadores de debates,
relatos y reflexiones en torno al trabajo de enseñar.
Este fue el eje de Cine Maestro, una propuesta de capacitación
que se desarrolló en Paraná, Entre Ríos, entre
junio y noviembre del año pasado. Aquí, la coordinadora
de esta experiencia narra los pormenores de
la cita de los docentes con las artes.
El olor a tierra mojada por las
primeras gotas de lluvia
inunda el aire de octubre en
Paraná. Promedia la tarde del viernes
y, como otras veces, en el centro
cultural La Vieja Usina, todo se
prepara para la cita. Cita de maestros,
cine y pedagogía. Guardapolvos
mojados, cuerpos cansados; los
veo llegar. De dos en dos bajo un paraguas,
casi corriendo: Belkis, Lía,
Pedro, Alejandra... Una maestra
cuenta que tiene barro en los zapatos porque viene
directamente de la escuela, desde el barrio Las
Flores. El encuentro produce alegría, todos se saludan
y los ojos se buscan para compartir el momento.
Alguien acerca un mate y nos disponemos
a empezar. El murmullo se vuelve ahora silencio
provocador. La película que se proyecta es El maestro
de música (Gerard Corbiau, 1988) y la experiencia
deja huellas profundas que se esbozan como
una posible reseña. Escuchar esos comentarios con
los maestros y maestras de otros paisajes alienta la
posibilidad de construir un relato polifónico a partir
de los textos, películas e historias compartidas.
Cine Maestro es una propuesta de capacitación
que se desarrolló desde junio hasta noviembre de
2004 en Paraná, Entre Ríos, impulsada conjuntamente
por el Ministerio de Educación, Ciencia y
Tecnología de la Nación y el Consejo General de
Educación de la provincia de Entre Ríos. Fue pensada
como una invitación a la lectura, una apuesta
para pensar, compartir y disfrutar diversas propuestas
formativas, organizadas en un trayecto principal:
la proyección de películas y su posterior debate,
clases con docentes invitados, talleres
semanales de lectura; además de actividades complementarias
de asistencia libre, como conferencias,
teatro y literatura.
"Surgió el desesperado anhelo/ de un calor / que
los flotara./ A la orilla del río...", dice en uno de sus
versos una de las voces más altas de la poesía argentina,
el poeta entrerriano Juanele Ortiz. Estos
encuentros fueron ese desesperado anhelo. Enseñar
en las escuelas entrerrianas implica hoy, como
en tantos lugares de nuestro país, afrontar múltiples
desafíos para los que muchas veces las prácticas
usuales no alcanzan a dar respuesta. Por eso, la
invitación a ensanchar por un rato los límites de lo
cotidiano.
Esta propuesta piensa la capacitación con la perspectiva
de la formación. No como actualización de
un saber o conocimiento a incorporar, sino habilitando
la experiencia de cada maestro frente al cine
como fecunda caja de resonancia, de sus propias
preguntas ante la tarea de enseñar.
EL LENGUAJE DE LAS ARTES
El cine, la literatura, las clases con profesores
provenientes de distintos campos -como la pedagogía,
el psicoanálisis, la antropología, el estudio
del lenguaje- construyeron un espacio para compartir
los problemas que nos afectan como educadores,
y ampliaron las posibilidades de visibilidad
y reflexión. Se ofreció la oportunidad de interrogarnos
sobre nuestro mundo y
nuestra experiencia, desde esas
otras "miradas que nos miran"
que son los filmes, y abrir el horizonte
de la vida a nuevas formas
de significación. Así, "hasta
los mismos ojos cambian de color
y adquieren el tono transparente
de las fábulas", como dice
un poema de Roberto Juarroz.
¿De qué se trata eso que el
cine nos puede brindar? Quienes
enfrentamos día a día el desafío
de la transmisión no podemos
dejar de lado lo que ese
lenguaje nos propone. En la primera
clase sobre Cine y Educación
se aseguró que el cine no
es puro entretenimiento pero,
como sucede con el libro, no
todas las películas son igualmente eficaces como
disparadoras de debates y relatos. Encontrar material
significativo es una tarea que nos toca a
los docentes. "Recuerdo la escena de la película
Ni uno menos -dice uno de los participantes-, donde
la maestra y los niños salen al patio a izar la
bandera y, sin darse cuenta de que no había bandera,
siguen cantando... Hay rutinas automatizadas,
vacías de significado, y lo más triste es que
están arraigadas en nuestras costumbres pedagógicas".
La ciencia moderna ha dejado sus marcas en la
pedagogía y la cultura escolar. La ficción, la imaginación,
han quedado recluidas del lado de lo subjetivo,
expulsadas del conocimiento como irreal. En
la antigüedad, el mundo de los sentidos y el mundo
del conocimiento se vinculaban a través de lo
fantástico y lo onírico. Ya esto no es así.
Las buenas películas nos re-conectan con aquel
mundo. A través del cine, se nos ofrecen otras miradas
para pensar y recrear las propias: "Como las
lecturas, las películas fueron un espejo de nuestro
trabajo, ya que aparecían sucesos con los que nos
sentíamos identificados", señala una de las docentes.
Ese volverse hacia uno mismo, "darle a mi tarea
una mirada como desde afuera" o "tener un encuentro
con el otro pero también con uno", según
las propias palabras que surgen del grupo que asistió
al ciclo, es el efecto de esta
rica experiencia de formación.
Un texto, una película o un
poema muchas veces nos invitan
a mirar por las fisuras de lo
que creíamos saber, cuestionan
nuestras certezas. No porque narren
exactamente algo de lo que
a diario nos sucede, sino porque
cobijan un exceso, un silencio.
Lejos de un lenguaje que
satura o intenta explicar todo,
nos abren un resquicio, sugieren
nuevas preguntas para viejos problemas.
| Un día, el grupo venía leyendo
en voz alta cuando alguien levantó
la vista del texto y un comentario
se coló entre las palabras
del autor. Una maestra tomó la
palabra: "A mí me parece que este ámbito (Cine
Maestro) es importante porque yo acá me doy un
lugarcito para mí". Otro docente agregó: "Acá todos
estamos es una misma situación, todos tenemos
una relación de horizontalidad; no importa si hay
directores, si hay maestros con diez años o con un
mes de antigüedad".
LAS PREOCUPACIONES COTIDIANAS |
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Los talleres de lectura fueron un lugar de encuentro
para compartir entre colegas preocupaciones,
ideas, sentimientos, experiencias. En ese contexto
entre pares, se trabajaron distintas lecturas
enmarcadas en una práctica diferente de la lectura
controlada, reglamentada por alguien que señala lo
que el texto dice, lo principal, lo que se debe leer.
También fue una ocasión para aliviar la sensación
de soledad y desamparo que suele provocar la tarea
docente en ciertos ámbitos.
Cada grupo marcó un ritmo y un estilo singular.
Muchos querían participar, contar, comentar. En los
primeros encuentros, lo que surgía era siempre la
propia anécdota. "La mayor dificultad fue mantener
el debate en equilibrio entre la referencia al
texto y las experiencias personales, y evitar que el
diálogo se convirtiera en un anecdotario que poco
o nada tuviera que ver con las lecturas", cuenta Patricia,
capacitadora de uno de los
grupos que cada lunes se reunía
en la Escuela Scalabrini.
La lectura suscitó debates e
interrogantes, a través de los
cuales se fue desplazando algo
que ya aparecía con fuerza
en los primeros encuentros: la
demanda de una capacitación
que aportara ideas, formas de
trabajo para llevar al aula.
| En los talleres se generaron
discusiones que entrelazaban los
textos con las preocupaciones
cotidianas. A saber: la vulnerabilidad
de niñas, niños y adultos,
unida al vasto tema de las
responsabilidades, el cuidado y
la relación intergeneracional ("¿y
a nosotros quién nos cuida?"); el
derecho a la educación, y la escuela que excluye
frente a la que intenta ofrecer una oportunidad y
enseñar otros mundos; el malestar docente que surge
cuando las demandas sociales sobrecargan la tarea
y lo específico de enseñar se desdibuja; la pobreza,
las condiciones de violencia y las situaciones
extremas que se viven en la escuela. |
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MAESTROS "ANTIDESTINO"
Algo se puso a rodar y tomó aliento, impulso, vida
propia, respiración. Una trama vital permitió avizorar
otros horizontes para empezar a reconstruir
la cultura, esa urdimbre tan dañada y al mismo tiempo
capaz de darnos cobijo. "Cine Maestro me ayudó
a oxigenar mi tarea; esta capacitación es un soplo
de aire fresco en los problemas y la tarea cotidiana".
"El taller de literatura fue tan emocionante,
tan valioso, tan inesperado. En la lectura de los cuentos
y de las poesías cerraba los ojos y todo estaba allí".
"Esto alimenta el alma".Testimonios como estos
se repitieron al cabo del encuentro con las palabras
de otros maestros y maestras: poetas y narradores
entrerrianos. Sucede que una experiencia estética, a
veces, permite percibir de manera más intensa.
Porque aprender, como leer, es "dejar que
le hablen a uno". Y los cinemaestros se dejaron decir
muchas cosas. Las siguientes reflexiones -muy
descriptivas del espíritu que
animó los encuentros- se formularon
en el encuentro final
de maestros del grupo de los
jueves: "Ser maestros es estar
abiertos a que nos pasen cosas,
a involucrarse con lo que les
pasa a nuestros alumnos, dejarse
tomar por ellos para ponerlos
al amparo, y mostrarles que
es posible un mundo distinto.
No sabemos bien cómo se manifestará
el cambio que sin duda
nos ha producido este recorrido,
pero estamos convencidos
de que nos ha fortalecido como
maestros. A partir de ahora nos
gusta identificarnos con la palabra
obstinación, y ser 'maestros
antidestino' es nuestro ideal".
Esta experiencia es el impulso vital de un aprender
que no termina.
Carina Rattero
Coordinadora de Cine Maestro
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