¿Qué disco me recomendas?


  Carlos Fernando Navarro Montoya (futbolista)

Si tengo que recomendar un disco, no lo dudo: el disco doble de Joaquín Sabina Nos sobran los motivos. El disco uno, acústico, fue grabado en teatros de España. Y el dos, eléctrico, en escenarios más grandes. Es un lujo. Me encantan todas las canciones. Eso sí, mi preferida es "Contigo", la del "amor que mata nunca muere". También son muy interesantes canciones como "Tan joven y tan viejo" y "Calle melancolía". Siempre que puedo, ya sea después de un entrenamiento en Independiente o incluso después de un partido, lo escucho en casa. A Sabina -si bien nunca lo pude ir a ver en vivo porque no me coincidieron los horarios- lo sigo desde siempre. Tengo todos los discos.Y así como me gusta su música y en especial su poesía, también me atrapa que Sabina tenga muy buena relación con mis referentes argentinos, Charly García y Andrés Calamaro.

 

 

 

  Malena Solda (actriz)

En primer lugar, recomiendo Ella & Louis, un cd de temas que cantaron Louis Armstrong y Ella Fitzgerald. Me lo regalaron mis amigas de teatro cuando teníamos 15 años. Éramos un grupo muy unido y siempre estábamos haciendo cosas creativas. Las canciones de ese cd se sumaron a nuestro repertorio y a las tardes de verano y Pelopincho. Otro cd es uno de Baglietto, Postales de este lado del mundo. Es el primero que hizo con Vitale, sobre tangos y milongas. Fue gracias a ese disco que me acerqué al tango y me empezó a gustar. Lo escuchábamos mucho en mi casa. Mi papá es fanático del tango (de ahí mi nombre) y Baglietto nos gustaba a todos, con lo cual no había conflictos a la hora de elegir qué escuchar.Tiene versiones muy tranquilas y sensibles sobre algunos temas que yo nunca había escuchado interpretados así.

 


  Guillermo Saccomanno (escritor)

Cualquiera de los discos de Charles Mingus que se encuentran en las bateas. Mingus tiene fama de difícil, pero no es así: hay que prestarle algo de atención para comprobar que no hace ni del todo jazz ni del todo clásica moderna. Está más allá y es capaz de pasar del piano al bajo, de arrancar por un spiritual y terminar en una orquestación que suena a himno de guerra; de introducirse despacio en la suavidad de un bajo misterioso y, pasando con discreción a segundo plano (pero siempre ahí), dejar que los otros instrumentos hagan lo suyo. Cuando se afirma que Mingus no toca ni estrictamente jazz (aunque se lo suele encasillar por comodidad ahí), ni estrictamente música culta, lo que se dice es que creó un género nuevo: Mingus. Pueden detectarse en algunas disquerías los impecables The clown ("Haitian fight song" es un prodigio de construcción de un tema y el desarrollo de sus variaciones ) y Oh Yeah. Con suerte, en People & Arts se puede ver un documental sobre su vida y su obra: desde derechos humanos hasta la indagación de lo dodecafónico, incluyendo una racha de depre y raye, Mingus aparece como un maestro zen poseído.

 


   
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