Los Inspectores en los inicios del sistema educativo

Martín Legarralde *

TRANSPORTE DE ÚTILES
Después de que el depósito despachó por el ferrocarril Sud, a mi orden, 4317 kilos de muebles y útiles escolares, partí de esta capital con dos maestros normales; en Bahía Blanca se nos incorporó otro y llegamos a la estación Neuquén el 30 de mayo. [.]

En la estación Neuquén le entregué los 4317 kilos de útiles al fletador, señor Juan J. Gómez, con quien había convenido previamente el transporte hasta Chos Malal, mediante el abono de 0,20 por kilo. El 26 de junio salió de la Confluencia parte de la carga en 31 mulas, por el segundo de los caminos referidos; la segunda tropa partió del mismo punto el 10 de agosto; llegaron a Chos Malal, aquella el 2 de agosto y ésta el 14 de septiembre, después de haber vencido grandes inconvenientes. Dispuesto lo necesario respecto a los útiles, me puse en viaje para Chos Malal el 4 de junio, acompañado de los maestros y llegamos a dicho punto el 13 del mismo mes. [.]

En Chos Malal busqué nuevos fletadores para que llevasen los útiles a Carrancas, Tricao Malal, Los Menucos y Guañacos. El transporte se efectuó por caminos más largos que los citados, a causa de haberlos interrumpido la nieve. [.]

Lucero, Gregorio, "Informe de la inspección de los territorios sobre las escuelas del Neuquén". En: El Monitor de la Educación Común, Buenos Aires, 1901, T. 18, pág. 394-395.

En la Argentina, la función de inspección tiene algunos antecedentes notables como la inspección escolar en la Provincia de Buenos Aires, en tiempos de Martín Rodríguez, en 1820, o las comisiones inspectoras de la provincia de Entre Ríos durante la gobernación de Urquiza.

 
La función de inspección experimentó una consolidación y un cambio cualitativo; sin embargo, a partir del tratamiento dado por Sarmiento en Educación Popular, donde establecía su condición de funcionarios de carrera, tomando el ejemplo de la experiencia francesa, indicaba que uno de los requisitos excluyentes para la labor de inspección era haber ejercido como maestro. En la formulación de Sarmiento, la función del inspector se centraba fundamentalmente en una supervisión de los aspectos pedagógicos y didácticos, en el control sobre las escuelas y las aulas observando cuestiones de método y de contenidos, aspectos de higiene y arreglos de las escuelas.

En 1871 se sancionó la Ley de Subvenciones Nacionales a las Provincias, que implicó la conformación de un cuerpo de inspectores nacionales en las provincias, cuya función era velar por el cumplimiento de la ley, y controlar que los recursos financieros enviados por la Nación a las provincias se invirtieran de manera adecuada en la expansión de la educación primaria. Este era un rol complejo, porque expresaba materialmente la concentración creciente de poder y atribuciones de gobierno y control en el orden nacional, ejercidos en el territorio de las provincias.

En las décadas siguientes se fue produciendo una suerte de división del trabajo de inspección. Estos inspectores nacionales tuvieron como función básica el control administrativo y político en el proceso de escolarización. Las directivas que elaboraba por esos años el Consejo Nacional de Educación revelaban lo delicado de la situación de estos inspectores:

Los Sres. Gobernadores de Provincia han sido avisados ya de la misión que se le ha confiado a Ud., y oportunamente recibirá recomendaciones especiales del Sr. Ministro, a fin de que aquellos tomen las medidas conducentes a facilitar los medios de conseguir los objetos propuestos. Pero siendo este encargo sumamente delicado, pues el Gobierno Nacional interviene por intermedio de Ud. hasta cierto punto en las administraciones locales, es indispensable que Ud. proceda con toda prudencia para no lastimar en manera alguna ni aun susceptibilidades motivadas en el régimen provincial, consultando, por el contrario, la armonía de los intereses y el mejor acierto en beneficio de las instituciones de educación que debe visitar [.].
Consejo Nacional de Educación, "Circular a los Inspectores Nacionales de Educación". Buenos Aires, 1º de mayo de 1879.
Los inspectores nacionales convivían con inspectores provinciales cuya función básica era la supervisión pedagógica. Estos otros incluían como aspectos fundamentales de su rol la visita a las escuelas, la observación de clases, el dictado de clases modelo, el control de la aplicación a las aulas de las innovaciones de método o contenido elaboradas por las autoridades educativas.

Ambas figuras de la inspección coexistieron en las últimas décadas del siglo XX experimentando roces y superposiciones. Así, los inspectores nacionales no evitaban, toda vez que podían, entrar en las escuelas y las aulas y hacían sugerencias de método o cuestionaban aspectos pedagógicos y didácticos. Del mismo modo, los inspectores provinciales incursionaban en sus informes, en críticas a las normas que consideraban inconvenientes, y llegaban, muchas veces, a proponer modificaciones a los marcos regulatorios del trabajo escolar o de la organización de los sistemas educativos provinciales.

Desde la sanción de la ley Láinez, en 1905, la institución de la subvención nacional fue cayendo en desuso. La práctica corriente ya no fue la transferencia de recursos a las provincias para que crearan escuelas, sino la creación directa de escuelas por parte del Gobierno Nacional en territorio de las provincias, a solicitud de estas. Esta situación fue debilitando la función de los inspectores nacionales en provincias, y paulatinamente, fue restando sentido a su tarea de control de la inversión o de aplicación de las normas nacionales.
 


Tal como lo indica la cita del comienzo, los inspectores ejercieron otras muchas funciones necesarias para la construcción del sistema educativo. El fragmento citado arriba, describe el periplo de un inspector nacional de escuelas en Territorios y Colonias nacionales, llevando a través de espacios interminables, grandes cantidades de útiles y mobiliario para las escuelas. Fueron prácticas invisibles, pero esenciales en la formación del sistema y su expansión territorial, materializando una verdadera épica de la escolarización en la Argentina.


* Lic. en Ciencias de la Educación, Magíster en Educación,

   
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