El cielo en el aula y la tierra en el pupitre
Horacio Tignanelli *


 
Para lograr una representación cabal del cielo y, con ella, percibir los astros, es conveniente -primero- ubicarse como observador. En esa tarea, tropezamos con una representación que puede acabar constituyendo un obstáculo de comprensión: la modelización de la Tierra.

En casi todas las escuelas hay un globo terráqueo (GT): uno de los tantos artefactos que traspusieron los gabinetes científicos hacia las aulas. Ahora bien, una característica invariable en todos los GT es que el hemisferio norte se presenta encima del hemisferio sur; es una disposición semejante a la de muchas representaciones de la Tierra "vista" desde el espacio1: el Polo Norte hacia arriba y el Polo Sur hacia abajo; se muestre o no un elemento de referencia espacial.


Esa orientación del GT deriva de una convención acordada en el hemisferio norte y luego asimilada en el sur. En armonía con esa convención, las palabras que aluden a ciudades, países y geoformas, en los GT de Occidente, se leen de izquierda a derecha y de arriba hacia abajo.

Desde el comienzo de la escolaridad o aun antes, reconocemos al GT como una representación fidedigna del planeta. Un uso didáctico del GT, en las clases de ciencias -tanto sociales como naturales-, es mostrar la orientación espacial de la Tierra y, para ello, parece obvio ubicarlo con el Polo Sur abajo. Como fiel materialización del planeta, el GT es considerado una entidad perpetua, sin posibilidad de cambio, casi una verdad absoluta e inmutable.

Esa representación acarrea diferentes limitaciones para la comprensión, no solo para construir una referencia local, ajustada a lo observable desde la superficie terrestre, sino también de la disposición de la Tierra en el espacio.2

Por ejemplo, al ubicar la Argentina, muchos chicos admiten espontánea y naturalmente que estamos cabeza abajo en el mundo, en contraposición de los chinos, ya que ellos están en el hemisferio norte (los imaginan en una postura semejante a la propia). Entonces resulta interesante reflexionar acerca de qué sucede en Brasil o Kenia, donde parte de su población está repartida en ambos hemisferios.

Por último, la perspectiva de un mundo al revés (boreal abajo y austral arriba) directamente parece inadmisible y, en muchos casos, hilarante. La acción de invertir el GT se juzga como irracional, ya que la orientación de los GT escolares o los mundos de los medios de comunicación, está instalada como la dirección al derecho. Equivale a decir que el acomodo convencional (Norte arriba) es "el" correcto o bien, como escuchamos: el científicamente correcto.3

Una representación que, por correcta, resulta audaz

La ilustración del protagonista de El Principito, de Antoine de Saint-Exupéry, permite un acercamiento al tema, tanto afectivo como racional.

El planeta del Principito -como la Tierra para cualquiera de nosotros- se despliega bajo sus pies, con una forma muy parecida a la de un globo redondo.

¿En qué hemisferio está el Principito? Tan solo por analogía con los GT,muchos responden que en el Norte. Desde la Tierra, no podemos ver la Tierra. Todos estamos posados sobre la misma esfera; y lograr una representación de la situación real de la Tierra para todos los habitantes a la vez, no resulta posible. Si representamos la figura del mundo bajo nuestros pies, será diferente a la que haría una señora en Estocolmo, un nene en Caracas o un abuelo en Viedma.

En la escuela, el GT puede potenciar su utilidad si se lo coloca de modo tal que manifieste lo mejor posible cómo se extiende la Tierra debajo de nosotros.

¿Cómo hacemos?
Supongamos que estamos en Río Gallegos. Modelamos con masa un nene de pie y lo adherimos al GT, sobre esa ciudad. Tal como están los GT de la escuela, el nene parece cabeza abajo para nosotros, algo que ya sabemos que no ocurre en realidad. Al inclinar el GT para que la postura del nene coincida con la nuestra, arrastramos el globo y, así, la disposición que muestra el GT resulta correcta.
 
     
Solo vemos una porción insignificante de su superficie planetaria; el resto son imágenes aeroespaciales o representaciones artísticas. No obstante, con un modelo aproximado de su figura sobre el pupitre (una esfera), que muestre una ubicación espacial semejante a nuestra condición de observadores terrestres, estaríamos en mejores condiciones no solo para concebir nuestro mundo como un cuerpo cósmico, sino también para percibir el cielo de otra manera, más cercano al cielo concebido por los astrónomos.

Operaciones áulicas como la reorientación del GT, forman parte de las acciones que estructuran una alfabetización científica de calidad; algo que es posible llevar adelante en la escuela, donde las alumnas y los alumnos tienen oportunidad de contrastar concepciones y creencias diversas, con las ideas de la ciencia escolar. Luego, cada alumno tendrá a mano una serie de herramientas para entender y disfrutar los inquietantes detalles descubiertos en las superficies planetarias o las extraordinarias imágenes de estrellas, nebulosas y galaxias, captadas por los telescopios espaciales; para reflexionar sobre la existencia de sistemas planetarios más allá del nuestro, y sobre la expectativa, siempre creciente, por el potencial hallazgo de vida en otros mundos. Por fin, también para aceptar la posibilidad real de, si no protagonizar, al menos ser contemporáneo de atrevidas expediciones al espacio extraterrestre, ese que se esconde, justamente, detrás de su propio cielo.

* Graduado en Fac. de Ciencias Astronómicas y Geofísicas, UNLP. Profesor de Cosmografía. Docente e investigador.Ministerio de Educación de la Nación.

1 En dibujos de historietas, libros, internet, documentales, publicidades, películas de ficción, etcétera.

2 Hay otras limitaciones que no mencionaremos aquí. Por ejemplo, aunque nuestro planeta tiene un único sentido de giro, los globos terráqueos se construyen de modo tal que pueden girar en ambos sentidos, indistintamente.

3 Un argumento frecuente para justificar esa postura es que así dispuesto se leen las leyendas escritas. De otra forma, se dificulta la lectura. No es sencillo persuadir que la escritura del globo corresponde a su orientación y no a la inversa.

4 Para conocer más sobre este procedimiento y ampliar conceptualmente estas ideas, puede consultarse Ciencias Naturales 4º año/grado, de la serie Cuadernos para el aula, el capítulo:"La Tierra, el universo y sus cambios", Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología de la Nación, Buenos Aires, 2007.


   
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