Desafíos para la política educativa actual
Axel Rivas*


La política educativa enfrenta un desafío de magnitud histórica. El crecimiento económico se conecta con la Ley de Financiamiento Educativo, que prioriza la inversión en el sector; ya no hay una resistencia ideológica frente al gobierno (como en los noventa) y la Ley de Educación Nacional marca un renovado rumbo. Una vez que asuman en sus cargos los nuevos gobiernos (a nivel nacional y provincial) no quedarán más excusas: el año 2008 brinda condiciones inmejorables para planificar la política educativa. En ese panorama, se presentan a continuación tres ejes estructurales para asumir este desafío.

El primero es el eje de la planificación para la inclusión. Será clave combinar dos movimientos de reforma paralelos: la extensión de la cobertura en nivel inicial y secundario con la aplicación gradual y concertada de la nueva estructura de niveles. El gran desafío aquí es invertir más para que en todo el territorio existan tantas escuelas secundarias como primarias. Pero sin planificación la simple construcción de escuelas pierde una gran oportunidad. Es vital mapear las necesidades actuales, localizando situaciones y actuando en forma sistémica, ampliando la oferta junto con la reorganización de los niveles.

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Un segundo eje inevitable es el de la justicia distributiva. El camino integral del derecho a la educación es todavía largo, y las desigualdades que lo obstaculizan son diversas. La primera de ellas es la distribución de la riqueza (desafío extraeducativo), la segunda es la coparticipación, que distribuye injustamente los recursos entre los estados provinciales, determinando una inversión educativa desigual. Pero dentro del terreno educativo, falta atacar numerosas injusticias. Por ejemplo, la distribución de los recursos (edificios, bibliotecas, computadoras, gabinetes, etcétera) entre las escuelas, que hoy está llena de discrecionalidades ante la ausencia de datos oficiales. Lo mismo ocurre con la distribución de los subsidios estatales al sector privado.

El tercer eje central es el de la pedagogía. La política educativa tiene un desafío generalmente evitado: traducir necesidades pedagógicas en políticas de masas. Esto requiere grandes capacidades en los ministerios de Educación provinciales, que deben ser fortalecidos para promover un gobierno profesional y democrático de la educación.

Una oportunidad concreta (entre muchas otras) para poner en juego este eje es el de la extensión de la jornada escolar, una de las metas de las recientes leyes sancionadas. Más horas de clase no deben ser una fácil política incrementalista, que solo requiere más recursos. Debe ser una oportunidad para repensar la organización de la escuela, incorporar nuevos contenidos, generando innovadoras relaciones con el saber y la experiencia escolar.

Junto a esta apretada síntesis quedan enormes temas por tratar, como la formación docente o la participación social de los actores. En conjunto, estas cuestiones representan todavía un interrogante abierto ante las nuevas gestiones de gobierno. Es tiempo de diálogos, concertación y decisión política para avanzar en estos complejos rumbos. No todos los años la educación argentina tiene tanto por ganar; no dejemos que estas oportunidades puedan escaparse fácilmente.

* Director del Programa de Educación de CIPPEC (Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento.

   
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