Hacia un nuevo modelo educativo con protagonismo docente

Hugo Yasky*

Hacer un balance de la educación argentina en los últimos cinco años no es posible si no lo contextualizamos en el proceso político y social transcurrido en este lapso. La característica más saliente de esta etapa ha consistido en el fuerte cuestionamiento popular a las políticas neoliberales hegemónicas en los noventa, en un contexto latinoamericano en el que se plasmó una nueva correlación de fuerzas que puso en crisis el Consenso de Washington como piedra angular de las políticas de gobierno en nuestra región.

En el campo de las políticas educativas, esto se tradujo en la instalación de un sólido consenso en torno a la necesidad de avanzar en una revisión a fondo del modelo educativo menemista y su secuela de fragmentación, desigualdad, exclusión y degradación salarial de los docentes.

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Esto requería como cuestión previa definir un viraje de 180 grados en relación con el papel que se les signa a los trabajadores de la educación en el proceso educativo. En síntesis, erigirlo en sujeto de las transformaciones. La relación entre la CTERA y el Ministerio de Educación pudo traducir el nuevo tiempo político en la construcción de una agenda que tuvo como eje desmontar el modelo instaurado en pleno auge de las políticas neoliberales. Esto no transcurrió en un escenario idílico. Por el contrario, en medio de intensos conflictos signados por la puja por la recuperación salarial en las provincias, fue posible avanzar en la concreción de una agenda de políticas públicas para el sector que tuvo como ejes principales la sanción de la Ley de Financiamiento Educativo y de la nueva Ley de Educación Nacional (LEN) que reemplazaría a la Ley Federal.

La mencionada Ley de Educación marca el rumbo y las metas que, en la medida en que se vayan cumpliendo, dará cuerpo a un proceso de recuperación de la educación pública que resulta imprescindible. Por otra parte, su sanción empieza a generar un efecto dominó en sentido positivo, puesto que ya se han iniciado los debates de las leyes provinciales que serán promovidas por las entidades de CTERA en cada provincia, con el objetivo de tomar la LEN como piso y tratar de avanzar aún más, tal como se ha hecho en la Provincia de Buenos Aires.

Otro avance sustancial para incorporar en el balance de esta última etapa es que la LEN ha consagrado una serie de órganos participativos que han comenzado a constituirse, y en los cuales la CTERA ha designado sus representantes. Tal es el caso del Consejo Consultivo del Instituto Nacional de Formación Docente, del Consejo de Políticas Educativas y del Consejo Económico Social; todos ámbitos que consagran el derecho de los docentes a participar en la definición de las políticas educativas.

Por supuesto, después de la acumulación de capas geológicas de ajustes y congelamientos de los presupuestos educativos a lo largo de las últimas décadas, la Ley de Financiamiento Educativo marcará el inicio de una etapa distinta en la que la educación y los salarios docentes dejarán de ser vistos como un gasto, para empezar a ser entendidos como una inversión social prioritaria.

* Secretario General Central de los Trabajadores Argentinos (CTA).

   
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