Daniel Filmus, ministro de Educación, Ciencia y Tecnología de la Nación
"Esta gestión generó políticas de Estado"
Marcela Isaías *

"Si tratamos bien a nuestros alumnos, con seguridad ellos responderán igual". La afirmación es del titular de la cartera educativa nacional, Daniel Filmus. El ministro que logró acompañar la gestión completa de un presidente.Un logro para no ignorar, si se considera que no se alcanzaba en la Argentina desde tiempos de Hipólito Yrigoyen.

Luego de cuatros años y medio de gestionar la educación nacional, asegura que las leyes sancionadas bajo su mandato significan "una nueva ventana hacia el futuro", desafía a cambiar el modelo pedagógico de la escuela secundaria para que la obligatoriedad no sea solo una cuestión de número y rescata la vocación que muestran los docentes argentinos, al definirlos como "todo terreno", capaces de adaptarse a las más difíciles condiciones y asumir tareas de asistencia, sin descuidar el oficio pedagógico.

Para Filmus, sin embargo, todavía falta lograr que los acuerdos generales alcanzados entre Nación y provincias para superar las desigualdades impacten con la misma fuerza en todas las aulas del país.

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-¿Qué significa en términos de continuidad ser el ministro de Educación que ha acompañado cuatro años y medio la gestión de un presidente? ¿Cuál es el secreto para lograrlo?

-Para nuestro Presidente, los temas relacionados con el trabajo, la salud, el desarrollo social, la educación son fundamentales, ya que se trata de áreas clave para ampliar las ideas de justicia social y concertación política. Pero esta continuidad también tiene que ver con un concepto de política de Estado. Cuando asumimos la gestión, nuestro trabajo estaba muy ligado al día a día, a atender si se pagaban o no los salarios en las provincias, entre otros innumerables conflictos vinculados con lo inmediato. Por eso, esa primera parte estuvo destinada a resolver cuestiones imprescindibles, que permitieran superar los imponderables diarios. Allí fue decisiva la ley que fija un calendario de 180 días de clases como mínimo, para todos los chicos del país -sancionada en 2003-, entre otras medidas. Luego llegó la etapa de la unificación del sistema nacional, cuando se fijaron parámetros de igualdad educativa para todo el país. Se aprobaron entonces los Núcleos de Aprendizajes Prioritarios (NAP), con la idea de hacer frente a las desigualdades y a la fragmentación que mostraba el sistema.
Se instaló la evaluación educativa y se propusieron medidas para fortalecer y generar políticas de igualdad con la entrega de libros, de computadoras. Y, más tarde, emprendimos una tercera etapa para fortalecer las condiciones de conformación del sistema educativo, cuestión que pasó por la confección de nuevas leyes.

-¿Leyes que funcionan como programas de trabajo?

-Son leyes que permiten abrir una nueva ventana hacia el futuro, que permiten ver que no hace falta que siga el mismo ministro para continuar con lo iniciado. Por ejemplo, desde la aprobación de la Ley de Financiamiento Educativo (sancionada en 2005 y que promete alcanzar el 6 por ciento del PBI destinado al área, en 2010) se ha pasado del 3,8 al 5,09 del PBI en la actualidad. O la Ley de Educación Nacional, que propone la unificación del sistema educativo con una nueva estructura para todo el país, y la Ley de Educación Técnica, que permite la recuperación de las escuelas de este sector antes olvidadas. Todas son leyes que llegan para delinear un nuevo sistema educativo, con modificaciones muy profundas. Entonces, si bien considero que la estabilidad y la continuidad de esta gestión están vinculadas con temas sociales, también lo está con haber generado políticas de Estado en materia educativa.

-Pero esa continuidad también se alcanza mediante acuerdos con otros sectores, por ejemplo con los gremios docentes.

-Sí, una cuestión es la disposición de un gobierno y otra cosa la realidad. Si en la realidad hubiera prevalecido el conflicto a nivel sindical o a nivel de las políticas nacionales, seguramente no hubiéramos tenido estabilidad ni hubiéramos llegado adonde estamos. Y no solo se trata de acuerdos con los sindicatos docentes, ya que casi todas las leyes fueron aprobadas por unanimidad en el Senado, apoyadas por todos los sectores políticos, del trabajo, de la producción, de la cultura, de las ONG, de la ciencia; incluso de las universidades, que históricamente no han estado cercanas al sistema educativo y, sin embargo, esta vez estuvieron apoyando estas iniciativas. Una clave ha sido establecer políticas participativas en cada una de las áreas; eso garantizó que siempre hayamos tenido apoyo en la sanción de las leyes, incluso con la misma Ley Nacional de Educación Sexual, que siempre resultó conflictiva.

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-Sin embargo, en la Argentina existe la tradición de no cumplir con las leyes que se aprueban. Precisamente la Ley de Educación Sexual es un ejemplo. ¿Qué falta para lograr la sintonía necesaria entre las normativas aprobadas y lo que a cada provincia, funcionario, maestro, le toca hacer para cumplirlas?

-Sí, esa es la idea que está instalada, que con todas las leyes pasa lo mismo: no se cumplen. La aplicación de las leyes pasa por cuestiones prácticas, de trabajo, en lo inmediato, pero también por cambios culturales. Por ejemplo, en la implementación de la Ley de Educación Técnica se ha avanzado en el acuerdo de horas necesarias para un plan que forme los técnicos que necesitamos También se ha avanzado en la creación del Instituto Nacional de Formación Docente y de un canal educativo de televisión -Encuentro-, por ejemplo, acordados en la Ley Nacional de Educación, y se ha avanzado en lo estipulado en la Ley de Financiamiento Educativo, como señalé anteriormente. Está claro que las inversiones son un cambio en las cuentas, otras leyes demandan además un cambio cultural. Esto pasa con la educación sexual, donde también se ha avanzado en los niveles programáticos de lo que hay que enseñar y cómo hacerlo en los distintos niveles, pero faltan otros niveles de consensos, como capacitar a los docentes para que preparen a los chicos. La educación es un cambio cultural que demanda cambios culturales y eso lleva un proceso, un tiempo.

Evolución del gasto

-Apenas asumió como ministro, durante la primera reunión del Consejo Federal de Educación, usted marcó la necesidad de fijar una política de concertación con las provincias, una medida clave para un ministerio sin escuelas. ¿Cuánto se avanzó en estos acuerdos y cuánto queda por hacer?

-Es más lo que falta que lo que se avanzó, la concertación de políticas lleva su tiempo. Pero, si uno mira para atrás, vemos que hay acuerdos importantes, como los NAP, el sistema de evaluación y que por primera vez se hable de establecer un solo sistema para todo el país. También, por primera vez, hemos tenido acuerdos comunes para formar a los técnicos que el país necesita para su política de desarrollo, o bien lo que se refiere a la formación docente, y hemos logrado un piso salarial de igualdad (1.040 pesos) para todos los docentes del país, entre otros ejemplos. Todos con parámetros comunes y que tienen un efecto igualador. El Programa Integral para la Igualdad Educativa (PIIE) es un ejemplo concreto que garantiza que uno de cada cuatro chicos tenga una atención especial por parte del Estado, para compensar desigualdades y darles mejores posibilidades a todos los chicos, con computadoras, libros, mejoras edilicias, financiamiento de proyectos. Ahora bien, todo eso que se ha decidido a nivel general respecto de los contenidos no implica que ya haya llegado a las escuelas. Que existan los NAP que marcan lo que hay que enseñar en cada escuela no significa que los chicos los hayan aprendido, es un proceso. Entonces hay una concertación a nivel del sistema de educación nacional, con programas nacionales, con avances importantísimos, pero aún falta para que impacten en las aulas, para -como tantas veces hemos dicho- que un niño de La Quiaca aprenda lo mismo que uno de Buenos Aires.

-La escuela primaria está más consolidada respecto de la secundaria, un nivel que muestra muchas desigualdades en su ingreso, en su egreso, en los planes de estudio ofrecidos a los adolescentes, y en los profesores ¿qué va a cambiar con la obligatoriedad?

-La obligatoriedad va a cambiar el número, pero para que la obligatoriedad sea real hace falta transformar el modelo pedagógico de la escuela media. Parte de los chicos no van a la escuela por falta de posibilidades, de demandas de otro tipo, económicas o sociales que no tienen respuestas; pero hay otros que no van porque la escuela media no es atractiva. Entonces, para cumplir con la obligatoriedad de la escuela no solo se necesita tener becas sino que la escuela sea atractiva, que sea una escuela que motive, lo que hay que cambiar es el modelo.
 
Infraestructura escolar
La escuela primaria difiere de la media porque no tiene en crisis su modelo institucional. Uno podría agregar, sacar, cambiar cuestiones del diseño curricular, pero no hay un modelo institucional que esté en crisis. En cambio, la escuela media tiene su modelo institucional en crisis. Un modelo donde no hay trabajo en equipo de los profesores, falta apego institucional del cuerpo docente, hay poco diálogo con la cultura juvenil, son todos temas que hacen a esta crisis, y que obligan a que haya que debatir cuestiones que no van a cambiar con la obligatoriedad. La ley nacional contempla el acompañamiento de tutores, centros de actividades juveniles, becas para cumplir con la obligatoriedad. Sin embargo, hace falta un cambio de modelo pedagógico e institucional, que tenga más que ver con las necesidades de los jóvenes de hoy.

-Darles más participación a los alumnos, también...

-El tema de la participación también está contemplado en la ley. Pero insisto en que hay que hacer un cambio de modelo pedagógico, hacia esa pedagogía de la pregunta que mencionaba Paulo Freire, para que la escuela no siga respondiendo interrogantes que los chicos nunca se hicieron. Es necesario que sepamos crear esas preguntas junto a las chicas y los chicos.

-Existe un número importante de chicos que viven en la calle, que el sistema educativo no termina de recuperar para sí, ¿falta más compromiso de la sociedad civil, de los diferentes sectores en esta tarea?

-La responsabilidad principal es de la escuela y del Estado. Nosotros tenemos modelos como el de Volver a estudiar y Todos a la escuela, en los que articulamos con las ONG el trabajo para recuperar a los chicos. Lo hacemos con la presencia de facilitadores que ayudan a que vuelvan a la escuela, para que se los busque en la casa o para generar condiciones que los ayuden a regresar a la escuela, por ejemplo con becas. Pero un chico que se fue en tercer grado y ahora es adolescente necesita de instancias distintas a la escuela de adultos y a la escuela común; para eso creamos las "instancias-puente", que les permiten hacer dos años en uno, y a los docentes trabajar en grupos pequeños para su recuperación.

Evolución del presupuesto

Evolución del salario

-Cuando termine la gestión, ¿con qué imagen de lo visto y recorrido se quedaría?

-¿Una imagen? Recuerdo en uno de los debates sobre la ley nacional, en un encuentro realizado en Chapadmalal con chicos que se recuperaban para la escuela y con los que conversábamos sobre lo que tenemos y nos falta en la escuela de hoy, que había distintos talleres de expresión: de radio, de música, de video, de plástica. En uno de esos talleres estaba un chico construyendo una máscara, que era un rostro mitad ángel, mitad demonio. El chico recién había salido de un internado. Me acerqué y le pregunté por la máscara:"¿Quién es?".Me miró y me respondió:"Soy yo, depende de cómo me traten". Esa imagen me quedó, porque es la que nos devuelven nuestros alumnos según cómo los trate el sistema educativo, cómo realmente los trata la escuela. Nuestros chicos necesitan de un sistema, de escuelas y de adultos que los traten bien; entonces, con seguridad ellos nos responderán en el mismo sentido.

"Los valores van unidos a lo que se aprende"
Es el único momento de la charla en que el ministro deja el mate que durante el reportaje ha tenido en la mano, para respirar profundo y responder cómo se hace para trabajar desde el dolor en la escuela. De todas las tragedias vividas en su gestión, elige detenerse en la que murieron nueve adolescentes y una profesora que volvían del Chaco de hacer una tarea solidaria.

Más allá del recuerdo necesario, Filmus dice que la escuela tiene la tarea de transformar el dolor en acciones. Luego reforzará la idea de que la educación en valores es determinante en la formación tanto de un alumno en primer grado como de un profesional universitario.

-Hechos dramáticos convivieron con su gestión: la tragedia de Carmen de Patagones, el asesinato del maestro Carlos Fuentealba y el accidente de los chicos y chicas del Colegio Ecos de Buenos Aires. ¿Cómo se construye una escuela esperanzadora desde tanto dolor?

-Uno puede mirar el dolor o mirar para otro lado. Un hecho paradigmático es el de la Escuela Ecos, donde no solo trabajamos con la institución, y donde los padres supieron transformar el dolor en esperanza, sino también se pensó en todo el sistema educativo. Así instalamos el Día Nacional del Estudiante Solidario (8 de octubre, en el aniversario de la muerte de estos alumnos), para canalizar en acciones solidarias tanto dolor. Pero también es un tema permanente para nosotros respecto de la necesidad de aprendizaje hacia el futuro. En realidad, todo nuestro trabajo de educación transversal tiene que ver con la memoria, con los 30 años del Golpe, con el 25 aniversario de Malvinas, con el Holocausto. Si el dolor y estos temas relacionados con la memoria no se trabajan en el aula, no se modifican, y se corre el riego de repetir los errores; por eso vemos necesario debatirlos entre docentes, alumnas y alumnos.

-¿Se trata de unir valores a la enseñanza?

-Los valores van unidos a lo que se aprende. La matemática no se enseña fuera de los valores, el mismo diseño edilicio de una escuela y la cuestión burocrática transmiten valores. A nosotros nos interesa que los chicos aprendan matemática desde primer grado, pero unido a un sentido de los valores y que perdure hasta la universidad. Eso nos habla de qué tipo de profesionales queremos formar. Por eso es que los programas vinculados con la solidaridad, como el de Escuelas Solidarias, también alcanzan a la Universidad, donde actualmente estamos financiando mil proyectos solidarios. Junto a los valores nos importan la lectura, la ciencia y la tecnología, con los que también hemos emprendido acciones concretas. Una es haber instalado a la lectura como tema: en las canchas, en los comedores, en los hospitales.

-¿Los valores, la lectura y la ciencia son, entonces, una forma de articular el sistema educativo con la universidad?

-Queremos un país que forme buenos técnicos, buenos ingenieros, pero eso comienza aprendiendo matemática desde el primer grado. Y así como la lectura permite desarrollar la comunicación y nuevas competencias, la tecnología exige que preparemos desde nuestros alumnos hasta nuestros docentes y nuestros profesionales. Todo esto hace a la articulación de los sistemas, también tener un portal en internet y un canal de televisión.


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Docentes “todo terreno”
En abril de este año se inauguró el Instituto Nacional de Formación Docente (INFD). Una consecuencia de lo acordado en la Ley Nacional de Educación, según las propias palabras del ministro Daniel Filmus.

Pero, según rescata, significa algo más que cumplir con la norma:“Es avanzar en la construcción de parámetros comunes para atender la diversidad que tenemos en los distintos profesorados”.

Y, en ese sentido, enumera de inmediato las principales líneas de acción de un organismo sustancial para cualquier política de Estado que valore a sus educadores y a sus educadoras; que van desde la coordinación federal de los profesorados, la creación de Centros de Actualización e Innovación Educativas, la entrega de becas para alumnos como las que otorgan Elegir la docencia , Aprender enseñando y las de formación docente para estudiantes indígenas, hasta el intercambio de docentes con fines de capacitación entre provincias y el exterior, entre otras.

-¿Qué es lo mejor que tienen los docentes argentinos?

-Creo que lo mejor que tienen nuestros docentes está muy vinculado con la vocación y con ser “todo terreno”. Las condiciones más duras,más difíciles y las situaciones más heterogéneas -algunas de ellas vinculadas más con cuestiones de asistencia social que educativas- siempre han caído en la espalda de los docentes y, al mismo tiempo, ellos han seguido vinculados con el aprendizaje de los niños. Creo que nuestros maestros de centros urbanos, que trabajan en las capitales, en las ciudades, y aquellos de las escuelas rurales o más aisladas, enfrentan necesidades bien diferentes para las que se requiere estar bien formados. Por eso considero que la gran capacidad que tienen, aparte de trabajar en realidades muy distintas, es poseer una gran vocación para llevar adelante su tarea, exigiendo del Estado la capacitación específica para que lo que se haga no sea solo con vocación, sino con formación técnica y profesionalismo.



* Periodista especializada en Educación, diario La Capital de Rosario, Santa Fe.

   
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