Pinturas en la Web
Pablo Pineau
Presidente de la Sociedad Argentina de Historia de la Educación

La colección de cuadros Cuerpos dóciles de Susana Di Pietro se basa en una denuncia. No la obvia, la de raíz foucaultiana que se desprende del nombre y comprende a la escuela moderna como una máquina disciplinadora de cuerpos, sino una más sutil y sugerente: la escuela como una máquina estetizante, un dispositivo productor de gustos en las poblaciones que le han sido encomendadas.

Las pinturas son una recreación en óleo, acrílico y tinta china de un conjunto de fotos de escuelas primarias de la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano bonaerense, de los primeros años de la década de 1970. Hay imágenes "casuales" y otras producidas, con alumnos que juegan "atrapados" en la cotidianidad, y otros que posan con maestros y banderas; hay miradas a cámara y rostros de perfil; hay modelos quietos y en movimiento. Sobre esas imágenes opera la artista: les agrega o quita objetos, recrea los fondos, exagera rasgos, ilustra lo sugerido, explora tamaños, recorta focos, cambia los colores. Esto es, grita a los cuatro vientos el doble juego de intervenciones estéticas que se agazapan en una fuente que pretende ser "fiel retrato de la objetividad". Primero, cae la ilusión de que las fotos copian la realidad, como probablemente pensaban los fotógrafos del otro lado de viejos modelos de cámaras Kodak que ya no existen. Quizás como un homenaje a esos anónimos retratistas que, sin saberlo, eran artistas, Di Pietro tampoco firma sus cuadros para adherir a las ideas de Duchamp de encontrar arte en la realidad, volviendo representación lo que supuestamente no es.

Y más atrás, la escuela que Di Pietro pinta es desarmada como máquina estetizante, desvelando así la supuesta ingenuidad y universalidad de su "buen gusto" y "sentido común". La interpretación de esos objetos, personas y espacios señala que valores como la pureza, la limpieza y el recato (nos) han sido impuestos. Colores, vestuarios, disposiciones, gestos y posiciones de género no son casuales, sino que responden a una campaña histórica de producción estética: esas marcas son premiadas o sancionadas, permitidas o prohibidas, de acuerdo con su grado de adaptación al modelo de belleza impuesto por la institución educativa. Por ser la estética una forma de apropiarse del mundo y actuar sobre él, inevitablemente se desliza hacia la ética, y por añadidura a la política. Lo que nos parece bello nos resulta, además, correcto.



Las intervenciones de la artista en estos cuadros -que acercan su representación de la escuela más a las ilustraciones de Hermenegildo Sábat que al "realismo social" de Antonio Berni- denuncian que los cuerpos de esos niños y adultos han sido docilizados para volverlos alumnos y maestros. Su mirada no se dirige a destacar el progreso, sino a señalar que una misma modulación estética unifica las experiencias escolares. Cuerpos erguidos y en cierta tensión, mobiliario unificado y ascético, vestuario limpio, ámbitos inodoros, presencia de la cultura letrada. Nada de ello es ingenuo. Esas opciones estéticas condensaron luchas sociales de larga duración que han tenido importantes consecuencias políticas. Tal vez ese sea uno de los grandes triunfos de la escuela: haber fraguado el futuro mediante la inculcación en grandes masas de la población, de pautas de comportamiento colectivo basadas en los cánones "civilizados" de la belleza y la fealdad.


FICHA TÉCNICA
Susana Di Pietro nació en 1968 en la Provincia de Buenos Aires. Es Licenciada en Ciencias de la Educación y Magíster en Sociología. Paralelamente a su formación académica, a comienzos de los 90 se aproximó a distintas disciplinas artísticas, búsqueda que la llevó a inclinarse por el lenguaje de la plástica.
En este momento, trabaja en el proyecto de publicación de Aseo y presentación: un ensayo sobre la estética escolar en base a la serie Cuerpos dóciles, la muestra virtual que puede verse en forma gratuita en su sitio web.
Para contactarla, escribir a: sdipietro@fibertel.com.ar

http://www.susanadipietro.com.ar
   
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