Todo cambia, hasta los cambios
por Rudy

La señorita Silvia caminaba rumbo al aula, como todos los días. ¿Como todos los días, con la misma imagen actitudinal, la misma actitud conceptual, el mismo concepto presencial? ¡No, decididamente, no! SI esa mañana el tema a discutir eran los cambios, lo mínimo que ella podía hacer, como digna representante del saber sistematizado, era tomar una actitud diferente, un ejemplo a ser seguido por sus alumnos, o por los padres, tutores, encargados, héroes de tevé, quiosquero más cercano a su domicilio, agente inmobiliario, quien fuera.

-¡Hoy les voy a mostrar que es posible cambiar! -se dijo la señorita Silvia.
-¿A quiénes les vas a mostrar, si ellos nunca te prestan la menor atención! -se respondió la señorita Silvia, en un arranque de disociación mental que si hubiera sido observado por alguna autoridad educativa, le hubiera significado una licencia psiquiátrica, pero no pasó nada. Sin hesitar, sin dudar, sin meditar, sin rumiar, la señorita Silvia entró al aula.
-¡Buenos días, chicos!
-¡Buenos días, Señorita arroba Silvia! -corearon los chicos.
-¿Qué?
-Ay, seño.¿usted no estudió informática? Ahora uno no se llama más Ana Pérez, sino Anita Arrobaperezpuntocom, que esa soy yo, o Lahermanadeanita Arrobaperezpuntocom, como mi hermana.
-Sí, yo me llamo Vecinodelucas Arrobalopezpuntocompuntoar -dijo Luis.
-Chicos, eso es cuando usan internet pero, ¡en el mundo real es distinto! -Señoarrobasilvia.¡ Internet ES el mundo real! ¡Nada es real si no está en internet!
-Lucía, no digas eso. de hecho, hace muy poco tiempo, cuando estudiaban tus padres, no existía internet y la gente vivía igual!
-No, Señoarroba, no vivía igual, vivía peor. Estaban llenos de dinosaurios, armaduras, esclavos, piratas y emperadores!
-Dulce Julieta, todas esas cosas ocurrieron, pero no al mismo tiempo!
-¡No me diga Dulce Julieta, Señoarroba, me llamo Yajú-lieta, y mi hermanito bebé se llama Googlustavo, pero le decimos cariñosamente Gugl.
-Juli.
-¡Yajulieta, Señoarrroba, y además, mire.¡Arrobariel y Jotjoaquín se están peleando!
-¿Dónde? ¡Si yo los veo lo más tranquilos!
-¡No los puede ver, porque la pelea es virtual, Señarroba! ¡Se están mandando unos mensajes de texto terribles en sus celulares!
-¡A ver, chicos, muéstrenme los celulares! Los muestran.
-Pero no entiendo nada, acá hay unas letras sueltas y unas caritas!
-¡Esta quiere decir "Te odio", y esta otra "Te espero en la esquina, Señarroba".
-¡Mañana vienen los dos con sus padres!
-¿Con mi papá y su mamá, o con su papá y mi mamá?
-¿Qué?
-Sí, mis padres se separaron, y los de él también. Y ahora mi mamá sale con su papá, y mi papá con su mamá.
-Ajá -dijo la señorita Silvia, y se dispuso a borrar el pizarrón.
-¡¡Pero qué hace, Señoarroba! ¡¡No me diga que ese pizarrón no tiene una tecla "Delete" y hay que borrarlo a mano!?
Y a partir de allí, el aluvión.
-Señarroba, ¿cómo va el rating minuto a minuto de esta clase?
-Señarroba, ¡puedo bailar en un caño?
-Señarroba, mi papá me avisó que no puede venir, ¡puedo venir con mi Gran Hermano?
-¡Señarroba, se me reseteó la panza, ¿puedo ir al baño?!
-¡Señarroba, ¿qué le pasa que está tan pálida? ¿está con el tránsito lento?

La señorita Silvia intentó sentarse en su silla. Para lo cual primero decidió comprobar que su silla era real y no virtual. Tuvo suerte.
-Y bueh -se dijo la señorita Silvia ya sentada-, todo cambia.
-Sí, todo cambia, hasta los cambios - se contestó.


   
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