Entrevista con Emilia Ferreiro
Textos en comunidad
Myriam Southwell

Desde hace muchos años, Emilia Ferreiro ha sido una referencia muy significativa para hablar sobre la enseñanza, la lectura y la escritura. En esta oportunidad, desde su trabajo en el CINVESTAV de México, aporta nuevamente su palabra sobre los nuevos desafíos de la alfabetización.

¿Cómo definiría a la alfabetización hoy? ¿Hay diferencias en lo que significaba estar alfabetizado hace cincuenta años atrás en relación con lo que significa ahora?

La definición de "persona alfabetizada" es siempre relativa a un lugar histórico y a un tiempo histórico. No se trata solo de conocer el alfabeto sino de poder circular en el entramado de las prácticas sociales que definen la "cultura escrita" de cierta sociedad en determinado momento de su desarrollo histórico. Esto es importante en estos momentos porque estamos asistiendo a un cambio técnico de la mayor importancia en los recursos disponibles para producir y hacer circular textos. Las herramientas informáticas nos permiten leer, desde nuestro escritorio, textos que se encuentran "materialmente" a miles de kilómetros de distancia, en alejadas bibliotecas. El teclado -ya presente en las antiguas máquinas de escribir- se ha vuelto un instrumento cotidiano para buscar información, llenar una solicitud, escribir a los amigos, pagar los impuestos, y una larga lista de funciones difíciles de imaginar hasta hace pocos años. Por lo tanto, los requisitos para considerar actualmente a una persona como alfabetizada han aumentado como resultado de las nuevas tecnologías que, es bueno tenerlo en cuenta,"llegaron para quedarse".

¿Qué desafíos implican las nuevas tecnologías, sobre todo la difusión de internet en sus usos de comunicación y navegación, para las prácticas de lectura y escritura?

La producción de un texto utilizando alguno de esos instrumentos que llamamos "procesador de textos" es una experiencia nueva, con respecto a los antiguos instrumentos (lápiz y papel, pero incluso máquinas de escribir). La libertad del productor es total para modificar su texto a voluntad, cuantas veces quiera, y sin dejar visibles las cicatrices de su proceso de revisión.

La lectura en pantalla tiene especificidades con respecto a la lectura de un texto en el formato libro, revista o periódico. En primer lugar, por la falta de contacto corporal con la "materialidad del texto". En segundo lugar, por la presentación en vertical de la página. En tercer lugar, porque no hay "página" en sentido estricto: pueden verse en pantalla varias páginas a la vez, o apenas una parte de una página, tanto como se pueden reducir o aumentar las páginas modificando la tipografía. A esto se suman modos de exploración que no tienen nada que ver con el "hojear" al que estábamos acostumbrados (por ejemplo, cuando se buscan términos específicos dentro de un texto o se exploran hipertextos). Está claro que seguimos "leyendo", pero el verbo "leer" asume connotaciones nuevas.

La navegación es otra cosa. Aprender a buscar en internet parece fácil, pero ¿cómo elegir entre los cientos de opciones que nos presenta un buscador? Un problema nuevo, radicalmente nuevo, es construir índices de confiabilidad frente a un sitio web antes desconocido. Cuando se trata de una institución (Unesco, grandes bibliotecas,ministerios de tal o cual país), de una editorial o de un periódico, es fácil: transferimos al sitio web la misma confiabilidad que atribuíamos previamente a esa institución, editorial o periódico. El problema es que la mayoría de los millones de sitios web que existen no tienen una contrapartida de ese tipo, y en internet, como en cualquier gran conglomerado urbano, abundan las falsas apariencias, los fraudes, el engaño. Este punto es de la mayor importancia para el uso de internet en el espacio escolar. No hay un manual que nos diga cuándo un sitio es confiable. Y si existiera, no serviría porque lo propio del espacio internet es la movilidad, el cambio continuo. Debemos construir esos indicadores de confiabilidad conjuntamente con los alumnos.

¿Está de acuerdo con los diagnósticos que dicen que los chicos y las chicas tienen un lenguaje empobrecido por la TV e internet?

Todo cambio en las tecnologías de la escritura tiene consecuencias en las prácticas sociales. Eso ocurrió a lo largo de la historia. Las máquinas de escribir, mucho antes de las computadoras, hicieron retroceder la escritura manuscrita hacia usos más privados. La relación de la institución escolar con las tecnologías emergentes ha sido siempre problemática. Recordemos, para no ir muy lejos, las desconfianzas y debates que en su momento produjeron los bolígrafos, instrumentos que hacían obsoletos los tinteros de las bancas escolares pero que, según se decía entonces, iban a "arruinar la letra" de los escolares. Batalla perdida de antemano: el bolígrafo tenía virtudes innegables con respecto a la pluma metálica y acabó por imponerse, mientras que la noción de "escritura legible" sustituía a la "bella caligrafía". El teclado de la computadora da acceso a distintos espacios de escritura: procesador de texto, correo electrónico y chat, para citar los más populares. Cada uno de ellos suscita ciertos comportamientos del escritor o impone condiciones específicas de producción. Los teléfonos celulares también han incorporado un espacio de escritura (SMS = Short Message Service) con restricciones singulares. La importancia educativa de los procesadores de texto es enorme y el debate sobre "internet en la escuela" ha hecho olvidar que, independientemente de la conexión a internet, cualquier computadora es un instrumento didáctico que favorece, a todas las edades, la posibilidad de volver sobre el texto, reconsiderarlo y, si fuera el caso, modificarlo.



Cuando estamos en el correo electrónico, nos situamos en un espacio informático de escritura completamente diferente ya que suscita la respuesta rápida, sin corrección. Aparecen muchas anomalías (falta de acentuación, abreviaturas propias, falta de puntuación, etcétera) en mensajes enviados por personas con altos niveles de alfabetización que jamás se permitirían tales licencias en una carta. En el chat, es normal que aparezcan abreviaturas por falta de tiempo. También es normal la ausencia de retórica. También debemos decir que hay algunos soportes escritos que utilizan regularmente abreviaturas diversas.

Por ejemplo, la sección de avisos clasificados de los periódicos es dominio privilegiado de las abreviaturas y la reducción de la sintaxis. Hay abreviaturas de amplio uso social que no tienen reglas homogéneas de composición.

Estamos tan acostumbrados a estas abreviaturas que ya no reparamos en la variedad de modos de composición que las caracterizan. Las hemos heredado y las leemos sin mayor problema, incluso sin reconocer que la abreviatura es, por definición, una violación de los principios de base de la escritura alfabética. Tampoco reparamos en el hecho de que hay nuevas abreviaturas que se constituyen continuamente. Es útil saber que las abreviaturas son muy antiguas. Ya existían en la Roma Antigua y fueron extremadamente populares entre los copistas de la Edad Media, época en que fueron justificadas por permitir utilizar al máximo las caras y escasas superficies de los pergaminos, y también porque se trataba de comunidades de lectores restringidas, que podían anticipar con relativa facilidad lo escrito abreviado.

Sobre las producciones de los jóvenes de hoy en espacios como chat y SMS conviene considerar que se trata de "comunidades de iniciados" que pueden restituir lo abreviado. Si la comunicación no da los resultados esperados se puede jugar a inventar una nueva abreviatura. Hay componentes de trasgresión, de diversión y de invención en el comportamiento de estos nuevos escritores que se ha dado en llamar nativos informáticos. Una motivación que impulsa a grupos de adolescentes a utilizar modos particulares de habla (sustituciones léxicas, palabras con permutaciones de sílabas, términos corrientes con significados desviantes, modos peculiares de apelación, etcétera) es la intención de crear una "comunidad de hablantes" cerrada, en la cual no pueden penetrar los ajenos al grupo. Por otro lado, aunque los jóvenes intentan inventar abreviaturas, un análisis de sus producciones muestra que, sin saberlo, están recurriendo a procedimientos que han sido utilizados por la humanidad a lo largo de la compleja y tortuosa historia de las escrituras, pero también están recurriendo, sin saberlo, a procedimientos que los niños inventan durante su proceso psicogenético de comprensión del sistema alfabético de escritura.1

¿Existe una preocupación acerca de que si escriben frecuentemente de esta manera, ya no sabrán escribir de la manera convencional?

Me parece un temor poco fundado. Hace poco la queja reiterada era que los jóvenes no escribían. Ahora escriben, pero no como quisiéramos... De hecho, el aprendizaje de la lengua escrita incluye el aprendizaje de las condiciones pragmáticas de su uso. Hay que aprender a redactar cartas formales y también hay que aprender a desprenderse de la formalidad para redactar una carta íntima.

Sobre estos problemas he escuchado a docentes en posiciones extremas: algunos tratan de alertar sobre los peligros para la lengua (a través de la escritura) de estos desatinos juveniles; otros van al extremo opuesto y proponen espacios escolares para chatear,incluyendo a los profesores.Tomando una actitud más reflexiva me parece que pueden proponerse otras cosas. Por ejemplo, el estudio de los procedimientos para abreviar es,en sí mismo,un tema interesante y bien podría incorporarse a la reflexión escolar sobre la lengua, aprovechando este auge de las abreviaturas.

¿Cómo fue la experiencia que llevaron adelante en el sitio de chicosyescritores.org?

El sitio tiene cuatro años y medio. Se mantiene y crece pausada pero constantemente. Ya tiene 13.500 usuarios, de más de 20 países de habla hispana, de España y de comunidades latinas de EE.UU., Canadá. Además, están los brasileños y portugueses que se comunican con los hispanohablantes. Recibimos 3000 visitas semanales. Cada semana llegan 70 textos (en promedio) en espera de ser leídos y publicados. No todos se publican pero a todos los niños y las niñas se les contesta, tratando de darles pistas para que mejoren su texto. Ya hay 2500 textos publicados en la sección Tu Texto para la Red. Los niños también recomiendan libros a otros niños. Hay en el sitio 1300 reseñas y recomendaciones. El pequeño equipo de la UNAM que mantiene el sitio (liderado por Marina Kriscausky) contesta,en promedio, 10 mensajes diarios de niños, padres y maestros interesados en el sitio,con dudas y propuestas para mejorarlo. Una de las secciones más preciadas es la que se llama "Trabajando con...", que permite a niños de cualquier país participar en el proceso creativo junto a escritores tan importantes como Graciela Montes, Triunfo Arciniegas o Francisco Hinojosa. Cuatro publicaciones del Fondo de Cultura Económica han resultado de esos procesos en el espacio virtual. Varias maestras han puesto a trabajar a toda su clase en alguno de esos proyectos y los resultados son sumamente interesantes. A pesar de no recurrir a animaciones ni a recursos fáciles para atraer la atención, este sitio crece, sigue presente en la red y expande sus alcances geográficos. Los chicos escriben por sí mismos. Son muy raras las ocasiones en que "copian" algo de otro para enviar. Se ha constituido una "comunidad" de lectores y escritores donde implícitamente se sabe que hay que escribir y publicar lo propio, comentar a otros sin destruirlos, compartir lo leído para que otros puedan leerlo, participar en proyectos sin esperar ser los únicos, o participar en un concurso sabiendo que no siempre se gana. Creo que se ha desarrollado una experiencia importante que muestra uno de los tantos usos inteligentes del espacio internet para incitar a la lectura y a la producción de textos.

1 Sobre estos aspectos, recomendamos leer el artículo Ferreiro, Emilia, "Nuevas Tecnologías y Escritura", en Revista Docencia del Colegio de Profesores de Chile, año XI, Nº 30, págs. 46-53, diciembre 2006.

   
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