Correo de lectores

cartasmonitor@me.gov.ar / Pizzurno 935, oficina 16
(C1020ACA) Ciudad Autònoma de Buenos Aires

Reflexión acerca de la película LOS CORISTAS

Viendo la película Los coristas, con alumnos de 8º hace dos años en la escuela "San Luis Gonzaga" de Santa Fe, surgieron estos comentarios:"Profe, ¿somos así como ellos?","Igualitos a nosotros estos pibes","No. Nosotros somos más buenitos". No dije nada. Pensé en el cine "que invita" y que permite -del mismo modo que a los chicos de la película- expresarse y los corre de ese rótulo de "que con ellos no se puede lograr nada","no pueden aprender","no saben nada","no tiene estímulos de las familias", etcétera.
Enseñar en contextos marginales: cuesta, sí, encontrar la manera de interesarlos, de que se entusiasmen con un contenido para poder desarrollarlo ampliamente y seguir luego con lo planificado. Existen las estrategias y los caminos. Es cuestión de búsqueda y de tiempo. Se necesita, primeramente, el orden, la disciplina. Luego el momento de la negociación que,para mí, no es más que mostrarse tal cual uno es, "desnudar el alma" y afirmarles con la mirada, con la actitud y la palabra que ellos son valiosos, que hay que comenzar a despertar y demostrarlo; primero, con ellos mismos. Para ello, es necesario estar convencidos como docentes de "que se puede", que incentivados y acompañados pueden lograr buenos trabajos.

Y comienza la tarea como la del preceptor en la película.El trabajo intensivo en valores como el respeto, la tolerancia, el silencio, las correcciones fraternas, necesarios para crear ese espacio, ese lugar simbólico de trabajo compartido. La tarea del docente, en la película, es agotadora. También lo es para nosotros. Detrás de cada acto de rebeldía, de desafío al docente, hay un pedido de ayuda escondido, un "decime algo", un "quereme mucho", o una historia de abandono. No obstante, hay que seguir. El maestro no se quedó en un mar de lamentaciones; sabía lo que hay detrás de cada chico, pero continuó. Los reconocía por sus gestos, sus miradas.

Corrige, pone límites con firmeza, sin gritos y se asombra de lo que los chicos son capaces de lograr. No engrandece. No descalifica al que no posee un tono de voz acorde; le busca otro sitio dentro del coro; sabe que cada uno es importante, cada uno cumple una función en el equipo.

Los chicos de la película encontraron en ese maestro otra forma de vincularse y junto a él vivieron momentos inolvidables pese a las situaciones difíciles. Supo transmitirles cantos de esperanza frente a la desesperación y el abandono. Les sembró optimismo. Muchos quedaron en ese lugar. Como los nuestros. Después de clase vuelven al barrio y a sus calles donde encuentran ofertas poco saludables.
Gracias a la gente que hace este tipo de películas porque nos permiten reflexionar, compartir, debatir junto a nuestros alumnos. Gracias a los chicos que se aburren porque nos provocan y nos invitan a buscar, crear, explorar, ensayar otros caminos. A cuatro alumnos la película no les gustó. Así que los miré, sonreí y me puse a pensar en otros recursos para ellos.

Mirian Stivala, profesora de enseñanza media de adultos y vicedirectora de la E.G.B. 3 "San Antonio de Padua" de la ciudad de Santa Fe. mirianstivala@yahoo.com.ar
javienzo_2003@yahoo.com

Un espacio de estímulo

Creo que luego de 20 años de docente en La Matanza, y de 47 de argentino sobreviviente, me llegó el momento de elogiar el empeño y calidad de su publicación. Es realmente un espacio que estimula mi tarea y me devuelve una posicion ideológico-política que contextúa mis prácticas pedagógicas devolviéndole sentido a mi oficio. La verdad es que el modelo de los 90 frustró muchas de mis utopías educativas, quitando el disfrute y la tenacidad del recién recibido de un magisterio que sostendría la democracia recientemente recuperada. Empecé de grande y tengo medalla de honor, pero -la verdad- es que eso no dice nada. Me gusta más decir que mis pares me reconocen y mis ex alumnos me saludan con beso y todo. En cuanto a la capacidad técnico pedagógica, creo poner mi grano de arena para salir de la mediocridad. Trabajar en La Matanza y en Virrey del Pino me han dado una conciencia social y un compromiso que no decae a pesar de que hoy me desempeño en Villa Luzuriaga y en un medio urbano óptimo, o casi. La revista y el canal de televisión Encuentro son la fuente de juvencia que necesitaba y espero seguir leyéndolos o visionándolos por muchos años más.

Sergio Rubén Deinadel, profesor de Educación Media Básica, Villa Luzuriaga, Buenos Aires.
patoruzuupita@hotmail.com.



Convocamos a todos los lectores y lectoras para que nos cuenten sus experiencias con la revista: ¿Qué número le gustó más? ¿Qué tema le resultó más interesante? ¿Pudo llevarlo al aula? ¿Qué tema le gustaría que desarrolláramos? ¿Otros comentarios? Escribir a: cartasmonitor@me.gov.ar

Por cualquier consulta relacionada con la distribución de la revista, escribir a publicaciones@me.gov.ar

   
Subir