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Imágenes de Malvinas
El historiador Federico Lorenz es uno de los
mayores especialistas en Malvinas y ha escrito mucho acerca del tema.
Aquí aporta claves para pensar la relación histórica, actual y futura
entre la escuela y Malvinas, a la vez que afirma: "Todavía hay muchas
limitaciones para escuchar y escucharnos".
Ivan Schuliaquer
/ ischuliaquer@me.gov.ar
Fotos: Federico Lorenz
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Federico Lorenz -historiador,
docente e investigador- es autor
de Las guerras por Malvinas,
coautor de Cruces. Idas y vueltas de
Malvinas, y asesora al Programa "A
30 años" del Ministerio de Educación
de la Nación. A menos de una semana
de haber vuelto de su primer
viaje a las islas, y ante un nuevo aniversario
de la guerra, dialogó con El
Monitor y cedió las fotos que ilustran
esta nota y que muestran el panorama de la zona
25 años después.
-¿Cómo fue conocer Malvinas?
-Fue raro, un lugar muy extraño y muy hermoso. Es
propio por mi historia personal, pero también por su parecido
con Tierra del Fuego. Y, a la vez, resulta muy
ajeno porque los isleños hablan en inglés y hacen todo
lo posible para marcar que uno es de otro lado. Ellos tienen
otra cultura, que hay que respetar y escuchar, pero
sin perder de vista que esa presencia de muchas generaciones
de otro sustrato cultural parte de una situación
original de usurpación. Entonces, el desafío es
cómo se maneja eso sin caer en los extremos banales
de 1982. También resulta muy conmovedor porque en
la Argentina hubo muchos muertos que no sabemos
dónde están; pero en Malvinas sí se sabe, el cementerio
es tangible: están las cruces y los nombres.
-¿Qué permite la distancia de 25 años de la Guerra
de Malvinas?
-Nosotros somos una sociedad que políticamente les
dio mucho lugar a las voces en primera persona y, sin
embargo, no sucedió lo mismo con los ex combatientes,
o con los familiares de los muertos o heridos. Los 25
años obligan a escucharlos. A la vez, debería servir para
permitirnos dejar de lado el rechazo automático que
en muchos sectores hubo de todo lo que oliera a
Malvinas, porque parecía una reivindicación de la dictadura.
Malvinas es mucho más que eso. Lo que me
gustaría pensar a mí, 25 años después, es la relación
que socialmente tenemos con los jóvenes. Porque en
los últimos 30 años, los jóvenes son protagonistas desde
distintos lugares, pero son protagonismos atravesados
por la muerte y la violencia. Y la distancia debería
permitirnos pensar también cuál es nuestra relación
con palabras como pueblo, patria o nación. Son palabras
muy criticadas en los centros urbanos de pensamiento
pero tienen muchísima vigencia en otros lugares
del país. Y es, entre otras cosas, lo que le da sentido a
la gente que estuvo en la guerra para entender lo que
vivió.

-¿Qué es lo que todavía no permite la distancia?
-Para muchos pasó poco tiempo para contar. Mucha
gente sintió que no había espacio para hablar en la inmediata
posguerra. Y lo siente hoy. Un ex combatiente,
en las islas me decía: "Te estoy contando esto a vos
y nunca lo hablé con mi mujer". Me parece que los mecanismos
que la dictadura más buscó instalar, que son
los del aislamiento, lo de "esto le pasó solo a él", en
términos de la experiencia de Malvinas siguen siendo eficaces.
Por múltiples motivos: por una voluntad de olvido
o de mirar para adelante de la transición a la democracia,
por una voluntad de las Fuerzas Armadas de
abroquelarse en ese bastión como propio. Y también
por el impacto traumático que la derrota tuvo en la sociedad
argentina. Me parece que se tiende a infravalorar
eso. A lo mejor es algo que la distancia aún no permite;
incluso en términos de orgullo nacional y de autorrepresentaciones
de Nación. Creo que todavía hay
muchas limitaciones para escuchar y escucharnos.
Aquello que los ex combatientes cuentan debería habilitarnos
a escuchar lo que pensamos sobre lo que ellos
dicen. Falta un ejercicio muy grande de autocrítica, en
la sociedad y en el Estado.
-¿Qué vínculo existió históricamente entre la escuela
y Malvinas?
-Yo aprendí que las Malvinas son argentinas en la escuela.
Las cartitas para los soldados que escribía convencido,
las armaba en la escuela y la maestra nos ayudaba
con los sobres. En algún lado aprendimos que la
patria es esto o aquello y que alguien nos usurpó lo
otro. Y creo que hoy debería ser un excelente espacio
de circulación para experiencias que en otro lado están
negadas.
-¿Qué transmite hoy la escuela sobre Malvinas?
-No puedo generalizar, lo que diría es que la escuela
transmite los sentimientos contradictorios que el tema
provoca. Malvinas se presta a que el discurso banal
patriótico funcione: la causa justa. Pero Malvinas
es también discutir el apoyo social a un hecho concreto
de la dictadura, el servicio militar obligatorio, la relación
con los jóvenes, la noción territorial de Nación,
la relación de la democracia con la violencia política y
con las Fuerzas Armadas. Malvinas es central en un
sentido. Uno puede decir que el terrorismo de Estado
fue clandestino, entonces uno puede aceptar para habilitar
una discusión, que digan: "Nosotros no sabíamos
nada", y será un trabajo de exhumación mostrar
que "sabíamos algo" aunque lo tuviéramos naturalizado.
Malvinas fue todo menos clandestino: fue el hecho
más público de la dictadura militar.
| Un mapa de nosotros
mismos |
"¿Qué guerra terminó
el 14 de junio de 1982? ¿Qué guerras comenzaron ese mismo día?",
pregunta Lorenz en Las guerras por Malvinas. Las investigaciones
presentadas por estudiantes de diversos lugares del país, en el
marco de la Convocatoria 2006 desarrollada por el Equipo A 30 años*,
reflexionan sobre los sentidos de la guerra.
Así, para los autores del trabajo Una luz en el crucero, del IFDC
Luis Beltrán, Río Negro, la investigación sobre el reconocimiento
social de uno de los sobrevivientes del hundimiento del crucero
General Belgrano permite interrogar los distintos nombres que recibieron
los soldados ("víctimas","locos de la guerra", "héroes") y los conflictivos
modos de integración en la memoria comunitaria que implican tan
dispares nominaciones. En cambio, según F. Ruarte, del IFDC Chepes,
La Rioja, y autor de Las grietas del miedo, el problema reside más
bien en la escasa visibilidad social de los combatientes. En una
localidad identificada con el imaginario histórico relativo a los
tiempos de constitución del Estado Nacional, la mayoría de la población
desconoce que en la ciudad viven soldados que pelearon en Malvinas.
La cuestión de la "transmisión escolar" es la preocupación central
de Malvinas, educación sin memoria, del IFD "J.M. Estrada", de Corrientes.
La investigación destaca que los significados asociados a Malvinas
permanecen anclados en el tiempo, lo que impide desarrollar un análisis
crítico del conflicto bélico y desnaturalizar las creencias en las
que se apoyó la dictadura para iniciar la guerra.
Por último, los estudiantes de Monte Caseros, Corrientes, titulan
su monografía Los Ava ñaró ("Los hombres valientes"), pero el trabajo
insiste menos en el culto al coraje que en las formas de integración
social de los ex combatientes después de la guerra.
En el marco de una convocatoria que conecta la formación docente
con el trabajo de investigación, las monografías preseleccionadas
muestran los distintos tipos de reelaboración de los sentidos de
la guerra y despliegan un complejo mapa de significaciones sociales
que son, al mismo tiempo, un mapa de nosotros mismos.
Equipo A 30
años |
-¿Qué puede sumar la escuela respecto de la enseñanza
de Malvinas?
-La Ley de Educación Nacional dice que hay que
sostener la soberanía, lo cual no implica reivindicar la
vía violenta. Se puede reflexionar acerca de eso: hablar
de la legitimidad de un reclamo y de la ilegitimidad de
ciertos medios para cumplir con un reclamo. Ahí hay
construcción de ciudadanía, derechos civiles, la relación
entre el Estado y sus ciudadanos. Me parece que
es algo que la escuela podría hacer y para eso se necesita
información. Porque también "Las Malvinas son
argentinas", la frase que todos aprendimos, es algo que
debe ser desarmado. ¿Qué significa que son argentinas?
Para mí lo son, porque me permiten pensar el pasado
reciente. Mientras que para la provincia de Tierra
del Fuego -que tiene a Malvinas en su territorio- esto
adquiere otro significado, ya que no puede hacer ocupación
efectiva.
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-¿Qué otras diferencias regionales se dieron en el país
ante Malvinas?
-La experiencia fue muy diversa según donde uno viviera.
Incluso hoy, por ejemplo, en pueblos de Córdoba
se suspenden las actividades los días que coinciden con
la muerte de algún combatiente del lugar. En Villa Ángela,
Chaco, son muchos los veteranos y muchas de las
actividades públicas se arman en torno a ellos. En Río
Gallegos, Santa Cruz, una chica me contaba que durante
la guerra la maestra los llevaba al hospital a visitar
a los heridos. Y la gente que vivía en Río Grande,
Tierra del Fuego, se asomaba para ver la salida de las escuadrillas
de aviones. Y no es lo mismo escuchar por
radio "Derribaron tres aviones" que tener la imagen de
que vuelven menos aviones de los que salieron.
-¿Por qué sigue habiendo reticencia hacia el tema, en
muchos sectores?
-Hay reticencia a Malvinas porque se lo ve como un
caballo de Troya de la dictadura. Hay un ninguneo al tema:
casi no hay producción. O la lectura que hay es la
del manotazo de ahogado de la dictadura. Esa es una lectura
solo política, no explica ni por qué se llegó a
Malvinas en términos de construcción social de un símbolo,
ni qué se hizo después. Pero sí, a veces funciona
como estigma para uno cuando trabaja esas cosas. Más
del 80 por ciento del personal que fue a Malvinas eran
conscriptos. No tenían la opción de no ir. Entonces, no
se puede cometer la injusticia de ignorarlos en el análisis
porque hubo una sociedad que los puso en esa situación,
no fue solo la decisión de Galtieri. Eso es un excelente
chivo expiatorio. Hay una sociedad que
legitimaba el servicio militar y la reivindicación. Eso
por un lado, y la otra injusticia que se comete es extrapolar
los valores de la conducción militar a las cabezas
de los conscriptos. Por ejemplo, ahora estuve en
Malvinas con un hombre que estuvo secuestrado por
la dictadura y a quien le tocó ir a la guerra. Y conocí a
una señora en una escuela de adultos que tenía un hijo
secuestrado por la dictadura y otro muerto en Malvinas.
Esto demuestra que las explicaciones simplificadoras
son un problema. Creo que, 25 años después, deberíamos
evitar lecturas simples.
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Programa
"A 30 años"
Actividades para trabajar en clase |
El Programa "A 30 Años", de la Subsecretaría de
Equidad y Calidad del Ministerio de Educación, Ciencia
y Tecnología, ha desarrollado una serie de acciones
para alumnas, alumnos y docentes con motivo del 25
aniversario de la Guerra de Malvinas:
. Publicación de un afiche para trabajar en las aulas,
destinado a escuelas medias e IFD. El póster reproduce
la carta que Julio Cao -un maestro que se enroló como
voluntario para la guerra- envió a sus alumnos, e incluye
algunas pautas de abordaje para educadores.
. El desarrollo de una página web en la que se incluyen
materiales de trabajo para alumnos y docentes, recursos
sonoros e historietas.
. El lanzamiento de la convocatoria "Malvinas en mi
localidad, Malvinas en la Argentina", para invitar a
estudiantes de escuelas medias a desarrollar proyectos
de investigación y transmisión que tengan como
eje la Guerra y las huellas que esta dejó en cada comunidad.
En concordancia con esta propuesta, se realizarán
encuentros interprovinciales de capacitación
docente.
. Una muestra itinerante de material fotográfico inédito,
gestionada y guiada por alumnos y alumnas de los IFD.
. La publicación de un cuaderno de recursos pedagógicos
dirigido a docentes de educación media; contiene
material documental, con claves interpretativas aportadas
por especialistas.
Silvina Seijas |
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