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EL LUGAR DE LA ESCUELA
Ante el dolor
Muchas veces el dolor irrumpe en la escuela. En ocasiones, es un dolor colectivo
el que nos atraviesa: los accidentes trágicos, los desastres climáticos,
los conflictos políticos y sociales, la desocupación y el hambre,
la historia reciente con su carga de trauma y de herida abierta, se sienten como golpes
que ponen en
cuestión el trabajo cotidiano.
Otras veces, lo
que nos alcanza y nos
invade es el dolor más
individual y más íntimo
de una pérdida cercana
de alumnos o
profesores, problemas familiares, una pelea entre amigos, el dolor corporal de una
enfermedad o una herida, o el dolor de crecer y de abandonar los lugares seguros.
Son situaciones en las que decimos "A mí no me prepararon para esto": parece que
pocas herramientas para hacerle frente, para hablar, para ayudar a procesarlo.
El dolor es, sin embargo, parte de la "paleta vital" de sentimientos que tuvíeramos
los seres humanos, que a lo largo de nuestra vida enfrentamos alegrías y
también tristezas. ¿Por qué cuesta tanto hablar de eso? ¿Por qué nos sentimos
tan inermes frente a él? ¿Será que la escuela puede hacer algo frente a aquello que
no puede cambiar? ¿En qué puede ayudar la escuela a tramitar los dolores colectivos
y personales?
En este dossier, queremos recuperar algunas experiencias y reflexiones sobre
qué hacer con el dolor en la escuela. Las inundaciones de Santa Fe, las secuelas de
Cromañón, el dolor del hambre y la precariedad social, son algunos de los casos que
traemos para la reflexión colectiva.
El dolor también constituye nuestras vidas individuales e institucionales; no solo
el dolor, sino lo que hemos hecho con él, cómo lo hemos procesado para buscar
que no nos ancle definitivamente en una situación traumática sino que sirva para
nutrir una perspectiva de futuro.
Este dossier es, a su vez, un homenaje al profesor Carlos Fuentealba, recientemente
asesinado mientras pedía un aumento salarial en la provincia de Neuquén.
Ante el dolor, ¿qué puede la escuela?
Inés Dussel Myriam Southwell
Las escuelas frente al siniestro de Cromañón
Laura Kiel
Ecuaciones para educar
Mario Zerbino
Carlos Fuentealba
Una carta de los maestros de Neuquén
La escuela fue un refugio
Verónica Majó
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