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Instituto de Formación Docente de Villa Mercedes
Aprender a enseñar en San Luis
Creado en el año 2000, el
Instituto de Formación
Docente Continua de Villa
Mercedes, provincia de San
Luis, se ha convertido en un
importante centro cultural y
académico. Cargos concursados,
dedicaciones full time
para los profesores y el impulso
a la capacitación y a la
investigación, distinguen a
este instituto, que no tiene
nada que envidiarles a las
universidades.
Ana Abramowski
aabramowski@me.gov.ar
Fotos: Roberto Heraldo Azcárate
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¿Aprenderías a enseñar?
Esta pregunta, apoyada
sobre un gran signo de interrogación,
encabeza el afiche que
publicita la oferta de carreras del
Instituto de Formación Docente
Continua (IFDC) de la puntana
ciudad de Villa Mercedes.
Este IFDC se creó en el año
2000, a partir de una decisión de la
cartera educativa de la provincia
de San Luis de cerrar los dieciocho
Institutos de Formación
Docente existentes para crear dos
nuevos, uno en San Luis Capital y
otro en Villa Mercedes. En la actualidad,
son más de 800 las personas
que han decidido aprender
a enseñar -Artes Visuales, Letras,
Teatro, Música, EGB 1 y 2, y
Tecnología-, y 93 los profesores
que se dedican a formarlos.
En su corta vida, el IFDC ha ganado
presencia en la comunidad:
"El Instituto se ha transformado en un polo cultural",
señala su rector, Gustavo Vassallo, y repasa las funciones
de cine y teatro que los habitantes de la región
pueden disfrutar concurriendo a su amplio auditorio.
El IFDC es sede, además, de importantes eventos académicos,
como las Jornadas de Energías Alternativas,
las Jornadas Nacionales de Formación Docente
Continua, el Coloquio de Arte y el Encuentro de la
Red Nacional de Profesores de Teatro.
Villa Mercedes es la segunda ciudad más importante
de la provincia de San Luis y cuenta con aproximadamente
120.000 habitantes. Favorecida por la ley de
promoción industrial de principios de los años 80, esta
localidad dejó atrás su fisonomía agrícolo-ganadera
para pasar a albergar un importante
número de industrias.
Al IFDC asisten alumnos de la
zona sur de la provincia. También
los profesores se desplazan, dado
que muchos viajan todas las semanas
desde Córdoba, Mendoza, San
Juan, Buenos Aires y Tucumán.
Estos "nuevos" institutos se concibieron
con una modalidad diferente
respecto de los "viejos": el
acceso a los cargos docentes a partir
de concursos públicos y las dedicaciones
full time -para que los
profesores puedan ejercer las funciones
de formación inicial, capacitación
e investigación- se erigieron
en su sello particular.
"Nosotros creemos que los IFDC
no tienen que tener un nivel académico
inferior al de la universidad",
afirma Mariana Sánchez, la
directora académica.
Muchas veces elegidos como segunda
opción, o luego de un pasaje fallido por la universidad,
o por descarte, los institutos terciarios están
instalados en el imaginario como una alternativa fácil
y corta para proseguir estudios superiores: "Pero nosotros
les tenemos que explicar a nuestros alumnos,
desde los contactos cotidianos, que la cosa no es tan
sencilla", asegura Ana Inés Ferrarese, profesora del
área de Artes Visuales. "Incluso creen que van a poder
hacer dos carreras a la vez, y cuando empiezan se dan
cuenta de que es imposible", agrega Mariana Sánchez,
quien aprovecha para comentar que el profesorado para
EGB 1 y 2, incorporado a la oferta en el 2006, también
dura cuatro años.
El IFDC de Villa Mercedes pretende que aquellos que han decidido aprender a enseñar egresen "bien capacitados
y con profesionalismo".
"Cada institución se da su propio nivel, nadie lo fija
desde afuera. Es un trabajo permanente", señala Miguel
Font, profesor del área de Tecnología, y agrega: "Nuestro
lema es que cuando uno estudea, la cosa cambea".
Los "nuevos" institutos
Los aspirantes al IFDC no tienen que rendir examen
de ingreso, pero sí es obligatorio que cursen, a comienzos
del ciclo lectivo, un taller de tres semanas de duración.
Vasallo resume el espíritu original de la propuesta:
"Nosotros queríamos trabajar un concepto que era la
'franqueza institucional'; poner en evidencia las carreras
que teníamos, para que no hubiera deserciones, o
para que los alumnos supieran claramente a qué apuntar.
Con ese taller les damos un primer empujón a los pibes
y también los ponemos en situación".
Un rasgo particular del IFDC es que todos los profesores
ingresan por concurso abierto y público. Y, luego
de cuatro años, tienen que revalidar sus cargos: "El
sistema de reválida nos ubica en un compromiso fuerte,
porque hay que exponer ante un tribunal la labor
que se realizó en todo el período", explica el Rector.
Mariana Sánchez avanza un poco más: "Sirve para ponerse
a prueba uno mismo, y a la vez como evaluación
institucional".
La modalidad de gobierno también es diferente comparada
con la de los "viejos" institutos: el rector, la directora
académica y el director de Extensión conforman
la junta directiva. Además, hay un consejo asesor
-con representantes de todos los claustros- y un consejo
académico, conformado por los coordinadores de
cada una de las áreas. Estos dos consejos no estaban
previstos cuando se abrió el IFDC, pero fueron creados
en función de las necesidades de la vida institucional.
Y, si bien figuran como consultivos, en los hechos cumplen
funciones resolutivas: "Todas las decisiones se toman
en estos dos consejos", dice Sánchez. "Porque si
uno no lleva adelante la resolución del consejo, algo
no está funcionando", completa Vasallo.
El consejo asesor se ocupa de las cuestiones más generales
de la institución; por ejemplo, la difusión, la
creación de carreras, el presupuesto. El académico se
aboca a discutir sobre la capacitación, los concursos,
los exámenes: "Ahora se está revisando la grilla de evaluación
para los concursos porque había ciertos ítems
sobreevaluados y otros que no se estaban teniendo en
cuenta", explica Rosana Ugarteche, profesora de Inglés.
"Y una de las modificaciones más importantes es la incorporación
de una clase de oposición", agrega Gabriel
Arias, coordinador del área de Teatro.
Las carreras se organizan a partir de las áreas que
-en palabras de Miguel Font- "son las unidades operativas".
El área de Formación General no se yuxtapone
con ningún profesorado sino que los atraviesa a
todos. Allí se aglutinan los espacios curriculares pedagógicos
no disciplinares.
"Estar 35 horas en el IFDC nos ha dado una identidad
muy particular y ha generado mucha pertenencia
institucional", señala la Directora Académica. Por otra
parte, "todos los profesores están obligados a capacitar
a los docentes del sistema, a capacitarse ellos mismos y
a investigar, además de dar sus materias. Eso cambió
la impronta de estas instituciones", finaliza el Rector.
Las tres funciones
Todos los docentes del IFDC deben implementar, por
lo menos, un curso de capacitación por año. Pueden dictarlos
solos o en equipo. Los cursos y talleres son aprobados
por la Dirección de Extensión, a cargo de Darío
Javier Garciarena. La oferta es amplia y variada y, además
de recrearse constantemente, está pensada para diferentes
destinatarios: docentes del sistema educativo, egresados
y profesores del Instituto y público en general.
Pero el plantel del IFDC, además de dictar cursos,
debe tomarlos. Ana Inés Ferrarese da un ejemplo: "Yo
soy profesora de Proyecto de Investigación Visual. Hay
una colega que está ofreciendo un curso sobre una técnica
de grabado. Yo estoy haciendo esa capacitación
como alumna y, a la vez, comparto el aula con algunos
alumnos míos. Es interesante que los chicos y las chicas
nos vean trabajar así; es una instancia muy rica".
Jorge Aguilar, profesor de Música, agrega: "Es imprescindible
que los alumnos vean
que los profesores y las profesoras
también se involucran en las actividades
que se proponen".
El cruce de disciplinas es otra
marca distintiva de este IFDC. En la
formación inicial hay materias optativas
que hacen que los alumnos
pasen, sí o sí, por las distintas carreras.
"Yo muchas veces les digo a
los chicos que aprendan en Teatro a
manejar el cuerpo, la expresión",
dice Font, del área de Tecnología.
Julieta Varela, profesora de
Letras, explica: "A veces los proyectos
de investigación generan problemáticas para armar
cursos de capacitación. Se van retroalimentando
las tres funciones, no son compartimentos estancos".
El Centro de Investigaciones
"Cuando se abrió el IFDC, la urgencia y la necesidad
de armar las carreras fueron relegando la función de
investigación", recuerda Mariana Sánchez. "La investigación
siempre queda como la tercera, como la hija
menor", observa Jorge Rodríguez, profesor de
Psicología.
A medida que la actividad institucional fue estabilizándose,
comenzaron a aparecer producciones investigativas
aisladas; "pero se notaba cierta dispersión", recuerda
Rodríguez y destaca que no había una clara
política institucional de investigación. Para encauzar
esta disciplina se les ocurrió armar un espacio al que
llamaron "Centro de Investigaciones Educativas y
Sociales" (CIES). "El Centro se fue gestando a partir de
una cadena de mails y decimos que es un centro descentrado;
no hay instancias jerárquicas, no hay un director
o coordinador. Nos juntamos a trabajar".
En 2005, el CIES organizó su Primera Jornada de
Investigación con el objetivo de socializar las experiencias
y recorridos investigativos. De allí surgió una publicación,
Intersecciones: "Es una mezcla de trabajos
pero fue la primera posibilidad de darle cuerpo a lo
que se estaba haciendo", resume Rodríguez. La jornada
se repitió en el 2006, con mesas simultáneas, la figura
de comentaristas y la inclusión de estudiantes como expositores.
Varios equipos han incorporado alumnos, y muchos
de ellos reciben becas de inicio para sus investigaciones:
"No se les da dinero en efectivo, sino cincuenta pesos
por mes en material bibliográfico o viáticos", aclara
Sánchez.
Los integrantes del CIES quieren crear un foro regional
de investigaciones y una revista. "Tiene que ver
con dar visibilidad al trabajo, generar contactos", dice
el profesor de Psicología. Para ello diseñaron una página
en internet: http://www.cies.ifdcvm.edu.ar/index.html.

Los futuros profesores
Una característica de las carreras del IFDC de Villa
Mercedes es la importancia otorgada a los trayectos de
prácticas y el fuerte vínculo con el sistema educativo.
Desde primero a cuarto año los alumnos concurren a escuelas,
realizan observaciones, diagnósticos institucionales, elaboran proyectos y, finalmente, dictan clases.
Por otra parte, este año se ha implementado un proyecto
piloto de acompañamiento pedagógico a docentes
noveles, propuesto por el Ministerio de Educación
y en convenio con el Ministerio de Educación de
Francia. Las profesoras que trabajan en este proyecto
son: Raquel Giménez, Susana Salinas, Marisol Iturralde
y Gladis Morales.
Los profesores novatos que aceptaron voluntariamente
ser parte de esta propuesta son alrededor de
diez y asisten a reuniones, talleres y seminarios: "Todos
estos elementos conforman un mix tendiente al desarrollo
profesional y a la inserción menos traumática de
un docente en su primer puesto de trabajo", explica
Iturralde.
"Los directivos de las escuelas valoran muchísimo a
los docentes noveles -completa-, porque llegan con
energía y con afán de cambiar las cosas. Sin embargo,
desde el punto de vista de la gestión, no se los cuida,
porque no hay nada que intencionalmente esté propuesto
para acogerlos y facilitarles la integración a una
institución educativa que es cada vez más compleja".
En efecto, los estudiantes del IFDC egresan con gran
entusiasmo: "Estoy con muchas ganas de ejercer la docencia,
me encanta, y mi expectativa es conseguir trabajo
y dar clases, que es para lo que me estoy preparando",
comenta Marisa, que está cursando el último
año de la carrera de Letras. Fany, su compañera de 23
años, agrega: "A mí me gustaría dar clases, tengo pasión
por ir a una escuela y demostrar todo lo que aprendí.
Además, quiero hacer la licenciatura".
Gracias a un convenio con la Universidad de Río
Cuarto, los egresados del IFDC interesados en realizar
la licenciatura en Letras pueden cumplimentarla cursando
un año y medio más. "Yo me voy a dedicar a leer
y a dar clases, y luchar.... Noto que en las escuelas, como
en todas las instituciones argentinas, está todo dado
vuelta", afirma Sergio a punto de egresar como profesor
en Letras.
Estos jóvenes son integrantes de una comisión Pre-
Centro de Estudiantes. Cuenta Andrea, que además es
representante del claustro alumnos en el consejo asesor:
"Estamos en un intermedio, de la nada a algo, empezando
a movilizar un poco de ideas". "Tratamos de que
los estudiantes se interesen, pero tenemos
que tirar de un carro demasiado
pesado", dice Marisa. "Es un
problema de los institutos", agrega
Fany. "Yo creo que es un problema
del país. Es muy poca la gente que se
solidariza", sentencia Sergio, y continúa:
"Hace años que la organización
está en germen, pero nunca se pudo
consolidar un grupo que tome decisiones".
Los estudiantes quieren que el
Centro de Estudiantes no sirva solo
para solucionar problemas puntuales
sino para generar propuestas.
Imaginan que sería interesante armar
una revista: "La gente de Teatro, de
Artes Visuales, presenta sus creaciones;
pero los de Letras, no", advierte
Marisa. El año entrante, gracias a las
gestiones del Pre-Centro, se va a dictar
un curso sobre la enseñanza de Gramática en la escuela
media.
Luego de poner en la balanza los logros, las dificultades
y las tareas pendientes, Sergio elige despedirse
con optimismo: "Mirando los cuatro años anteriores, hemos
conseguido cosas, pero hay que seguir".
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