La experiencia de la Fundación Del Viso
Una Ciudad Educativa

En Del Viso, en una de las zonas más pobres del conurbano bonaerense, se desarrolla un proyecto educativo singular. La participación y el compromiso activo de la comunidad constituyen la base para que la educación genere las condiciones de un desarrollo social más igualitario en la ciudad.

Silvina Seijas / sseijas@me.gov.ar
Fotos: Roberto Heraldo Azcárate


A poco más de cuarenta kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires, en una localidad donde el 52 por ciento de los vecinos vive bajo la línea de pobreza, trabaja desde hace 20 años la Fundación Del Viso, dirigida por el periodista Marcos Cytrynblum. Allí, más de 80 instituciones se unieron para firmar el compromiso de involucrarse activamente en el mejoramiento de las condiciones educativas de la comunidad, mediante la declaración de Del Viso como "Ciudad Educativa".

El concepto de "Ciudad Educativa" surge del informe Aprender a Ser, presentado en 1972 a la Unesco por la Comisión Internacional para el Desarrollo de la Educación. Dice el informe:

"Las colectividades locales, lo mismo que la comunidad nacional, son también instituciones eminentemente educativas. [...] Y en efecto, la ciudad, sobre todo cuando sabe mantenerse a escala humana, contiene, con sus centros de producción, sus estructuras sociales y administrativas y sus redes culturales, un inmenso potencial educativo, no solo por la intensidad de los intercambios de conocimientos que allí se realizan, sino por la escuela de civismo y solidaridad que ella constituye".
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El compromiso se formalizó el 15 de noviembre pasado, pero hace tiempo que organizaciones y vecinos trabajan en el proyecto. La tarea de la Fundación empezó por lo básico: se construyeron jardines de infantes en los barrios La Loma y Los Tilos, la Escuela de Educación Especial N° 504; y la única escuela media de la localidad, la N° 4; todos establecimientos de gestión pública. Además, se refaccionó la EGB N° 39 y se equiparon otras escuelas de la zona.

Llegó después el momento de las tutorías para chicas y chicos de EGB 2 y 3; la implementación de los proyectos "Analfabetismo Cero" -destinados a jóvenes de más de 15 años y adultos- y "Cambiar la Historia" -una escuela de formación en educación popular-; y la puesta en marcha del Centro Tecnológico Educativo. El vínculo con la comunidad renovó fuerzas en 1992, cuando se creó el Programa de Acción Comunitaria (PAC) destinado a jóvenes que no tenían acceso a la escuela ni a un trabajo, y se fundaron las Casas del Niño en el centro de la ciudad y en el Barrio Pinazo.

Verónica Barrionuevo es coordinadora de una de las Casas. Entró a la Fundación cuando tenía 12 años; hoy tiene 25 y es una de las "viejitas" del PAC. Cuenta que a las Casas "asisten casi 300 chicos, a contraturno de la escuela; para formarse, trabajar, encontrar contención". Allí reciben clases de inglés, matemática, música, lectoescritura y comprensión; realizan actividades deportivas y artísticas y aprenden a compartir con sus pares y con la comunidad. "Comemos todos juntos, pero ellos se sirven la comida y levantan su plato; es parte de su responsabilidad -explica-. Si cuando terminamos una actividad dejaste todo tirado, ponete las pilas y juntalo. Es tu decisión: si vos ensuciaste, vos limpiás".

Verónica recuerda cómo era antes: chicos fuera de la escuela por sobreedad, tasas altas de repitencia y deserción, situaciones de abandono o de maltrato familiar. "Chicos que no hablaban, que eran muy retraídos, que no tenían amigos, ahora se plantan y te dicen qué les gusta y qué no; se organizan, trabajan en equipo. Hablamos de procesos muy largos, pero ves cambios increíbles: juegan en grupo, entienden lo que están leyendo, se van soltando con su cuerpo y su forma de expresarse; organizan actividades para los más chiquitos".

Pero ninguna comunidad educativa está completa sin sus maestros: Daniel García, coordinador de Educación Temprana de la Fundación, explica que la prioridad para el año próximo es arrancar con los ciclos de capacitación para docentes. "En primer lugar, porque la mayoría de ellos no pueden acceder a estas oportunidades viviendo en Del Viso; y además, porque reclaman la posibilidad de reflexionar sobre su labor, y construir una práctica educativa diferente", señala.

García coincide con Barrionuevo en el diagnóstico de la situación educativa local, pero advierte: "Para nosotros era muy importante pararnos, más que en las debilidades, en las posibilidades y fortalezas que nos brindan la articulación y el planeamiento de los recursos. Es decir, poder pensar a las escuelas, a las organizaciones sociales, a los actores comprometidos con la realidad de Del Viso, como posibles agentes de una transformación".

-¿Y le parece que la experiencia se podría trasladar a otras comunidades?

-Como movimiento de transformación educativa sería muy deseable que eso ocurriera; pero no hay que perder de vista que este es un trabajo de hormiga, una construcción cotidiana de vínculos. Es un trabajo que tiende a la generación de un nuevo tejido colectivo, y en ese sentido, debe asumir las características propias de cada comunidad.

1 Faure, Edgar, et al, Aprender a ser. La educación del futuro, Madrid, Alianza/Unesco, 1973, pág. 242.

Una utopía hecha realidad
Desde hace casi 20 años, las actividades de la Fundación Del Viso comparten entre sí criterios comunes acerca de la importancia de la educación y del protagonismo de los actores involucrados en el proceso educativo. Cada nuevo proyecto que se inicia se suma a un proceso mayor que busca generar las condiciones para que Del Viso haga de la educación la base de su desarrollo.

Nuestro trabajo con la comunidad se fortaleció en el año 1992, a partir de la creación de un programa de jóvenes dirigido a chicos que no tenían acceso a la escuela ni al trabajo y que, por ende, se encontraban en situación de exclusión social. Son esos mismos jóvenes los que, a partir de un proceso de formación sistemático, sostienen y proyectan las acciones de "Del Viso, Ciudad Educativa".

Hace un año, aproximadamente, comenzaron a reunirse algunos maestros,maestras, directores, jóvenes educadores, inspectores, vecinos, madres y padres de Del Viso, debido a la gran preocupación que provocaba en la comunidad el fracaso escolar. A partir de esos encuentros, donde se pensaba qué hacer frente al creciente deterioro de la educación y la injusticia educativa en Del Viso, se puso en marcha el sueño de una ciudad con inclusión educativa para todos.

Así surge "Del Viso, Ciudad Educativa", un movimiento con participación organizada para desafiar una realidad compleja. Desde un proceso genuino de desarrollo local: escuelas, jardines y organizaciones comunitarias de Del Viso, sumados a las autoridades educativas municipales, provinciales y nacionales nos comprometimos públicamente, en un encuentro que resultó una verdadera fiesta, a trabajar para que en el año 2011, nuestra ciudad logre condiciones educativas más justas e igualitarias.

Lizzie Wanger
Directora Ejecutiva Fundación Del Viso.
ciudadeducativa@fundaciondelviso.org.ar

     
   
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