Locos por la música

Son adolescentes, viven en la Ciudad de Buenos Aires, cursan o cursaron el secundario en escuelas porteñas y tienen algo en común. Una contrabajista de la Orquesta Infantil y Juvenil de Villa Lugano, un rockero hardcore y pacifista, una murguera de los Endiablados de Villa Ortúzar y un estudiante del Conservatorio Manuel de Falla fueron reunidos por El Monitor para que hablen de la pasión que los une.

Ivan Schuliaquer
Fotos: Roberto Azcárate

El ensamble musical de una chacarera con una pieza de Mozart, al ritmo de música pesada y con baile murguero suena novedoso. Esa fue la propuesta de Manuel Zeruffo antes de terminar la charla: "Los quería invitar porque estamos grabando un CD y estaría bueno sumar un contrabajo, un piano y que la murga venga a algunos recitales".

Los destinatarios del convite eran Vanesa Córdoba, Leandro Marquesano y Jessica Juárez que, al igual que Manuel, viven en la Ciudad de Buenos Aires. Pese a que tienen una fuerte identificación con la música y que están en la escuela secundaria, envueltos en el anonimato de una ciudad grande podrían no haberse conocido nunca. Sin embargo, el encuentro se produjo y en la charla que compartieron pasaron por diversos temas: el inicio de su relación con la música, lo que opinan sus padres sobre esto que hacen, las ventajas de pertenecer a un grupo, y lo que quieren hacer en el futuro, entre otros asuntos.

Manuel Zeruffo -17 años- va a la Escuela Técnica Cornelio Saavedra y es bajista de la banda de hardcore Zerafines. Leandro Marquesano -20- estudia en el Conservatorio Manuel de Falla y cursa un secundario acelerado. Jessica Juárez, de 15, asiste a tercer año en el colegio técnico Juan San Martín Sarmiento y es contrabajista en la Orquesta Infantil y Juvenil de Villa Lugano. Vanesa Cordoba -18- baila en la murga Endiablados de Villa Ortúzar, terminó el secundario hace un año; probó estudiar guitarra en el conservatorio, pero dejó.

-¿Cómo comenzó la relación de ustedes con la música?

Manuel: Tuve mucha influencia desde chiquito, cuando lo escuchaba a mi hermano mayor tocar la guitarra eléctrica, hacía heavy metal y yo decía "guau". Después seguí escuchando ese tipo de música y empecé a tocar la guitarra. Un día, chateando con el baterista de Zerafines, me invitó a que los acompañara a tocar a Pinamar como bajista. No sabía tocar el bajo, pero me prestaron uno y me fui.

Leandro: Mi mamá y mi papá siempre estuvieron tocando folclore; y en las reuniones en mi casa después de comer, se tocaba la guitarra. Desde muy chico me dieron instrumentos para que tocara: bombo, charango, piano. En el viaje de egresados de séptimo grado llevé la guitarra y no largué más la música. Después, estudié en el conservatorio y con maestros particulares.

Jessica: Me acerqué a la orquesta a los 11 años porque iba a ver a mi hermano más chico a todas las funciones en las que tocaba, y un día me llegó un papelito que decía que buscaban gente. Cuando entré a la orquesta quería un instrumento muy grave, me gustaba el chelo, pero el contrabajo recién se incorporaba y necesitaban contrabajistas. Con el tiempo me encantó y hoy ni loca cambiaría.

Vanesa: Yo iba los domingos a la plaza y miraba la murga, aunque no me animaba a acercarme. Hasta que un día, hace ocho años, averigüé cómo era y no me fui más. Cuando era más chica, mi mamá y mi papá estaban en una comparsa de Entre Ríos y yo quería eso. Pero después me gustó más la murga.

-¿Qué ventajas tiene pertenecer a un grupo?

Vanesa: Para mí, al ser muchos, se puede aportar más. Por ejemplo, en el baile, podés mirar y decir: "Che, quizás ese paso conviene darlo de tal manera". Y funciona como una protección, eso está bueno. Por otro lado, quizás estás peleada con alguien, muy enojada. Pero cuando hay que salir, la murga no te va a dejar pelear. Es como cuando salís con tu familia. Si tenés algún problema en la murga, lo charlás.

Jessica: En mi caso, una también tiene que aprender para el grupo. Porque si vos estudiaste la base pero alguno de los de tu fila no, te arruina el trabajo. Y también si a alguno le está costando un poco más, te acercás y lo ayudás. Todos queremos que salga lo mejor posible porque eso es fundamental para que la orquesta funcione bien. Y eso, a la vez, depende de cada uno.

Leandro: Lo que tiene la música clásica es que como es tan estructurada no tenés la libertad que te dan otros estilos, en los que alcanza con la armonía y los acordes.

Jessica: A mí eso me encanta. Es difícil porque hay que cuidar la clavija, colocar los dedos correctamente, intentar tocar bien y, además, mirar al director.

Manuel: Yo, si me pierdo, miro al guitarrista y ya está. A veces tocamos temas después de haberlos ensayado una sola vez.

-¿Qué creen que transmiten?

Vanesa: Para mí, la murga y el carnaval son alegría. No hay una murga triste. Los bombos, las banderas, es increíble. Si bailás en la murga es porque te gusta la fiesta, el brillo, las lentejuelas. Es muy bueno que transmitamos eso: con las canciones, con el baile.

Manuel: Es un show. Está bueno porque nos amigamos con el público, que hace lo que quiere. A veces, a fanáticos de la banda y que se saben los temas, los invitamos a subirse al escenario a tocar. El otro día fue la primera vez que cobramos entrada: un peso más una fruta. Y antes de tocar repartimos ensalada de frutas a toda la gente para que comiera mientras nosotros tocábamos.

Jessica: En mi caso tiene más que ver con lo que hay que transmitir: depende de la parte, hay que tocarla como te diga el director. Si la canción es triste, tenés que intentar que la persona que te escuche se conmueva y sienta el momento por el que estaba atravesando el compositor.

Manuel: Quizás nos presentamos en algún lugar punk y creo que les abrimos la cabeza. Tocamos temas hardcore, y después hacemos cosas que nada que ver. Así la gente escucha todo tipo de música. Nuestro estilo lo autodenominamos hippie-happy-hardcore. Hippie porque somos pacifistas y humanistas; happy, por la buena onda y la felicidad, y hardcore porque casi todas las canciones son de ritmo rápido.

-¿Cómo fueron sus experiencias con las clases de Música?

Leandro: En el colegio tuve un gran profesor de Música, Aníbal Gluzman, que incentivaba a todo el mundo. Me acuerdo de que estaba en la sala de Música y una nena estaba tocando dos cosas, bastante mal. Y el profesor se acercó y le dijo: "Muy bien, estás mejorando". Estuvo muy copado al darle un apoyo, el aliento es muy importante. No podés decirle a un chico que recién empieza que toca pésimo. Eso no lo incentiva, todo lo contrario.

Vanesa: A mí eso me pasó en guitarra. Cuando fui por primera vez al conservatorio, me pidieron que tocara algo; y como me costaba, el profesor me dijo: "Esto lo toca hasta un pibe de 12 años". Y eso te tira abajo, una le pone la mejor onda. Creo que era maestro solamente porque le pagaban.

Jessica: Yo me quedé pensando en lo que comentaba Leandro acerca de cómo no hay que tirar abajo a los demás. El director de nuestra orquesta dice que evitemos el "pero" porque esa sola palabra anula todo lo anterior. Mejor decir : "Qué bien tocaste. La próxima tratá de agregarle.". Por otro lado, no tengo Música en el colegio, pero en la primaria era horrible. Solo cantabas las marchas. No era música, era cantar.

-¿Cómo ven sus padres la relación que tienen con la música?

Jessica: Para mi familia es una responsabilidad. El instrumento pesa mucho, o sea que mi mamá o mi papá me tienen que acompañar. A ellos les gusta porque no tuvieron la oportunidad, y les encanta ver en el escenario a sus tres hijos. Siempre se ponen primeros: mi hermana toca el corno y mi hermano el trombón.

Manuel: A mis viejos no les gusta el cantante de mi banda. No lo entienden mucho. A veces estoy escuchando música que a mí no me suena para nada pesada (menos al lado de otras cosas que escucho), y ni bien la pongo me dicen: "¡Sacá eso!". Pero me ayudan, mi papá me da una mano para trasladar las cosas.

Vanesa: Mi mamá a veces se enoja conmigo porque el único día que tiene libre es el domingo, y yo estoy en la murga. Se queja porque quizás hay una fiesta familiar y salgo, entonces me cuestiona: "¡Preferís viajar tres horas para bailar cinco minutos, sin cobrar, en lugar de venir a comer con nosotros!".

Jessica: Mi mamá, con los conciertos se pone muy nerviosa. Es terrible. Nosotros tres estamos tranquilos, y mi mamá "¡Pasame esto, traeme aquello!". Y eso nos altera.

Leandro: Lo que me aconseja mi papá es que cuando toque, cobre. A los 20 años, ya tenés otro tipo de responsabilidad. A la música la estoy viendo desde un punto de vista mucho más económico, sé que no voy a vivir del amor.

-¿Qué piensan que harán en el futuro?

Manuel: Algo que tenga que ver con el sonido o con la música. Y si nos va bien con la banda, me quiero dedicar a eso.

Vanesa: Me encantaría vivir de la murga, aunque no se puede. Todo el mundo me pregunta qué pienso seguir. Iré a trabajar. Aunque no sé si voy a estudiar porque nada me apasiona como para dedicarme. Me gustaría algo relacionado con los chicos: maestra jardinera o de primer grado.

Jessica: Quiero hacer algo relacionado con la música porque siempre aprendés algo nuevo, nunca vas a conocer todo. Lo que me llena es la orquesta, aunque algo voy a estudiar cuando termine el colegio y me gustaría ir al conservatorio.

Leandro: Me quiero dedicar a la música. Me encanta tener la posibilidad de viajar. Me aburre todo lo que sea rutinario: despertarse temprano para ir a la oficina, llegar a las seis de la tarde y que tu mujer te reciba con tus hijos.

Vanesa: Yo lo vivo al revés. Si no tengo un horario me cuelgo: me pasó con el conservatorio porque iba si quería. Entonces, al no tener la obligación, nunca entraba.

-¿Qué los sorprendió de lo que hacen los demás?

Vanesa: Me pareció muy raro lo de Manuel porque no conocía bandas de hardcore así, parecen humanistas, tienen canciones en las que le cantan a la naturaleza. Pensaba que ese estilo de música pesada era siempre "muerte, muerte, sangre".

Jessica: Yo creía lo mismo.

Leandro: A mí lo que me llamó la atención es lo que contaba

Vanesa: que viajan tres horas para actuar cinco minutos y que no les pagan un peso.

Vanesa: Yo justo me quedé impactada por lo de Leandro porque hace algo que le gusta y le pagan. A mi hermano le encanta tocar la guitarra y a veces dice: "¿Te imaginás cuando llegue el día en que me llamen para tocar la guitarra y me paguen?". Es muy bueno que te pase eso.

Manuel: Los quería invitar porque estamos grabando un CD y estaría bueno sumar un contrabajo, un piano y que la murga viniera a algunos de los recitales.

     
   
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