Diez números de El Monitor:
Mirada retrospectiva

Hace dos años, iniciabamos esta nueva etapa de El Monitor con la esperanza de revitalizar su tradición como vínculo comunicante entre el Ministerio y los docentes, y al mismo tiempo asumir el nuevo desafío de abrir un espacio plural de debate y reflexión en torno a los problemas que marcan la tarea educativa en la Argentina de hoy.

Uno de los objetivos centrales fue expresar la diversidad de voces de nuestro sistema educativo. Hemos intentado hacer de El Monitor un medio de comunicación abierto a docentes y alumnos de regiones diferentes, que estudian y enseñan en escuelas con problemáticas diversas y que incluso provienen de tradiciones culturales o lingüísticas disímiles. En cada uno de estos espacios, nos hemos encontrado con docentes que trabajan con creatividad y constancia para ofrecer una mejor calidad educativa para sus alumnas y alumnos. Los caminos, las búsquedas pedagógicas, los obstáculos a sortear varían enormemente; las preguntas, las preocupaciones y los ideales, en cambio, suelen ser recurrentes.

Algunas de esas cuestiones son las que hemos ido transitando en los distintos números de El Monitor: desde la enseñanza y apropiación de la lengua, hasta la transmisión de la memoria o la calidad y la igualdad para todas las escuelas, desde la convivencia y el cuidado hasta los nuevos desafíos que impone el mundo contemporáneo. Tratamos de hacer una revista que abriera preguntas importantes sin postular respuestas preconcebidas. No queríamos la voz unívoca y monocorde de un Estado central que emitiera la línea oficial -decíamos en octubre de 2004- y sí buscábamos palabras escritas con y por los docentes, en diálogo con la sociedad. Una revista en la que convivieran las voces de reconocidos especialistas de larga trayectoria académica, las de trabajadores de la educación y la cultura que aportan la experiencia y la reflexión cotidianas, y últimamente las de niños y jóvenes que participan todos los días de la aventura de aprender.

Apostamos a una revista en la que hubiera espacio para la literatura y el humor, para diferentes expresiones artísticas, para el deporte. Hemos querido que El Monitor fuera una publicación hecha fundamentalmente desde el respeto al trabajo, a la formación, a la vocación de los maestros. Por eso, en cada número, mostramos maestros y escuelas no "modelos" ni "ejemplares", sino con una experiencia que creemos estimulante para sus colegas.

Hemos querido que más que "la revista del Ministerio" El Monitor fuera una revista que edita el Ministerio pero que expresa la pluralidad de experiencias de las escuelas y los docentes argentinos. Nuestros lectores son quienes deberán juzgar hasta qué punto logramos acercarnos a estas metas. Pero vale señalar que, para el equipo de El Monitor, la experiencia ha resultado más que gratificante. Por eso deseamos agradecer muy especialmente a todas aquellas escuelas, docentes, alumnos, artistas, académicos, directivos, dirigentes sociales que en estos dos años aceptaron compartir su saber y su experiencia con nosotros y con todos los educadores argentinos. Gracias a ellos, estos diez números de El Monitor fueron posibles.

De ahora en más, El Monitor aspira a crecer. Nos proponemos llegar a más docentes, con más ejemplares y más números. También abriremos una nueva etapa con el Canal Educativo Encuentro, próximo a comenzar a transmitir. Con las ganas de siempre. Las que nos contagian nuestros lectores, nuestros entrevistados y, sobre todo, los chicos que se esfuerzan, aprenden y crecen en las escuelas argentinas.

Daniel Filmus
Inés Dussel
 
Inés Tenewicki
   
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