Notas para pensar la infancia en la Argentina
Figuras de la historia reciente *

Sandra Carli

El ciclo que va de la pos dictadura al año 2000 ha dejado en la niñez argentina las huellas de cambios globales y locales que lo diferencian de otros ciclos históricos. El traumático pasaje del modelo de sociedad integrada de principios de los años setenta al modelo de sociedad crecientemente polarizada y empobrecida de fines de los años noventa, en el marco de la expansión mundial del capitalismo financiero, permite constatar que el tránsito por la infancia como un tiempo construido socialmente asume hoy otro tipo de experiencias respecto de generaciones anteriores y da lugar a nuevos procesos y modos de configuración de las identidades. La cuestión de la infancia se constituye, entonces, en un analizador privilegiado de la historia reciente y del tiempo presente1 que permite indagar los cambios materiales y simbólicos producidos en la sociedad argentina,pero a la vez es también un objeto de estudio de singular importancia en tanto la construcción de la niñez como sujeto histórico ha adquirido notoria visibilidad.

Las décadas de 1980 y 1990 del siglo XX en la Argentina fueron de estabilidad democrática y al mismo tiempo de aumento exponencial de la pobreza. Desde la perspectiva de una historia de la infancia podemos decir que este ciclo histórico, que es posible analizar retrospectivamente luego del impacto de la crisis del 2001, muestra a la vez tendencias progresivas y regresivas: si por un lado se produjeron avances en el reconocimiento de los derechos del niño y una ampliación del campo de saberes sobre la infancia, el conocimiento acumulado no derivó en un mejoramiento de las condiciones de vida de los niños, y en ese sentido estos perdieron condiciones de igualdad para el ejercicio de sus derechos. En buena medida la infancia como experiencia generacional se tornó imposible de ser vivida según los parámetros de acceso e integración social del ciclo histórico anterior, pero al mismo tiempo se convirtió en signo, en una sociedad crecientemente visual que puso en escena los rostros de esa imposibilidad y los rasgos emergentes de las nuevas experiencias infantiles.

Una mirada desde el presente ilumina el ciclo histórico reciente y nos permite en forma preliminar esbozar una serie de hipótesis:

I. La niñez devino un verdadero laboratorio social en el marco de un proceso histórico dominado por la aceleración del cambio científico-tecnológico, la desaparición gradual del mundo del trabajo, la globalización económica y tecnológica y la mundialización de la cultura. Decimos "laboratorio social" porque los niños nacidos en la Argentina durante los años ochenta, y más aún en los noventa, crecieron en un escenario en profunda mutación, y se convirtieron en testigos y en muchos casos en víctimas de la desaparición de formas de vida, pautas de socialización, políticas de crianza. En el caso argentino, el pasaje del viejo país al nuevo (Feijoo, 2001) -marcado por el desempleo, la movilidad descendente y el aumento de la pobreza- produjo una brecha mayor entre generaciones contemporáneas en cuanto a condiciones de vida y horizontes de futuro y un aumento notorio de la desigualdad social dentro de la misma generación infantil. Se produjo, por otra parte, el pasaje de una sociedad infantil caracterizada por la mezcla social a una sociedad crecientemente marcada por las diferencias sociales. Pasaje traumático que permite identificar distintas temporalidades de la historia argentina en el presente, desde el niño que en un carro tirado por un caballo recorre por la noche la gran metrópoli y que recuerda el siglo XIX, hasta el niño que accede a las más modernas tecnologías del siglo XXI desde la privacidad del hogar familiar.

II. En este escenario en franca mutación, la niñez adquirió visibilidad, al mismo tiempo que se produjo cierta invisibilización de las consecuencias trágicas que tuvo sobre los niños el cambio de estructura social en la Argentina. En esta nueva visibilidad colaboró el reconocimiento de los derechos del niño, que dio lugar a cierta universalización de la identidad infantil en la medida que en la concepción del niño como "sujeto de derecho" se inscribieron signos mundiales que disolvieron las diferencias y desigualdades locales y territoriales en una estética global. A la vez que el niño "sujeto de derecho" fue enunciado de un discurso de democratización de las instituciones de menores y de interpelación a los gobiernos nacionales, este se constituyó en una figura global en un escenario de aumento inédito de la vulnerabilidad de la infancia en la Argentina. Los medios, en tanto espacios de la visibilidad y del reconocimiento social (Barbero, 2003a: 108), generaron en estas décadas productos que colaboraron de diversa manera con una estetización o espectacularización dramática de la experiencia infantil.

III. Se desarrolló en este ciclo histórico un proceso de creciente mercantilización de los bienes y servicios para la infancia, los cuales incluyen un espectro amplio y variado de fenómenos que van desde la explosión de los maxiquioscos y las jugueterías hasta la privatización comercial del festejo de cumpleaños infantiles. Bienes y servicios que adquirieron valor de cambio, valor de uso y valor de signo en un escenario de acceso material desigual de la población infantil al consumo, y de debilitamiento general de los espacios públicos. El proceso que algunos autores denominan de macdonalización de la sociedad como nueva racionalidad económica (Ritzer, 1996) intervino en la circulación de un nuevo tipo de signos que asumen aspectos polémicos -en un contexto de aumento de la desigualdadpor la combinatoria de deseos, necesidades e investimientos afectivos que el consumo infantil genera, y su impacto en la constitución de las identidades sociales.

IV. Esta creciente mercantilización fue contemporánea del debilitamiento del Estado-Nación como cuerpo de pertenencia imaginaria durante estas décadas (Sidicaro, 2000: 12), dejando atrás en el tiempo aquella potente y a la vez polémica interpelación estatal de la población infantil de las décadas de 1940 y de 1950 (véase Carli, 2005). Si bien en el caso de la niñez no hubo un debilitamiento de la acción estatal en sentido estricto -en tanto en la década de 1990 se diseñaron políticas educativas y sociales activas con rasgos polémicos-, se produjo la escisión entre cierta retórica del discurso estatal referido a la niñez y las políticas económicas que operaron un despojo sin precedentes de las generaciones futuras.

Las políticas de infancia pensadas como políticas en las que se pone en juego la representación del niño en el sentido de "hablar en nombre de" otro ausente en el momento de la representación (Carli, 2003a), a la vez que se especializaron y dieron lugar a otro tipo de presencia en el organigrama y en la agenda estatal, encarnaron la crisis de la relación entre representantes y representados, con el telón de fondo de la reforma del Estado y el cambio profundo de la estructura social. Maestros que a lo largo de los años noventa ocuparon la escena pública hablando "en nombre de" los alumnos del sistema educativo, y más tarde familiares que hablan "en nombre de" sus hijos víctimas de situaciones de muerte o maltrato, comenzaron a llevar adelante políticas de representación de niños y adolescentes que indican tanto la crisis de las mediaciones estatales como el componente político de los vínculos educativos y filiales.

V. Las identidades infantiles se vieron afectadas por procesos de homogeneización y heterogeneización sociocultural. Mientras ciertos elementos indican formas de uniformización de la cultura infantil como resultado de una cultura global sobre la infancia, el aumento de la desigualdad social generó una mayor e irreversible distancia entre las formas de vida infantil, si solo atendemos al contraste entre el country y la villa como hábitats paradigmáticos (véase Svampa, 2001; Del Cueto, 2003; Arizaga, 2004; Redondo, 2004). Si bien es posible realizar una lectura totalizadora de la identidad infantil en el período teniendo en cuenta ciertas marcas globales y la permanencia de dispositivos modernos como la escuela, es necesario un trabajo de destotalización de las identidades (Hall, 2003) que tenga en cuenta los procesos de apropiación diferencial de los niños.2 Ello no implica dejar de destacar el predominio de elementos de estandarización y de estereotipia en la oferta cultural-comercial para niños que sesga los modos de apropiación, recordando a su vez la mayor permeabilidad del niño frente a los relatos. Las condiciones desiguales para el acceso provocaron no solo el aumento de diferencias, sino también la presencia de nuevas formas de distinción social a través del consumo infantil, distinciones que parecen retrotraernos a la etapa previa a la ampliación del acceso al consumo que se produce en las décadas de 1940 y de 1950 en la Argentina.

VI. El carácter simétrico o asimétrico de la relación entre niños y adultos resulta una clave de lectura de fenómenos y procesos de este ciclo histórico. La interacción asimétrica entre niños y adultos (Galende, 1994), que en el terreno psíquico se liga con las diferencias entre la sexualidad infantil y la sexualidad adulta, asume desde el punto de vista sociocultural formas y contenidos variados, lo que da cuenta de la dislocación y/o inversión de las posiciones de los sujetos en la cadena generacional y del cuestionamiento de sus fundamentos, en un período atravesado por debates referidos a la "crisis de autoridad" en la familia, en la escuela y en la sociedad en general y por la presencia de fenómenos como el aumento de la violencia en los vínculos intergeneracionales, el crecimiento del trabajo infantil y hasta la expansión de la pedofilia en el país. Las fronteras entre las edades y el sentido social y cultural de la prohibición están permeados por la crisis de un imaginario de continuidad, de pasaje intergeneracional para la sociedad en su conjunto y de alcances de la responsabilidad adulta
[...]. Finalmente, queremos destacar que la experiencia cultural contemporánea es también una experiencia crecientemente audiovisual en la que el proceso de construcción visual de lo social requiere abordar la realidad también como realidad de representaciones (Barbero, 2003b). La realidad infantil nos habla así a través de su representación, pero también de lo que en ella está ausente.

BIBLIOGRAFÍA:
Arizaga, María Cecilia,"Prácticas e imaginario en el proceso de suburbanización", en Cuenya, B., Fidel, C., y Herzer, H., Fragmentos sociales. Problemas urbanos de la Argentina. Buenos Aires, Siglo XXI, 2004.
Barbero, Jesús-Martín, La educación desde la comunicación. Bogotá, Norma, 2003a.
Barbero, Jesús-Martín, "Estética de los medios audiovisuales", en: Xirau, R, y Sobrerilla, D., Estética. Madrid, Trotta, 2003b. Carli, Sandra,"Educación pública. Historia y promesas", en: Feldfeber, M. (comp.), Los sentidos de lo público. Reflexiones desde el campo educativo. Buenos Aires, Noveduc, 2003a.
Carli, Sandra, "Los únicos privilegiados son los niños", en: Todo es historia N°. 457. Agosto de 2005, pp. 58-65.
Del Cueto, Sandra, Los únicos privilegiados. Estrategias educativas de las nuevas clases medias. Tesis de maestría, Instituto de Altos Estudios Sociales, Universidad Nacional de General San Martín, 2003.
Feijóo, María del Carmen, Nuevo país, nueva pobreza. Buenos Aires, Fondo de Cultura Económica, 2001
Galende, Emiliano,"El niño y la historia", en: Diarios Clínicos No. 7, Buenos Aires, Lugar Editorial, 1994.
Hall, Stuart (2003)."Introducción: ¿Quién necesita la identidad?",en: Hall, S. y Du Gay, P. (comps), Cuestiones de identidad cultural. Buenos Aires, Amorrortu.
Lash, Scott (1997). Sociología del posmodernismo. Buenos Aires, Amorrortu.
Ludmer, Josefina (2002)."Temporalidades del presente", en: Boletín/10, Centro de Estudios de Teoría y Crítica Literaria, Universidad Nacional de Rosario.
Redondo, Patricia (2004). Escuelas y pobreza. Entre el desasosiego y la obstinación. Buenos Aires, Paidós.
Ritzer, George (1996). La macdonaldización de la sociedad. Un análisis de la racionalización en la vida cotidiana. Barcelona, Ariel.
Sidicaro, Ricardo (2002). La crisis del Estado y los actores políticos y socioeconómicos en la Argentina (1989-2001). Buenos Aires, Libros del Rojas.
Svampa, Maristella (2001). Los que ganaron. La vida en los countries y barrios privados. Buenos Aires, Biblos.

* Extraído del capítulo "Notas para pensar la infancia en la Argentina (1983-2001)", en: La cuestión de la infancia. Entre la escuela, la calle y el shopping. Sandra Carli (comp.), Buenos Aires, Paidós, 2006. Publicado con la autorización de la autora y la editorial.

1 Decimos "analizador" en tanto es a partir de la pregunta por la infancia en la Argentina que podemos comprender procesos históricos más generales. Entendemos por tiempo presente "una yuxtaposición o superposición de pasados y de futuros y una conjugación de temporalidades en movimiento cargadas de símbolos, signos y afectos". (Ludmer, 2002: 94).
2 Scott Lash define a la mercantilización como uno de los procesos de des-diferenciación en la cultura posmoderna, que cuestiona la autonomía de la esfera cultural y la vincula con la esfera del consumo y de la producción que avanza en la actualidad sobre la educación y el ocio (1997).

   
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