La niñez contemporánea
Aportes para repensar a los sujetos de la escuela
Inés Dussel
Myriam Southwell
/ dossier@me.gov.ar

Alguien decía, hace bastante, que los hijos se parecen más a su tiempo que a sus padres. Con esa frase querían evidenciar que cada época imprimió características peculiares a los sujetos, confrontándolos con determinados problemas, con instituciones particulares, con tecnologías y modos de entender la cultura que los moldearon y los ayudaron a devenir adultos.

La escuela tuvo mucho que ver con la delimitación de la infancia, tanto por la difusión de un discurso psicológico que estableció de manera taxativa qué debía esperarse de los niños, como por la expansión de una idea de minoridad-incompletud- inmadurez que colocó a la infancia en un lugar subordinado, cuya voz y perspectivas no debían tenerse en cuenta. También tuvo mucho que ver con la producción de una infancia "correcta" y "aceptable" en términos morales y políticos. Una recorrida por los textos escolares nos permite ver los esfuerzos estatales para construir "un buen niño": patriota, ejemplo ciudadano, moralmente medido y con pautas de higiene y con roles sociales claramente delimitados. Veamos una lectura clásica:

Amigos que no convienen.
Diez clases de personas que no convienen para amigos de un joven: 1) Los que no tienen sentimientos religiosos. 2) Los que no tienen lenguaje decente y pulcro. 3) Los que tienen malos modales y son muy despreocupados. 4) Los amigos de murmuraciones y de críticas a todo el mundo. 5) Los mundanos y que solo saben de modas, teatros, bailes, etc. 6) Los muy presumidos y amigos del lujo. 7) Los que no saben hablar más que de tonterías. 8) Los que están siempre manoseando a sus compañeros. 9) Los que mienten más que un periódico liberal. 10) Los que no son buenos con sus padres y hermanos. Pues todos estos no pueden ser jamás buenos amigos.
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Pero hay que destacar que esas formas de entender a la infancia fueron desplegadas de maneras diversas, y que siempre hubo distintas experiencias de la infancia. Nuestro colega Pablo Pineau hace una riquísima descripción de algunos modos de ser infante en torno a los años 60 en la Argentina a través de la historieta Mafalda, esa magnífica obra de Quino. En esa banda de amigos hay modos muy distintos de ser niño o niña. Manolito, el niño trabajador, es quien más manifiesta su condición de descendiente de inmigrantes -y esto le juega en contra-; Mafalda impugna a los adultos que han hecho del mundo un lugar injusto, desigual y violento desde un lugar de niñez lúcida y crítica; Miguelito, el infante inocente, permanece protegido de los desvelos de una vida adulta en un tiempo de juego; Susanita aparece como el prototipo de una concepción conservadora y pueril de ser mujer; Libertad enuncia la politización de una generación que pronto decidiría intervenir activamente en los asuntos públicos.2

Mafalda nos ayuda a entender que hay modos distintos de experimentar la niñez. La pluralidad de infancias es un elemento a destacar, en contra de una visión escolar que tendió a encerrar las experiencias infantiles en un armazón rígido que excluyó formas de ser niño o niña que no encajaban en estos parámetros. Pero además hay que destacar que en el último tiempo se suceden discursos tremendistas/ alarmantes/implacables/severos sobre la infancia: la infancia en peligro por las nuevas tecnologías; la infancia en crisis (o la infancia finalizada, la infancia inexistente) por la irrupción de los medios electrónicos y la transformación de las familias; la infancia peligrosa, la infancia abandonada, la infancia cartonera o la infancia de la calle, todas figuras que aparecen investidas de una falta de futuro y una falta de presente, difíciles de asimilar para la institución escolar.

En las notas que siguen, queremos presentar algunos aportes para hablar de la infancia de otras maneras, que es un modo de buscar aproximarse a las formas múltiples de ser niño o niña en la Argentina de hoy. Nos interesó reunir aportes de distintas disciplinas: psicoanalistas de niños que ven en el consultorio la transformación de las relaciones entre adultos y niños/as; pedagogos a quienes les preocupan nuestras maneras de educar, y el cruce entre la economía, la política y la institución escolar; periodistas que analizan la manera en que se habla de la niñez en los medios, fenomenales constructores de la opinión pública cuya tematización contribuye a visibilizar problemas y a ofrecer lenguajes que no siempre ayudan a una relación mejor con los niños; sociólogos que están investigando la niñez actual, sobre todo en su relación con los medios electrónicos y los videojuegos, para entender qué se ha transformado, y cómo, en estos últimos años.

Infancias plurales, entonces, pero también infancias que hay que ver en sus posibilidades, y no solo desde sus amenazas. Quisiéramos, a través de este dossier, ayudar a pensar en la infancia sin enarbolar el discurso del riesgo y del peligro inmediato. Buscamos poder vincularnos con las distintas maneras de ser infante de hoy, sin sentir que una amenaza inmediata se cierne sobre nosotros, y sobre la niñez. También, claro, hay que mantener el alerta sobre las consecuencias de las transformaciones que estamos viviendo. ¿Qué pedagogías necesita hoy esta infancia? ¿Qué políticas educativas son necesarias para atender sus necesidades, para protegerla y cuidarla y a la par ir dándole márgenes crecientes de autonomía? Son preguntas que todos los que estamos involucrados en la educación debemos tomar en serio, para que la escuela sea una experiencia relevante para la niñez de hoy, para ampliar sus márgenes de acción, sus recursos culturales y sus posibilidades de imaginarse como adultos plenos, con proyectos y con futuro.

1 Lecturas Graduadas, Cuarto Libro, Edit. H.M.E, Artes Gráficas Modernas, 1925.
2 Pineau, Pablo, Otra vez sopa: imágenes de infancia y escuela en Mafalda.Conferencia en el VII Congreso Iberoamericano de Historia de la Educación Latinoamericana. Universidad Andina Simón Bolívar, Quito, Ecuador, 2005.

   
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