Soneto a Cristo Crucificado


No me mueve, mi Dios, para quererte
el cielo que me tienes prometido,
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.

¡Tú me mueves, Señor!
Muéveme el verte
clavado en una cruz y escarnecido;
muéveme ver tu cuerpo tan herido;
muévenme tus afrentas y tu muerte.

Muévenme en fin, tu amor,
y en tal manera
que aunque no hubiera cielo, yo te amara,
y aunque no hubiera infierno, te temiera.

No me tienes que dar porque te quiera,
pues aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera.

(Atribuido a Santa Teresa de Ávila)

 


Efemérides Culturales Argentinas
Copyright © 2001 - 2012
Todos los derechos reservados
Ministerio de Educación de la Nación
Subsecretaría de Coordinación Administrativa
Producción: Dirección de Gestión Informática