|
¡Un
niño nos ha nacido!,
dijo el ángel jubiloso.
Es suave tierno y hermoso
y Dios nos lo ha concedido.
Al
filo de madrugada
la humanidad en desgracia.
En un instante de gracia,
muy pronto quedó curada.
A
esta galera, tan triste,
tierno infante, tú visitas,
y con tu amor depositas
la salvación que nos viste.
Todo
bondad, tu persona
a Dios le tiene contento.
Testifica tu lamento
la humildad, que nos perdona.
|
Con
tu espíritu, divino,
y tu carne, ser humano,
nos traes tu vida de hermano
como un soplo cristalino.
¡Oh!,
Jesús : nació de madre,
obediente, en Dios contento.
Y en su mismo nacimiento
portaba el perdón del Padre.
Gracias,
demos al Señor
por tanta misericordia.
Nunca bastará la historia
Para dar fe de su amor.
Rafael
A. Marañon
|