|
Canciones
y Poesías
Bollitos
de ternura
Carta
de un
hijo a sus padres
Como
pájaros
en el aire
El
abuelo
La
oración
de un padre
Mi
viejo
Pensamiento
de un hijo
Una
mujer >
|
|
Hay
una mujer que tiene algo de Dios por la inmensidad de su amor
y mucho de ángel por la incansable solicitud de sus cuidados.
Una mujer que, siendo joven, tiene la reflexión de una anciana
y en la vejez trabaja con el vigor de la juventud.
Una mujer que si es ignorante descubre los secretos de la vida con más
acierto que un sabio
y, si es instruida, se acomoda a la simplicidad de los niños.
Una mujer que, siendo pobre, se satisface con la felicidad de los que
ama
y, siendo rica, daría con gusto su tesoro por no sufrir en su corazón
la herida de la ingratitud.
Una mujer que, siendo vigorosa, se estremece con el lamento de un niño
y, siendo débil, se resiste a veces con la bravura del león.
Una mujer que, mientras vive no sabemos estimar porque a su lado todos
los dolores se olvidan,
pero después de muerta daríamos todo lo que tenemos por
mirarla de nuevo un solo instante,
por recibir de ella un solo abrazo, por escuchar una sola sílaba
de sus labios.
De esa mujer no me exijáis el nombre si no queréis que empape
con lágrimas vuestro álbum
porque ya la vi pasar en mi camino.
Cuando crezcan vuestros hijos leédles esta página
y ellos, cubriendo de besos vuestra frente, os dirán que un humilde
viajero,
en pago del suntuoso hospedaje recibido,
ha dejado aquí para vos y para ellos un boceto del retrato de su
madre.
|