"Vosotras
mismas, espontáneamente, con esa cálida ternura que
distingue a las camaradas de una misma lucha, me habéis dado
un nombre de lucha: Evita. Prefiero ser solamente Evita a ser la esposa
del Presidente, si ese 'Evita' es pronunciado para remediar algo,
en cualquier hogar de mi Patria..."
(27 de febrero de 1947)


"...Ha llegado la hora de la mujer que comparte una causa
pública y ha muerto la hora de la mujer como valor inerte y
numérico dentro de la sociedad. Ha llegado la hora de la mujer
que piensa, juzga, rechaza o acepta, y ha muerto la hora de la mujer
que asiste, atada e impotente, a la caprichosa elaboración
política de los destinos de su país, que es, en definitiva,
el destino de su hogar. Ha llegado la hora de la mujer argentina,
íntegramente mujer en el goce paralelo de deberes y derechos
comunes a todo ser humano que trabaja, y ha muerto la hora de la mujer
compañera ocasional y colaboradora ínfima. Ha llegado,
en síntesis, la hora de la mujer argentina redimida del tutelaje
social, y ha muerto la hora de la mujer relegada a la más precaria
tangencia con el verdadero mundo dinámico de la vida moderna."
(12 de marzo de 1947)


"... La mujer del Presidente de la República, que os habla, no
es más que una argentina más, la compañera Evita, que está luchando
por la reivindicación de millones de mujeres injustamente pospuestas
en aquello de mayor valor en toda conciencia: la voluntad de elegir,
la voluntad de vigilar, desde el sagrado recinto del hogar, la marcha
maravillosa de su propio país. Esta debe ser nuestra meta...".


"La Patria dejará de ser colonia, o la bandera flameará
sobre sus ruinas" |







"Mis descamisados,
yo quisiera decirles muchas cosas, pero los médicos me han
prohibido hablar. Yo les dejo mi corazón y les digo que estoy
segura, como es mi deseo, que pronto estaré en la lucha, con
más fuerza y más amor, para luchar por este pueblo al
que tanto amo, como lo amo a Perón... Pero si no llegara a
estar por mi salud, cuiden al general, sigan fieles a Perón
como hasta ahora, porque eso es estar con la Patria y con ustedes
mismos..."
(17 de octubre de 1951)


"Si es preciso haremos justicia con nuestras propias manos.
Yo le pido a Dios que no permita a esos insensatos levantar la mano
contra Perón porque, ¡guay de ese día! Ese día,
mi general, ¡yo saldré con el pueblo trabajador, con
las mujeres del pueblo, con los descamisados de la Patria, para no
dejar en pie ningún ladrillo que no sea peronista!"
(1º de mayo de 1952)








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"Con
las cenizas de los traidores construiremos la Patria de los humildes"


"Cuando elegí ser Evita, sé que elegí
el camino de mi pueblo. Ahora, a cuatro años de aquella elección,
me resulta fácil demostrar que efectivamente fue así.
Nadie sino el pueblo me llama Evita. Solamente aprendieron a llamarme
así los descamisados. Los hombres de gobierno, los dirigentes
políticos, los embajadores, los hombres de empresa, profesionales
e intelectuales que me visitan suelen llamarme 'Señora'; y
algunos incluso me dicen públicamente 'Excelentísima'
o 'Dignísima Señora' y, aun a veces, 'Señora
Presidenta'. Ellos no ven en mí más que a Eva Perón.
Los descamisados, en cambio, no me conocen sino como Evita."
(La Razón de mi vida)


"... La razón es muy simple: el hombre puede vivir
exclusivamente para sí mismo. La mujer, no. Si una mujer vive
para sí misma, yo creo que no es una mujer o no puede decirse
que viva..."
(La Razón de mi vida)


"Quiero hacer hasta el último día de mi vida
la gran tarea de abrir horizontes y caminos a mis descamisados, a
mis obreros, a mis mujeres. Yo sé que, como cualquier mujer
de pueblo, tengo más fuerzas de las que aparento tener y más
salud de la que creen los médicos que tengo. Tal vez un día,
cuando yo me haya ido definitivamente, alguien dirá de mí
lo que muchos hijos suelen decir, en el pueblo de sus madres cuando
se van, también definitivamente: ¡Ahora recién
nos damos cuenta que nos amaba tanto!"
(La Razón de mi vida)
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