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Primeros Años
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Vida política
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El final
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Eva
y Perón: la política
El
15 de enero de 1944 un terremoto destruyó el 90% de los
edificios de la ciudad de San Juan. Murieron 7 mil personas y
quedaron 12 mil heridos. Desde la Secretaría de Trabajo
y Previsión, Perón organizó una movilización
nacional a la que fueron invitados los artistas más populares.
Eva Duarte participó de la colecta por los damnificados.
El 22 de enero se realizó un gran festival en el Luna Park
a beneficio de las víctimas del terremoto. Eva Duarte y
el coronel Perón comenzaron una relación que legitimaron
socialmente el 9 de julio en la función de gala del Teatro
Colón.


Dos días antes, el General Farrell -presidente desde el
11 de marzo (tras la renuncia de Ramírez)- había
designado vicepresidente de la Nación a Perón, reteniendo
éste su cargo en la Secretaría y en el Ministerio
de Guerra, el que le había sido confiado poco antes.


El 6 de mayo de ese mismo año Eva había sido elegida
presidente de la Agrupación Radial Argentina, entidad de
propósitos solidarios y gremiales de la que fue fundadora
en 1943. Perón se había convertido en el hombre
clave del gobierno y en la figura más irritante para la
oposición. La presencia de Eva y el lugar que le había
otorgado Perón fueron un blanco para los propios camaradas
de armas. Si el coronel era un hombre atípico, la mujer
que estaba a su lado lo era aún más: había
decidido estar junto a un hombre, no detrás de él.
Y Perón lo había aceptado. Inadmisible por entonces.


El 13 de octubre de 1945 un sector de la oficialidad logró
imponer la renuncia de Perón a todos sus cargos. Fue detenido
y trasladado a Martín García. En la madrugada del
17 de octubre los obreros comenzaron a abandonar sus lugares de
trabajo y se volcaron a la Plaza de Mayo: exigían la presencia
del coronel. Por la noche Perón se asomó al balcón
de la Casa Rosada y anunció la convocatoria a elecciones.


Sobre el papel desempeñado por Eva en la crisis del 17
de octubre la evidencia es sólo testimonial, en el estado
actual de las investigaciones. En tal sentido, y según
el caso, la hallamos peleando entre sus hombres codo con codo
(Alberto Merlo), tendiendo los hilos del movimiento, llevando
a la gente a la plaza y poniéndose, el 17, a la cabeza
de los descamisados (Perón), sin tener ninguna participación
en la movilización (Cipriano Reyes), o ausente en la descripción
de los sucesos (Luis Monzalvo). Pero Eva no se adjudicó
en ningún momento un rol conductor en la jornada: Perón
fue reconquistado por el pueblo.


Desde Martín García, Perón le había
escrito dos cartas. En una de ellas le decía: "Hoy
he escrito a Farrell pidiéndole acelere mi retiro: en cuanto
salgo nos casamos y nos iremos a cualquier parte a vivir tranquilos".
El casamiento civil se llevó a cabo el 22 de octubre; el
religioso, el 10 de diciembre; lo de vivir tranquilos en cualquier
parte, no llegó nunca...


El Partido Laborista consagró la fórmula Perón-Quijano
para las elecciones que habrían de celebrarse en febrero
de 1946. A fines de diciembre se inició la gira proselitista
por el interior del país. "El Descamisado", el
tren de la campaña, andaba y desandaba caminos.


Por primera vez en la historia del país la esposa de un
candidato lo acompañaba. Estaba junto a él en los
actos, repartía escudos partidarios, tenía contacto
directo con la gente
Se perfilaba otra mujer: Eva entraba
decididamente en la política. El 18 de febrero dio un paso
más: se celebró un mitin de las mujeres obreras
en el Luna Park para proclamar su adhesión a la fórmula
laborista. El candidato a la presidencia, enfermo, no pudo asistir.
Eva les llevó su palabra. Era su estreno como oradora.
No la dejaban hablar. En cada intento, la respuesta era: "¡Queremos
a Perón!". Pocos meses después sería
aclamada.

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