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Primeros Años
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Vida política
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El final
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Primera
dama: sus inicios en la acción social
Tras
la asunción de Perón, Evita se instaló en
el cuarto piso del palacio de Correos y Telecomunicaciones, donde
comenzó a atender a las delegaciones obreras que solicitaban
su intervención para obtener mejoras o su colaboración
en la solución de problemas gremiales. Esta relación
con el gremialismo se intensificó hasta 1952 y conformó
un sólido basamento de su poder político y un eficaz
sostén de su obra.


Comenzó también a recibir a los necesitados y a
ocuparse de sus urgencias. Prestaba apoyo a la política
gubernamental, dirigiéndose con especial atención
a un sector al que hasta entonces no se le había hablado:
el 25 de julio dio un mensaje a las mujeres del país, anunciándoles
nuevas medidas gubernamentales destinadas a combatir el agio y
la especulación. Las visitas a las fábricas -que
se harían frecuentes desde octubre- y las recorridas por
los barrios pobres la ponían en contacto con el pueblo
y sus necesidades.


A partir del 24 de septiembre ocupó el despacho de Perón
en la Secretaría de Trabajo y Previsión. Eva se
concebía a sí misma como "el puente"
que acercaba a Perón con su gente. Sería más
que eso... Con el correr de los años su actividad se tornaría
cada vez más intensa y sus jornadas, interminables. Comenzaba
por la mañana, atendiendo los casos más urgentes
en la Residencia, se trasladaba luego a la Secretaría,
donde recibía a los humildes y a los gremios. Si las entrevistas
eran interrumpidas para cumplir con la asistencia a alguna recepción,
homenaje, visita o acto protocolar, la gente se quedaba esperando
su regreso. Invariablemente ella volvía y no partía
hasta que todos hubieran sido atendidos. Cuando, ya enferma, se
le aconsejaba aminorar su ritmo de trabajo, la respuesta era invariablemente
la misma: "No tengo tiempo, tengo mucho que hacer".
El mismo ritmo y la misma exigencia eran impuestos a sus colaboradores.


Hasta los primeros meses de 1947 Evita ya había sacado
sus primeras armas: implementó un plan de turismo infantil,
partiendo el primer contingente de hijos de obreros el 6 de enero
de 1947 hacia las sierras de Córdoba; gestionó y
entregó subsidios para coadyuvar en la construcción
de policlínicos destinados a obreros curtidores, textiles
y del vidrio; distribuyó subsidios otorgados por las autoridades
estatales (gracias a su mediación) a más de 500
familias sin recursos; distribuyó ropa, víveres
y enseres entre familias necesitadas. Desde un comienzo encaró
la "ayuda social directa": un trabajo, una medicina,
una vivienda. Esta instancia continuaría a lo largo de
todos sus años de acción.


Simultáneamente, empezó a viajar al interior. El
26 de octubre de 1946 partió a Córdoba, donde se
inauguraron dos policlínicos para ferroviarios, construidos
por la Dirección General de Asistencia y Previsión
Social, una dependencia del Ministerio de Trabajo. El 30 de noviembre
viajó a Tucumán. Terminada la campaña electoral
los viajes no cesaron, sino que prosiguieron hasta 1951, cuando
ya Eva no podía continuar con su ritmo debido a los problemas
de salud.

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