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Cronología
1977
Alguien
anda por ahí
Reúne once cuentos en los que Cortázar vuelve a superarse a sí
mismo. Se abre con la inquietante melancolía de "Cambio de
luces" y culmina con la violencia policial de "La noche
de Mantequilla". Cortázar no sólo crea climas y situaciones
irrepetibles, también es capaz de sorprender con proezas estilísticas
como "Usted se tendió a tu lado", donde la historia
se narra simultáneamente en dos registros distintos; o se da el
lujo de rescatar un cuento escrito en los años cincuenta -"La
barca o Nueva visita a Venecia"-, intercalando comentarios
que lo cargan de ironía y matices infinitos. Sólo Cortázar es
capaz de ofrecer tanta riqueza al entusiasmo permanente de sus
lectores.
Cambio
de luces
Vientos alisios
Segunda vez
Usted se tendió a tu lado
En nombre Boby
Apocalipsis de Solentiname
La barca, o Nueva visita a Venecia
Reunión con un círculo rojo
Las caras de la moneda
Alguien que anda por ahí
La noche de Mantequilla
Ceremonias
1978
Territorios
Antes de lanzarse a conquistar los territorios de estas páginas,
Cortázar y su amigo y diagramador Julio Silva decidieron entrenarse
en compañía de un especialista en la materia, el famoso Buffalo
Bill. Los tres compadres aparecen aquí junto a Stting Bull, Crew
Eagle y Johnny Baker. Con la misma alegría y desenfado de lenguaje
que lo caracteriza, Julio Cortázar recorre los territorios de
algunos de sus artistas más queridos y admirados: Pierre Alechinsky,
Rita Renoir, Alois Zötl, Leopoldo Novoa, Jacobo Borges, Guido
Linás, el propio Julio Silva, Antonio Saura, Jean Thiercelin,
Sara Facio, Alicia D´Amico, Leo Torres Agüero, Leonardo Nierman,
Luis Tomasello, Adolf Wölfli, Hugo Demarco, Fréderic Barzilay...
Acompasado con artísticas fotografías que enmarcan la escritura
siempre ágil del escritor argentino, el libro es una acertada
reunión de arte con literatura. Sin duda, "Territorios"
es una obra de Cortázar que vale la pena conocer.
Explicaciones
más bien confusas
País llamado Alechinsky
Homenaje a una joven bruja
Paseo entre las jaulas
De otros usos del cáñamo
Reunión con un círculo rojo
Grabados de Guido Llinás
Un Julio habla de otro
Diez palotes surtidos diez
Constelación del Can
Estrictamente profesional
Traslado
Las grandes transparencias
La alquimia, siempre
Diálogo de las formas
-Yo podría bailar ese sillón - dijo Isadora
Poseía permutante
Carta del viajero
1979
Un
tal Lucas
Este libro es el regreso de Cortázar al mundo lúdico y desopilante
de "Historias de cronopios y de famas". Bajo el nombre
de Lucas, un tal Julio se explaya sobre sus pianistas favoritos,
la vida de algunos artistas excéntricos, las costumbres de ciertas
familias argentinas, el amor y los amigos. Transgresor inagotable,
también ofrece consejos para lustrarse los zapatos, escribir poemas
reversibles, dar conferencias, hacerse echar a patadas de un concierto
o nadar en una pileta de gofio. Más que un libro de ficciones,
es un verdadero manual contra la solemnidad. No es un libro de
cuentos, ni una novela, ni una obra misceláneas. Es un libro de
Julio Cortázar, es decir, un itinerario espiritual de lo cotidiano,
una carta de navegación ciudadana llena de guiños, de picardías,
de señas dirigidas al lector como una invitación a participar
en el juego. Es una obra para conocer todo lo que se puede conocer
de Lucas: sus luchas, sus compras, su patriotismo, su patrioterismo,
sus comunicaciones, sus intrapolaciones, sus desconciertos, sus
críticas de la realidad, sus clases de español, sus meditaciones
ecológicas, sus soliloquios, sus... más insospechados rincones
del alma y cotidianidad. El juego que propone el libro podrá comenzarse
por donde el lector quiera, saltando sus páginas. Quizá porque
este Lucas -trasunto asistemático de un tal Cortázar- ha hecho
todo lo que tenía que hacer y se detiene de vez en cuando para
dejar, benévola o malignamente, constancia de algo de lo que ha
hecho. Caprichosamente, sí, pero también con el admirable rigor
de quien fue, en verdad, un maestro.
I
Lucas,
sus luchas con la hidra
Lucas, sus compras
Lucas, su patriotismo
Lucas, su patrioterismo
Lucas, su patiotismo
Lucas, sus comunicaciones
Lucas, sus intrapolaciones
Lucas, sus desconciertos
Lucas, sus críticas de la realidad
Lucas,sus clases de español
Lucas, sus meditaciones ecológicas
Lucas, sus soliloquios
Lucas, sus arte nuevo de pronunciar discursos
Lucas, sus hospitales (I)
II
Destino
de las explicaciones
El copiloto silencioso
Nos podría pasar, me crea
Lazos de familia
Cómo se pasa al lado
Un pequeño paraíso
Vidas de artistos
Texturologías
¿Qué es un polígrafo?
Observaciones ferroviarias
Nadando en la piscina de gofio
Familias
«Now shut up, you distasteful Adbekunkus»
Amor 77
Novedades en los servicios públicos
Burla burlando ya van seis delante
Diálogo de ruptura
Cazador de crepúsculos
Maneras de estar preso
La dirección de la mirada
III
Lucas,
sus errantes canciones
Lucas, sus pudores
Lucas, sus estudios sobre la sociedad
de consumo
Lucas, sus amigos
Lucas, sus lustradas 1940
Lucas, sus regalos de cumpleaños
Lucas, sus métodos de trabajo
Lucas, sus discusiones partidarias
Lucas, sus traumatoterapias
Lucas, sus sonetos
Lucas, sus sueños
Lucas, sus hospitales (II)
Lucas, sus pianistas
Lucas, sus largas marchas
El
perseguidor y otros relatos
Prólogo de Nicolás Rosa.
1980
Queremos
tanto a Glenda
En estos 10 relatos insuperables hay variantes para todos los
paladares de lectura: rituales públicos y privados, pesadillas
que surgen a plena luz del día, cruces imperceptibles entre la
realidad y la imaginación, humor, violencia y melancolía. Desde
la exquisita ambiguedad de "Orientación de los gatos"
a la perfecta construcción lógica de "Anillo de Moebius",
desfilan los temas que Cortázar ha sabido, como pocos, convertir
en literatura de antología: los sueños, los gatos, los cuadros,
el tiempo, la música, las infinitas trampas del lenguaje. Y ese
sabor persistente e indefinible que, como en toda gran obra, está
más allá de toda fórmula. "Queremos tanto a Glenda"
es un libro plenamente cortazariano, no sólo por sus temas recurrentes
sino por la manera característica de construir las historias,
que avanzan en aparente imprecisión, con detallada morosidad,
haciéndonos esperar el paso siguiente con anticipada sorpresa:
que, cuando llegue, será asombro, no engaño. Es cortazariano también
por el empleo de lo trivial como ámbito del misterio; por el uso
de lo sentimental, y aun de lo cursi, para elaborar lo fantástico;
por el convencimiento que nos deja de que no hay nada más irreal
que esa extensión plana que llamamos vida diaria. Cortazariano
por esa forma de aceptar con el mismo gesto lo insólito y lo banal,
y por ese entender lo fantástico, más que como invención, como
descomposición de lo real en sus múltiples espejos y laberintos.
Cortazariano, sobre todo, por la evidencia de que no hay lado
de acá y lado de allá, sino tiempo; y no sólo en la relación misterio-realidad,
sino, lo que es más difícil de admitir, incluso en lo ético.
I
Orientación de los gatos
Queremos tanto a Glenda
Historia con migalas
II
Texto en una libreta
Recortes de prensa
Tango de vuelta
III
Clone
Graffiti
Historias que me cuento
Anillo de Moebius
Monsieur
Lautrec
Contiene dibujos de Hermenegildo Sabat.
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