La
tierra de Borinquen
donde he nacido yo
es un jardin florido
de mágico primor.
Un
cielo siempre nítido
le sirve de dosel
y dan arrullos plácidos
las olas a sus pies.
Cuando
a sus playas llegó Colón
exclamó lleno de admiración:
¡Oh!, ¡Oh!, ¡Oh!, ésta es la
linda
tierra que busco yo.
Es
Borinquen la hija, la hija
del mar y el sol, del mar y el sol,
del mar y el sol, del mar y el sol,
del mar y el sol.
Música:
D. Félix Astol y Arterias (1847).
Letra: Manuel Fernández Juncos.
Arreglo: Ramón Collado.