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Entrevista imaginaria
Este
reportaje obviamente no es real, pero las ideas son auténticas.
Esta entrevista se confeccionó considerado expresiones de
Belgrano, tomadas de diferentes documentos y de su vida.
¿Qué sintió ante la
llegada de los invasores ingleses?
Confieso que me sentí indignado. Era muy doloroso ver a mi
patria cayendo bajo otra dominación.
¿Es verdad que el 24 de mayo de
1810 usted amenazó al virrey Cisneros con echarlo?
Juré que si a las 3 de la tarde del día siguiente
el virrey Cisneros no había sido derrocado, yo mismo, a fe
de caballero, lo derribaría con mis armas.
¿Qué relación ha tenido
con los demás miembros de la Junta?
Yo creo que ellos recelaban de mi generosidad, de mi fervor... Como
siempre pasa en las comunidades integradas por hombres, hay distintas
ideas, distintos enfoques, muchos equivocados, algunos porque defienden
intereses espurios, otros acertados... Yo me considero un hombre
limpio; nunca me presté a nada. Tengo la impresión
de que en algún momento algo en mí empezó a
molestar y creo que por eso me mandaron al interior al frente de
las tropas.
¿Qué figura podría
decir que respeta o admira?
Entre 1812 y 1813 traduje la despedida de George Washington al pueblo
de los Estados Unidos porque siempre he sentido una gran admiración
por su sentido democrático. Me impactó enterarme de
que él mismo acosejara a su pueblo evitar la reelección
mientras él no aceptó la suya propia porque, según
sus palabras, debían venir otras personas a completar su
obra. Sin duda, es el gran demócrata de América del
Norte.
¿Cómo logró ser un
buen militar si ésa no era su carrera?
Después de haber participado en las milicias contra los invasores
ingleses, recurrí a un maestro para que me diera algunas
lecciones de manejo de armas. De hecho, esto me sirvió y
mucho en el Paraguay en el Alto Perú. De todos modos, siempre
privilegié la difusión de las ideas de manera política.
Ir a las armas siempre ha sido para mí el último recurso
a considerar.
Sin embargo, dicen que usted es muy riguroso
con sus jefes y oficiales subalternos...
Yo conozco bien a nuestros paisanos y sin esta exigencia, que me
repugna, no se podría hacer de ellos buenos soldados. Las
masas están muy atrasadas en nuestro país.
¿En qué proyectos siente que ha podido plasmar sus
ideas?
Siempre me sentí conmovido por la situación de desamparo
que vive la mujer hoy en día. Por eso puse empeño
en crear escuelas profesionales para que pueda ganarse la vida de
manera honesta y enseñar a sus hijos sus derechos y obligaciones
porque ellos van a ser los ciudadanos del futuro.
¿Qué otras escuelas fundó?
Cuando fui designado secretario perpetuo del Consulado en 1794,
se me dio la facultad de intervenir en todos los aspectos culturales.
Eso me otorgó impulso para fundar la Escuela de Náutica,
porque los extranjeros se llevan la mayor parte de las utilidades
con el flete. También pude erigir las escuelas de Bellas
Artes, la de ingenieros, la de matemáticos y la de agricultura.
¿Qué piensa de los caudillos
que proponen un sistema de gobierno federalista?
No tenemos ni virtudes suficientes ni la educación necesaria
como para ser una República. Lo que nos conviene es una monarquía
moderada.
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