Inicio Publicaciones Prensa Noticias Sindicación de contenidos
 
 


Prensa


Integra la serie de tres videos “Memorias del Futuro”, del Ministerio de Educación de la Nación
Un documental sobre los que saben prenderle fuego al alma de los alumnos

“Vidas Maestras” reúne testimonios de 15 ilustres maestros de más de 75 años que dedicaron su vida a la educación en distintas disciplinas. Sabiduría y compromiso para una tarea con la mira puesta en el otro.

Maestro. Un término que forma parte de nuestro lenguaje cotidiano, pero cuyo verdadero sentido pareciera perderse dentro del imaginario social. ¿Qué significa, realmente, ser maestro? Este es el interrogante que se busca responder desde el documental “Vidas

Berta Braslavsky. Especuialista en alfabetización.

Maestras”, uno de los cuatro videos que forma parte de la serie “Memorias del Futuro”, un material elaborado por la Dirección Nacional de Gestión Curricular y Formación Docente, del Ministerio de Educación de la Nación.
Vidas Maestras reúne los testimonios de 15 docentes de más de 75 años de edad, quienes han dedicado -y dedican-, su vida a la educación. La sabiduría, el compromiso y la vocación se hacen presentes en cada uno de los relatos de estos ilustres formadores que afirman que los enorgullece ser llamados “maestro”.
“Para enseñar, hay que tener percepción del otro. Saber lo que necesita, lo que le falta. Por eso no se puede enseñar desde el egoísmo”, explica Ljerko Spiller, reconocido violinista, docente y, desde 2001, Ciudadano ilustre de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. El educador transmite, entrega saberes y, al hacerlo, comparte con quien tiene enfrente. Así lo entiende también María Fux, célebre profesora de danza, que resume la tarea docente en tres palabras: “Enseñar es dar”. Y dar es un encuentro con el otro que sólo es posible cuando se respetan las individualidades. “Un buen maestro es aquel que sabe adaptarse a las necesidades de cada chico”, dice Ida Deanna, maestra de Cipolleti, con la convicción de quien dedicó gran parte de su vida a forjar destinos.
El docente, entienden, tiene que guiar al alumno hacia el desarrollo de sus potencialidades para dar así lugar a un proceso transformador y único: el descubrimiento de la propia esencia.

María Fux. "Enseñar es dar", dice la profesora de danza.

Es que, como dice el educador Hugo Di Taranto, “el maestro es un modificador de almas”. Una tarea que, sin duda, conlleva una cuota importante de compromiso, aunque no por eso deba desarrollarse con rigurosa solemnidad. Muy por el contrario, todos destacan la importancia de encarar la labor con alegría. “Sin alegría no se puede enseñar”, asegura Di Taranto. El director técnico de fútbol rosarino Ángel Tulio Zof coincide con esta visión, por eso no puede dejar de mencionar la incidencia que tienen los salarios en el ánimo de los maestros: “El docente debe estar bien pago; porque si tiene un sueldo muy bajo, ¿con qué entusiasmo va a ir a enseñar?”
Ante la pregunta de por qué se necesitan docentes, Delia Beltrán, profesora en Letras cordobesa, explica que la importancia del maestro reside en el papel que está llamado a cumplir como agente de cambio capaz de eliminar las diferencias de base que producen (y reproducen) desigualdades entre los seres humanos. Para esto, dice, es esencial que “el hombre tome conciencia de sí mismo y que (el educador) transmita valores”. Por su parte, Ovide Menin, profesor y rector universitario de Santa Fe, destaca que el docente ocupa un lugar privilegiado que lo legitima para “evocar, motivar y transmitir” conocimientos en los educandos.
La función transformadora que todos coinciden en otorgarle al docente remite a la necesidad de capacitar maestros de modo tal que puedan afrontar el desafío
que la tarea impone. La profesora y especialista en alfabetización Berta Braslavsky entiende que esto sólo es posible si se forma al docente en la experiencia de educar. “Su formación tiene que estar estrechamente vinculada al acto de enseñar. Solamente se aprende a enseñar enseñando”, dice, y advierte que se trata de un proceso lento y complejo.
El documental cierra con la imagen de los quince docentes recordando a aquellos maestros que supieron marcar el destino prometeico de sus vidas. Porque, como expresa una de las frases de George Steiner que acompaña el relato de los docentes en el filme, “Los buenos maestros son los que prenden fuego en las almas nacientes de sus alumnos

DESIRÉE JAIMOVICH
ESPECIAL PARA CLARIN

Volver