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Educación Secundaria
Líneas estratégicas nacionales para la educación media (2004-2007)


 

La profunda y prolongada crisis económica, social y política de nuestro país ha impactado severamente sobre la situación de millones de argentinos. Los abruptos cambios en las condiciones de vida, en las actividades económicas, sociales y culturales han sido una tendencia sostenida en las últimas décadas, y se manifiestan, entre otras, en un fuerte proceso de desigualdad y de exclusión social acompañado de una altísima proporción de la población viviendo en condiciones de pobreza e indigencia inéditas en la historia de nuestro país.
Los niveles de pobreza de la población total del país han crecido a más del doble durante los últimos años (de 23% en mayo de 1995 al 50% en mayo del 2002 - EPH, INDEC). En el caso de los jóvenes en particular, la proporción de la población que se encuentra bajo la línea de pobreza se incrementa hasta alcanzar el 72,2% (12 a 14 años) y el 70,2% (15 a 17 años) (EPH, 2003).
En este contexto de fuertes cambios y de complejos y desiguales procesos de implementación de la reforma del sistema educativo, la Educación Media presenta un escenario sumamente heterogéneo y de fragmentación estructural. Ello se manifiesta tanto en la diversidad de situaciones entre las jurisdicciones como al interior de ellas, en relación con los diferentes modelos institucionales que configuran la actual oferta de Educación Media (EGB 3, Educación Polimodal /nivel medio), lo cual contribuye a reproducir y a ampliar las desigualdades sociales en el acceso al conocimiento y la cultura.
De esta manera, las jurisdicciones y sus equipos encargados del gobierno y la gestión de estos tramos del sistema educativo han enfrentado y enfrentan complejos desafíos vinculados con los procesos de cambio que interpelan el lugar del Estado y el de sus instituciones, los modos de hacer política, así como la configuración estructural del sistema educativo.
La extensión de la obligatoriedad hasta el noveno año, o su equivalente, sumado al incremento de la demanda educativa por más educación por parte de las familias de los sectores populares, han generado un fuerte crecimiento de matrícula en estos tramos del sistema educativo (la tasa de crecimiento matricular entre 1994 y 2002 de la Educación Media es de 113%).
Sin embargo, los sectores más pobres, aún cuando acceden a la escuela en mayor proporción que en el pasado, no logran completar mayoritariamente la educación secundaria y son muchos los que no culminan la escolaridad obligatoria. Sería necesario también discutir la calidad de la educación que reciben los que permanecen en ella.
El contexto de desigualdad social actúa como freno a esta expansión y genera condicionantes que hacen difícil sostener la escolarización de los jóvenes de los nuevos grupos sociales que ingresan a la escuela.
En este sentido, si bien la expansión de la escolarización favoreció a los sectores más pobres, esta inclusión implicó un aumento de las desigualdades en la calidad de las trayectorias escolares de los niños y los jóvenes.
Los problemas de la Educación Media no son sólo propios de nuestra sociedad; son temas de debates y de desafíos de muchos países. En las últimas décadas diferentes países han procurado generar otras condiciones para implementar renovadas propuestas escolares que den respuestas a los interrogantes de una realidad que ya no satisface las expectativas de las nuevas generaciones.
Los distintos procesos que emprendieron las jurisdicciones argentinas generaron, en algunos casos, condiciones favorables para producir cambios en las escuelas. Se reconoce una renovación parcial de los contenidos curriculares en las prácticas, la implementación de innovaciones institucionales y el desarrollo de proyectos escolares que promueven la inclusión de los jóvenes, el desarrollo de emprendimientos productivos y de experiencias con la comunidad local. Cabe destacar los múltiples esfuerzos cotidianos de directivos y docentes para encontrar respuestas frente a los problemas que afectan a una población de jóvenes en condiciones de vulnerabilidad.
No obstante, muchas de las cuestiones nodales persisten (a veces agudizadas) y requieren de abordajes complejos y de acciones sustentables en el mediano plazo. En este marco, la escuela debe ser pensada como espacio de inclusión social y educativa y como el lugar de la comprensión de este presente que habilite un futuro diferente.
Es responsabilidad del Estado generar políticas que apunten a recomponer las condiciones para que todos los jóvenes y adolescentes tengan un justo acceso a las instancias de escolaridad, transitando por experiencias educativas significativas en la construcción de sus proyectos de vida y en su integración al mundo social, cultural y productivo.
Ante la gravedad de la situación vigente y el desafío que supone trabajar por los cambios en la escuela media hoy, vinculados con aspectos tanto estructurales como aquellos referidos a las propuestas escolares, es necesario recuperar el mediano plazo como un horizonte de políticas con renovados modos de intervención. Estas deben reposicionar a un estado renovado como garante de la construcción de horizontes igualitarios para toda la sociedad.
En el marco de atención de las problemáticas señaladas, el Ministerio de Educación plantea las orientaciones políticas para la educación media. Estas orientaciones no tienen la pretensión de construir modos homogéneos de enfrentar los problemas que, con sus particularidades, se dan en los sistemas locales. Del mismo modo, los lineamientos que más abajo se exponen deberán ponerse en diálogo con las particularidades locales e integrar esfuerzos conjuntos en dirección a superar los problemas señalados.

Reconfigurar el papel del estado en la política educativa. La profundización de las desigualdades educativas se vincula no sólo con los condicionantes sociales, sino también con las acciones políticas que pueden realizar el estado nacional y de los estados provinciales como responsables de un sistema educativo democrático, justo e igualitario. Ampliar

Superar los aspectos severos de la fragmentación del sistema educativo. El sistema educativo argentino presenta una gran heterogeneidad en la oferta de las diferentes regiones, verificándose situaciones, características y tradiciones diversas en cada una de ellas, así como la convivencia de diferentes modelos o "arreglos" institucionales, muchos de ellos configurados por una "hibridación" de tradiciones y culturas institucionales diferentes, propias de la educación primaria y de la enseñanza media y técnico profesional. Ampliar

Renovar el sentido formativo de la Educación Media. Las transformaciones del mundo cultural y social desafían el papel de la escuela media en múltiples aspectos: la formación de ciudadanía, la vinculación con el mundo del trabajo, la adquisición de saberes para la continuidad de estudios, el lugar que ocupa la experiencia escolar en las vidas de los adolescentes. Las certezas que caracterizaban la enseñanza media en el pasado están en cuestionamiento. La necesidad de construir un futuro diferente para el país pone en la agenda política la discusión por el sentido formativo de la escuela media. Ampliar

Sostener propuestas institucionales inclusivas. En una sociedad fracturada generar estrategias de inclusión y fortalecer los procesos de transmisión cultural son parte de una misma tarea para las escuelas. Los procesos de exclusión que atravesaron a nuestra sociedad en los últimos años han encontrado en la escuela a una de las pocas instituciones del Estado que alojaba a aquellos que quedaban "al margen" de otras formas de inclusión social y cultural. Ampliar

Recrear el vínculo pedagógico entre los docentes y los jóvenes. La ruptura del tejido social ha impactado fuertemente en los procesos educativos y en las relaciones intergeneracionales. Uno de sus efectos visibles parece ser la erosión del vínculo pedagógico que se manifiesta en el desencuentro de expectativas de docentes y de alumnos, a partir de la emergencia de nuevas identidades juveniles y de situaciones inéditas en las escuelas. Ampliar

Priorizar la centralidad de la enseñanza y jerarquizar la docencia. Los cambios sociales, culturales y productivos contemporáneos han dado lugar a nuevos modos de acceder, acumular y valorar conocimiento en sus múltiples formas. Ello desafía a la escuela media en su función educativa y sus modos de transmisión del patrimonio cultural. Ampliar

Promover cambios en el modelo institucional de la escuela media. Los cambios estructurales, institucionales y curriculares que se implementaron en la última década, a partir de la puesta en marcha de la ley Federal de Educación, han permitido la incorporación de decenas de miles de jóvenes. Sin embargo, habría que señalar a la par dos cuestiones. En principio, que la implementación produjo una explosión de modelos institucionales, no equivalentes entre sí, como se ha señalado anteriormente. Por el otro, que estos cambios no se han correspondido de igual manera con alteraciones sustantivas en la cultura institucional de la escuela media, ni con los resultados esperados respecto de la calidad de los aprendizajes, del tránsito por ciclos y niveles y de las condiciones de egreso de los jóvenes de todo el país. En este sentido, se hace necesario incidir políticamente en estos rasgos de la estructura y cultura de las instituciones educativas. Ampliar

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