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Plan Nacional de Lectura


Líneas temáticas

PNLDesde sus comienzos, el Plan Nacional de Lectura planificó sus acciones en el marco de algunas líneas temáticas, las que, a medida que se desarrollaban y se reconocían en todo el país, le fueron otorgando al Plan una identidad institucional. Así, se concretaron acciones dentro de las siguientes líneas:
•  El docente como lector
•  El docente como mediador
•  Literatura infantil y juvenil
•  Narración oral
•  La lectura en contextos de diversidad lingüística y cultural

El docente como lector

PNL Líneas Temáticas
La narración oral suele provocar en los chicos y grandes que escuchan los relatos, y cuando se les muestra y se les informa sobre el libro del que están tomados, el deseo de leer ese libro.

El Plan Nacional de Lectura, junto a los equipos que conforman los planes provinciales, se ocupa de los docentes como lectores y en esta línea pone el acento en la capacitación con un objetivo muy amplio y general: formar y fortalecer a los maestros, profesores y bibliotecarios como lectores adultos. ¿Qué hace falta para alcanzar ese objetivo? En primer lugar, un espacio institucional para que los docentes se sigan construyendo como lectores, ya que esa construcción no ocurre de una vez y para siempre sino que -como toda práctica- exige que se ejercite y se reflexione sobre ella. En encuentros, jornadas y seminarios los docentes recorren con sus pares y con un capacitador distintas cuestiones que tienen que ver con el oficio de ser lector. En principio, se invita a cada docente a que recupere su historia como lector, cuáles fueron sus primeras lecturas y cómo continuó ese recorrido. Ese trazado fortalece su identidad ya que es muy común que entre los participantes de los talleres surjan comentarios que cargan de valor positivo esa autobiografía, que la hacen digna de ser la historia de un lector. En esos encuentros aflora la pasión que los lectores suelen manifestar y que siempre convoca a repetir la experiencia a la vez que conjura miedos y abre nuevas posibilidades. El trabajo con literatura para adultos que se lleva a cabo en casi todas las jurisdicciones provoca que muchos docentes se encuentren y reencuentren con la lectura de cuentos, novelas y poemas con los que extienden el universo de sus lecturas, solo orientado en muchos casos- a cubrir las necesidades de la actualización profesional y la labor en el aula. Estos talleres con textos literarios para adultos generan variados comentarios de los docentes; algunos se sorprenden, otros se muestran reacios, pero en poco tiempo se sumergen en la aventura de buscar significados y conmoverse con la tensión de un relato o la audacia de un poema innovador.
Salta, Mendoza, Corrientes, Entre Ríos, Santa Cruz, San Juan, La Rioja y Tucumán -entre otras provincias- trabajan con esta línea. Cuando terminan estos encuentros, los maestros y profesores agradecen la posibilidad de reconocerse nuevamente como lectores. En la provincia de Santiago del Estero, en el taller "El docente como lector", realizado dentro del marco de la Escuela Itinerante del área de Desarrollo Profesional Docente, muchos profesores subrayaron que el taller había logrado que renovaran sus propios deseos de leer y que también habían sentido ganas de transmitir esa experiencia a sus alumnos.

El docente como mediador
Formar lectores es uno de los principales objetivos del Plan Nacional de Lectura y en esa tarea la función del docente como mediador es fundamental. Ser mediador significa acompañar a los alumnos en el descubrimiento y el desafío de leer por uno mismo; contribuir a que adquieran confianza en los sentidos que van construyendo sin que la impaciencia lleve al adulto a clausurarlos con su propia interpretación.
El trabajo del mediador consiste, por lo dicho, en una habilitación para que el otro viva la experiencia; no se trata de "darle el sentido" sino de ayudarlo y guiarlo para que ensaye, pruebe y desande los recorridos tantas veces como sea necesario, es decir, permitirle y estimularlo a que lea.
El docente necesita formarse como mediador de lectura. Por eso, desde el Plan de Lectura se organizan cursos, talleres y seminarios para que maestros, bibliotecarios, profesores y otras personas interesadas conozcan recursos para formar lectores. Además de promover el encuentro entre el mediador y el libro, en esas instancias de capacitación se reflexiona sobre lo hecho para que haya transformaciones -y no solo entretenimiento- en los jóvenes aprendices de lectores pero también en los mediadores, que se asombran y descubren nuevas miradas.

Literatura infantil y juvenil
Esta línea es una de las preferidas por los docentes en casi todas las jurisdicciones. Y es que los maestros y bibliotecarios son conscientes de que no pueden formar lectores entre los alumnos del sistema educativo sin conocer aquellos textos capaces de entusiasmar y generar actos de lectura en esos chicos. La literatura infantil y juvenil constituye un universo cultural poderoso que requiere del docente una mirada crítica ya que los corpus -que se renuevan constantemente-incluyen obras maravillosas pero también otras, más estandarizadas, pensadas fundamentalmente con criterios comerciales. De manera que un buen mediador -para orientar a cada chico según sus gustos- necesita conocer las disponibilidades y también desarrollar criterios para elegir los mejores libros, guiar las adquisiciones de acervos de las bibliotecas, informarse de las nuevas ediciones.
Los docentes se capacitan como mediadores recorriendo todas las posibilidades en cuanto a géneros: novelas y cuentos, poemas y obras de teatro para los más chicos y también para los adolescentes y adultos. Además de conocer las variedades en cuanto a los formatos: libros álbum, libros ilustrados, libros objeto para todas las edades, colecciones.

Narración oral
Aprender a leer en voz alta para un "público" y narrar cuentos es otra de las líneas que trabajan los equipos del Plan de Lectura de las 24 jurisdicciones del país. Se realizan talleres coordinados por narradores orales que, desde su comienzo, el Plan estimuló entre los docentes de todos los niveles -no sólo para los de inicial y EGB1- y entre otros miembros de la comunidad. La narración oral suele provocar en los chicos y grandes que escuchan los relatos, y cuando se les muestra y se les informa sobre el libro del que están tomados, el deseo de leer ese libro; tal vez, porque acceder a la historia escrita, que está allí fija, imperecedera, es un modo de apropiarse de esas palabras que, una vez escuchadas, se esfumaron o quedaron solo en retazos.
En cada encuentro de capacitación, los docentes practican cómo seleccionar los textos apropiados para narrar, es decir, cuáles relatos tienen las condiciones necesarias para ser narrados y que generen atención, entusiasmo y reflexión, y cuáles son los pasos y los recursos para preparar ese relato.
En esta línea, además de tomar la narración oral como una forma de promocionar la lectura, es importante que no sólo los maestros, los bibliotecarios y los profesores sean capacitados y estimulados a narrar. También los chicos, los jóvenes, los abuelos y otros miembros de la comunidad merecen aprender y a contar cuentos e historias -reales o de ficción-.

La lectura en contextos de diversidad lingüística y cultural
Promover acciones, intercambiar propuestas y recorrer aportes de la investigación para la promoción de la lectura en el marco de las políticas públicas es una tarea que implica, necesariamente, el conocimiento y reconocimiento de la multiplicidad de escenarios, la diversidad lingüística y cultural presente en los distintos grupos en todo el país, sus modos de leer, y sus particulares acercamientos a los libros y apropiaciones de sentidos en diversas prácticas lectoras. Se trata de construir entre todas las jurisdicciones un mapa que dé cuenta de las acciones de promoción de la lectura en contextos de multilingüismo e interculturalidad: escuelas en comunidades aborígenes, en zonas de fronteras, escuelas rurales pero también escuelas de la periferia de las grandes ciudades en las que se escuchan otras lenguas y otras experiencias culturales.
En las jornadas regionales y en el marco del trabajo de capacitación y formación docente en algunas provincias, por ejemplo en Salta, Jujuy, Misiones y Formosa, se han realizado talleres con docentes en servicio de escuelas con población aborigen, en los que se relataban y analizaban experiencias de lectura con grupos en situaciones de contacto lingüístico. Paralelamente, el Plan Nacional de Lectura participa en el Programa Nacional de Educación Intercultural Bilingüe integrada, además, de especialistas del equipo de Formación docente, del Área de Lengua, del área de EIB de la Dirección Nacional de Programas Compensatorios. El trabajo del equipo del Plan Nacional de Lectura en la comisión tiene como objetivo dar respuesta a las demandas de material didáctico hechas por los docentes en áreas aborígenes.

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Para comunicarse: Pizzurno 935, segundo cuerpo de Marcelo T. de Alvear, oficina 7, CPA C1020ACA, Ciudad de Buenos Aires, Argentina, 011-4129-1075. Correo electrónico: consultas.planlectura@me.gov.ar. Directora: Margarita Eggers Lan.