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Áreas curriculares
Lenguas Extranjeras


Un enfoque de trabajo que toma cuenta de la diversidad lingüística y cultural

El área curricular de Lenguas Extranjeras incluye los idiomas alemán, español como lengua extranjera, francés, inglés, italiano y portugués. El enfoque de trabajo toma en cuenta la diversidad lingüística y cultural, propone un enfoque plurilingüe y adhiere a las líneas de política lingüística de UNESCO (Poth J. UNESCO Courier, abril 2000) según la cual es necesario promover la enseñanza de “la lengua materna, evidentemente, una lengua de vecindad y por último una lengua internacional”.
La integración regional a través del Sector Educativo del MERCOSUR requiere la promoción del portugués, que existe entre nosotros como lengua de vecindad, como segunda lengua, como lengua materna y como variedad mixta de contacto en las zonas de frontera. El inglés, con su potencial de lengua de comunicación internacional no excluye a otras lenguas tradicionalmente enseñadas en el país.
La lengua extranjera ayuda a desarrollar estrategias de pensamiento, conceptualización y categorización del mundo a través de su propia estructura. Los conceptos que se van construyendo y refinando sobre la base de universales interactúan con las estructuras lingüísticas que los expresan y éstas imponen límites sobre ellos, límites diferentes de aquellos impuestos por la lengua materna o segunda lengua. Esto redunda en una ampliación del espectro de pensamiento. La lengua extranjera también propicia la exploración del mundo y su redescubrimiento, hecho que amplía el territorio ya explorado.
Es por eso que desde el punto de vista del desarrollo personal, las lenguas extranjeras ayudan a reflexionar sobre los procesos que generan la propia lengua; brindan una cosmovisión más amplia del mundo en su diversidad. Por otra parte, la capacidad de funcionar con otros códigos lingüísticos y con un nuevo instrumento de organización de los conocimientos propicia una estructura mental más diversificada, un pensamiento más flexible, suscita una mayor riqueza cognitiva, una mejor predisposición procedural que redundará en una mejor aprehensión y aplicación del propio código lingüístico. Desde este punto de vista, el monolingüismo se presenta como una desventaja.
El Área se integra a los procesos de aprendizaje del español como lengua materna -Lengua- y se focaliza en los procesos de adquisición y aprendizaje. Su didáctica toma cuenta de los contextos de diversidad lingüística y cultural existentes en el país, las lenguas en contacto y sus procesos de interferencia y alternancia de códigos, y busca el mejor momento de su introducción para no interferir con procesos de desarrollo lingüístico y cultural en marcha. Asimismo, a través de las lenguas extranjeras es posible generar capacidades para interactuar de un modo efectivo con los productores de información que la Sociedad del Conocimiento requiere.

Si bien es posible enseñar Lenguas Extranjeras desde el nivel inicial, se recomienda su introducción a partir del segundo ciclo de la EGB hasta la Educación Polimodal (Formación General de Fundamento) con el fin de priorizar el desarrollo del español como segunda lengua, donde el caso lo requiera. En cuanto a la Formación Docente, el área contempla dos formaciones diferentes aunque complementarias: para nivel inicial, EGB 1 y 2, y otra para EGB 3 y la Educación Polimodal.
Para otorgar flexibilidad a la implementación, la enseñanza de Lenguas Extranjeras se estructura en términos de niveles. Se entiende por nivel una unidad de aprendizaje/adquisición de tres años que implica el desarrollo progresivo de las competencias lingüística y comunicativa de la interlengua, que respeta el desarrollo cognitivo y social de los alumnos de cada ciclo. Cada nivel implica el inmediato inferior, ya que integra y profundiza aspectos de la lengua como conocimiento y como uso.
Los propósitos escolares (nivel inicial, EGB, Educación Polimodal) del área de Lenguas Extranjeras suponen:

  • el desarrollo de la comprensión y la producción de textos orales y escritos, ficcionales y no ficcionales;
  • el conocimiento (primero intuitivo) de las reglas del sistema de la lengua seleccionada, y los textos;
  • la formación gradual de lectores autónomos, y el manejo progresivo del discurso literario;
  • el desarrollo de la reflexión metacognitiva, metacomunicativa y metalingüística;
  • el desarrollo de actitudes vinculadas con las relaciones interpersonales, la confianza en sus propias posibilidades, la relación con el conocimiento y el respeto por lo diferente.

Para el logro de estos propósitos, se supone un trabajo escolar que contemple:

  • el desarrollo de las cuatro macro-habilidades -escucha, habla, lectura y escritura- a través de la exposición a un adulto significativo y graduado, oral y escrito;
  • planificaciones que conjuguen una secuenciación de ítemes de todos los niveles lingüísticos con propuestas de situaciones comunicativas significativas para el alumno;
  • sistematicidad en la enseñanza que posibilite el desarrollo de la comprensión y la producción de textos orales y escritos, ficcionales y no ficcionales;
  • el desarrollo de la transversalidad de la lengua extranjera como puerta de acceso a contenidos curriculares;
  • la promoción del desarrollo de estrategias metacognitivas, metacomunicativas y metalingüísticas a través de momentos de reflexión graduales y adaptados a la edad de los alumnos;
  • distintos modos de participación de los docentes y de los alumnos en la resolución de las tareas: trabajo en colaboración, con la guía del docente, autónomo;
  • formas diversas de agrupamiento: el grupo clase, por parejas o grupos pequeños (con mayor o menor nivel de heterogeneidad en relación con los conocimientos) e individuales, (o en grupos de pares).


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